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¿Podrá Guaidó movilizar ya el dinero que le congelan a Maduro?

martes 29 de enero de 2019, 15:00h
Por José Manuel Rotondaro.- El reconocimiento de Juan Guaidó como el legítimo presidente de Venezuela ha venido acompañado de decisiones respecto a quién le corresponde el control de los activos del Estado venezolano en el exterior. Esta es una situación sin paralelo en la historia moderna: un presidente con control de activos financieros internacionales pero sin capacidad operativa interna para darle uso a esos recursos.
Los recursos de Maduro pasan al congelador. / Twitter: @NicolasMaduro
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Los recursos de Maduro pasan al congelador. / Twitter: @NicolasMaduro

Una buena parte de la población ha entendido que Juan Guaidó ahora tiene la capacidad económica para usar los ingresos petroleros para paliar la penuria que los habitantes de Venezuela están padeciendo. Esto está creando expectativas de difícil cumplimiento que pueden repercutir negativamente en la percepción popular del novel presidente.

Para evitar que esa frustración mine el respaldo popular que requieren los que impulsan la salida de Nicolás Maduro del poder, es imprescindible que se les hable claro.

En un país democrático en el cual el marco jurídico e institucional funciona normalmente, el gobierno puede ordenar a las instituciones financieras que bloqueen el acceso a las cuentas de quienes están autorizados a movilizarlas. Pero, en ausencia de una orden judicial, el gobierno no puede indicarle a los bancos quiénes son los nuevos autorizados. En otras palabras, los fondos quedarán congelados pero no disponibles para el gobierno reconocido oficialmente.

En el corto plazo, lo más que se podrá lograr con las medidas de reconocimiento internacional a Guaidó es cerrar el acceso del régimen de Maduro a parte de los flujos de ingresos externos.

En un país democrático en el cual el marco jurídico e institucional funciona normalmente, el gobierno puede ordenar a las instituciones financieras que bloqueen el acceso a las cuentas de quienes están autorizados a movilizarlas. Pero, en ausencia de una orden judicial, el gobierno no puede indicarle a los bancos quiénes son los nuevos autorizados.

En otras palabras, los fondos quedarán congelados pero no disponibles para el gobierno reconocido oficialmente.

Esta es una pieza importante para forzar la salida de Maduro, pero las consecuencias las sufrirán en primera instancia todos los venezolanos.

No debe olvidarse que el régimen ha colocado a una porción sustancial de la población a la merced de los alimentos que más mal que bien distribuye a través de las cajas CLAP y directamente a los empleados públicos.

A lo sumo, Guaidó y sus representantes podrán abrir cuentas nuevas a nombre de la República, a la espera que allí se depositen fondos que hubiesen ido a las cuentas congeladas. Pero nuevamente entran consideraciones de índole jurídica. Prácticamente los únicos ingresos relevantes en estos momentos serían los provenientes de la factura petrolera.

Un comprador de petróleo venezolano que cancele esa factura depositando en una cuenta diferente a la que le haya indicado la administración actual de PDVSA, corre riesgos judiciales y operativos, y básicamente estaría corriendo una apuesta de que habrá un cambio de régimen en el muy corto plazo en Venezuela.

Incluso donaciones en dinero o especie que reciba Guaidó, difícilmente se traducirán en gastos o suministros de bienes en Venezuela por su gobierno. Ningún banco venezolano se atreverá o se le permitirá dar facilidades operativas adecuadas a Guaidó, por no mencionar el reto de tratar de traer al país alimentos y medicinas sin control de puertos o aeropuertos.

Los periódicos anuncios económicos del gobierno de...

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Conviene que la población tenga esto en cuenta y no haya desengaños perniciosos producto de expectativas irreales.