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Estos son los riesgos que enfrentarán los bancos en 2019

viernes 04 de enero de 2019, 15:02h
Por José Manuel Rotondaro.- De todos los sectores económicos, muchos consideran que la banca ha sido la menos afectada durante los 20 años de chavismo. El proceso destructivo causado por el régimen y que ha arrasado con pequeñas, medianas y grandes empresas industriales y de servicios, no parece haber hecho mella en la banca privada.
Nicolás Maduro y el qué hacer con las tasas de interés / Twitter: @NicolásMaduro
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Nicolás Maduro y el qué hacer con las tasas de interés / Twitter: @NicolásMaduro

Por supuesto, esa es una visión superficial pues también las instituciones financieras han sufrido daños estructurales, los cuales no se han reflejado en su plenitud en el funcionamiento diario ni con claridad en los balances.

Ha habido cambios significativos, sin duda, en el panorama bancario. La re-estatización del Banco de Venezuela, mediante una transacción con la que el gobierno de Hugo Chávez desplazó a un comprador privado, y las estatizaciones de bancos medianos y pequeños entre 2009 y 2010, incrementaron sustancialmente el peso del Estado en la actividad de intermediación.

En 1998 la banca pública representaba 5% del activo. Para septiembre de 2018, la cuota de mercado superó 72% (sin incluir a Banesco).

Paradójicamente, la hiperinflación y la depreciación de la moneda en el mercado oficial, generan efectos aparentemente positivos en sus balances, en gran medida por la posición complaciente de la Superintendencia de Bancos.

Obtener un crédito hoy es un regalo del cielo. El que recibe uno y pueda adquirir divisas o bienes cuyo precio suba al ritmo de la inflación, podrá pagar la deuda y los intereses en apenas un mes y quedarse con un residuo igual o mayor del monto del crédito original. ¿Quién no va a pedir créditos para comprar dólares al precio que sea?

En una actitud ambivalente, la Sudeban hace caso omiso a los principios de contabilidad y persiste en la ficción de que las instituciones financieras publiquen sus balances en bolívares corrientes, en lugar de estados financieros ajustados por inflación. Incluso, desde noviembre de 2017 ordenó que en los informes de auditoría externa no se presenten estados financieros ajustados por inflacioìn “hasta el momento en que sean requeridos por dicha Superintendencia” como información complementaria.

Pero en paralelo ha autorizado que el sector registre los efectos favorables de la depreciación de la moneda sobre los activos de la banca como “ajustes al patrimonio”. Esa ha sido la vía por la cual la banca ha podido mantener su patrimonio pese a los raquíticos márgenes que mantiene en la intermediación. Ese rubro representaba en septiembre de 2018 el 98% de todo el capital de la banca.

A su vez, esto ha llevado a una deformación de la estructura del activo de la banca. Para la misma fecha, las disponibilidades representaban el rubro más importante (42%), debido al incremento en bolívares del saldo de las cuentas con corresponsales en el exterior.

El efecto cambiario

En estos momentos el gobierno de Nicolás Maduro está en su cuarto intento, si mis cuentas no me fallan, de tratar de dominar el mercado no oficial de divisas. En esta oportunidad además de la aceleración de la depreciación del tipo de cambio oficial, ha utilizado agresivamente la herramienta del encaje para reducir la liquidez bancaria disponible para préstamos. Además, funcionarios del Gobierno han expresado a la banca que quieren que no otorguen tantos créditos. Para estos funcionarios, la demanda de divisas se alimenta del crédito bancario, lo cual parcialmente es cierto.

Pero este intento fracasará al igual que los anteriores pues, entre otras cosas, carece de una herramienta esencial: tasas de interés apropiadas en el entorno hiperinflacionario. Obtener un crédito hoy es un regalo del cielo. El que recibe uno y pueda adquirir divisas o bienes cuyo precio suba al ritmo de la inflación, podrá pagar la deuda y los intereses en apenas un mes y quedarse con un residuo igual o mayor del monto del crédito original. ¿Quién no va a pedir créditos para comprar dólares al precio que sea?

En un ambiente normal, las instituciones financieras...

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Por el otro lado, sólo los que están imposibilitados de darle uso inmediato a sus ingresos, los mantienen en sus cuentas bancarias. Con un rendimiento de 1% mensual, nadie en su sano juicio dejará sus haberes en una cuenta para que desaparezcan en pocas semanas. Por ello, la banca ha acentuado su carácter transaccional, con los depósitos de ahorro y a plazo representando menos del 8% del total, otra distorsión estructural.

Un escenario preocupante

Eventualmente los ‘genios’ cambiarios del Gobierno reconocerán que no basta con decir que hay libre convertibilidad, con estrangular el canal crediticio bancario y con tratar de alcanzar la cotización no oficial con depreciaciones aceleradas del dólar oficial. En un eventual nuevo intento el Gobierno tendrá que admitir que las tasas de interés no pueden permanecer en el absurdamente bajo nivel actual, que no ha variado desde 2008.

Si el Gobierno le ordena al BCV dejar las tasas de interés libres (poco probable) o fijarlas en niveles que disuadan la demanda de créditos para la compra de bienes o divisas y estimulen genuinamente al ahorro, la banca enfrentará efectos que pueden desmantelar la ilusión de estabilidad que hoy mantiene.

El primer efecto debería observarse en la valoración de las inversiones, en su gran mayoría con tasas fijas. Por otro lado los escasos préstamos a mediano y largo plazo que aún mantengan en su balance, por obligación o voluntariamente, empezarán a reflejar una mora consistente con la caída en picada de la actividad económica.

En todo caso, lo más probable es que haya un bajón en la demanda de créditos, lo cual se traduce en menores ingresos por intereses pese a las mayores tasas, mientras por el lado pasivo pudiera observarse un reverso de la tendencia a la reducción de los depósitos remunerados antes comentada.

Con las comisiones fijadas arbitrariamente por el BCV, la banca puede experimentar un serio problema de equilibrio operativo. Ya algunos bancos reflejan pérdidas en sus operaciones, por ahora sólo pequeños bancos extranjeros. Nadie debe sorprenderse si esto comienza a ocurrirle a los grandes bancos.