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Un Gobierno sin plan económico termina siendo desplazado del poder

martes 22 de enero de 2019, 20:00h
Por José Manuel Rotondaro.- Los periódicos anuncios económicos del gobierno de Nicolás Maduro generan cada vez menores expectativas, al menos de algo positivo. Quizás lo único favorable de la alocución del lunes pasado fue que, al anunciar el incremento del encaje marginal de la banca a 60%, Maduro dejó en claro que es el Gobierno el que decide las medidas en materia monetaria, con la directiva del BCV actuando como mera ejecutora de lo decidido en el Palacio de Miraflores.
Nicolás Maduro y todos los riesgos de la economía. / Twitter: @NicolasMaduro
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Nicolás Maduro y todos los riesgos de la economía. / Twitter: @NicolasMaduro

Pero fuera del esperado aumento del salario mínimo y las habituales proclamas que la economía mágicamente mejorará, no hubo nada que permita avizorar un cambio en el acelerado deterioro económico del país.

Curiosamente, Maduro no hizo alarde de cómo contra viento y marea sigue imponiendo un ajuste, parcial pero ajuste al fin. La contención salarial está claramente presente en las protestas casi diarias en diversos organismos oficiales, tanto las que reportan los medios como las que se conocen por las redes. Luego de una especie de tregua en diciembre, las señales que están enviando los jerarcas en ministerios y entes descentralizados es que la aplanadora sigue y los aumentos que vendrán sólo serán los derivados de cambios en el salario mínimo.

Curiosamente, Maduro no hizo alarde de cómo contra viento y marea sigue imponiendo un ajuste, parcial pero ajuste al fin. La contención salarial está claramente presente en las protestas casi diarias en diversos organismos oficiales, tanto las que reportan los medios como las que se conocen por las redes. Luego de una especie de tregua en diciembre, las señales que están enviando los jerarcas en ministerios y entes descentralizados es que la aplanadora sigue y los aumentos que vendrán sólo serán los derivados de cambios en el salario mínimo. Aristóbulo Istúriz, reencauchado como ministro de Educación ha sido el más explícito, al indicar que la experiencia o los estudios “no dan derecho a que reclames si la brecha es muy alta o muy baja”.

Aristóbulo Istúriz, reencauchado como ministro de Educación ha sido el más explícito, al indicar que la experiencia o los estudios “no dan derecho a que reclames si la brecha es muy alta o muy baja”.

Esta contención salarial más la mayor presión tributaria pareciera haber reducido la intensidad del uso del BCV como fuente de financiamiento del déficit fiscal. Si bien las cifras que publica el ente emisor muestra un incremento sustancial de sus acreencias contra el Gobierno, casi todo se explica por la acelerada devaluación del bolívar en el sistema Dicom.

Por otra parte, no se puede obviar el efecto restrictivo que sobre la banca están teniendo los diferentes encajes, pero éstos a su vez se traducen en menores créditos a empresarios que posiblemente han estado cubriendo los incrementos súbitos de salarios y el adelanto de impuestos con préstamos que son pagados al percibir los ingresos por las ventas. De una forma u otra, esto termina afectando a sus trabajadores.

Las protestas públicas de otros sectores quejándose por no recibir la caja Clap, puede indicar que, además de los problemas inherentes de sustracción de los envíos e ineficiencia en la distribución, pudiera haber una orden de ahorrar recursos ahora que no hay elecciones en el horizonte. Sin cifras fiscales consolidadas es difícil saber el nivel y el efecto neto sobre el déficit de esas políticas restrictivas.

Se lamentan algunos comentaristas favorables a Maduro, el que se está colocando sobre los hombros de los trabajadores públicos y los sectores más dependientes de la ayuda estatal, el peso de la lucha contra la inflación.

Y lo peor, exclaman, es que no hay resultados. Maduro no necesita que le digan cuáles son las medidas que son necesarias en este momento. Varias ya las adelantó en agosto. Pero la implementación ha sido incompleta. No basta sólo con reducir la velocidad con la que está creciendo el financiamiento monetario del déficit, hay que cortarlo de raíz. No basta con adelantar el pago de impuestos y contener el gasto salarial del sector público, hay que cortar gastos que no le corresponden al Estado regresando empresas y actividades al sector privado.

Aún espera el país que se ejecute el aumento del precio de la gasolina, sea al nivel internacional o al menos que se cobre lo suficiente para que PDVSA cubra sus gastos internos y pueda invertir para aumentar la producción.

De todos los sectores económicos, muchos consideran que la...

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Y en lugar de intentar alcanzar la liebre del tipo de cambio paralelo con el morrocoy del precio administrado del Dicom, el Gobierno debe genuinamente abandonar todo intento de controlar el mercado cambiario. Los oferentes de divisas van a seguir dosificando sus ventas y los demandantes comprando a cualquier precio en la medida que haya la certeza que el dólar estará más alto mañana que hoy.

Pero esos anuncios seguramente no los hará Maduro. Un Gobierno que es incapaz de tomar las medidas adecuadas para frenar el persistente deterioro económico usualmente acaba siendo desplazado, por las buenas o por las malas.