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Guaidó ya manda y Maduro ya no tanto

martes 29 de enero de 2019, 15:01h
Por César Morillo.- Mientras Nicolás Maduro vocifera contra el imperio, atrincherado en el Palacio de Miraflores, JuanGuaidó sigue acumulando competencias y ejerciendo actos como mandatario encargado. Guaidó nombra embajadores, se prepara para asumir el control de Citgo y organiza la primera llegada de ayuda humanitaria a Venezuela.
Maduro un día arremete y otro pide diálogo. / Foto: mprnews.org
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Maduro un día arremete y otro pide diálogo. / Foto: mprnews.org

Nicolás Maduro, por su parte, ordena la salida del cuerpo diplomático de EEUU para luego desmentirse, dándoles 30 días más, quizás porque teme no poder cumplir sus amenazas.

Guaidó manda, Maduro cada vez manda menos. Hace tiempo perdió la calle, hoy no se atrevería a llamar a una concentración, de hecho la última que convocó no pudo llenar una calle, y su gente tampoco le respondió cuando DiosdadoCabello los convocó a una vigilia en el palacio de gobierno.

Los militares de la cúpula ya estarán pensando cómo zafarse de esta carga cada vez mas pesada. Esa cúpula es leal a sus negocios, no a Maduro. Por ello no se inmolarán, y antes de que la tropa se subleve, van a procurar “negociar” su retirada a algún país del cual obtengan garantías. Maduro también pudiera estar meditando su retirada, país y condiciones.

El deterioro de Maduro asemeja al desvanecimiento del plástico ante la cercanía al fuego. A estas alturas sólo le queda laFuerza Armada, pero ¿hasta cuando? Sus pasos son inseguros, el domingo, desde un tanque de guerra, amenazó con emplear toda la fiereza de las FAN, ayer lunes abogaba por un diálogo.

Vivimos los momentos cruciales previos a un desenlace final. Días peligrosos, porque acorralado como está, recurre al terror, que como se ha visto a lo largo de estos años, es el recurso que mejor le va.

Según el portal Cuentas Claras, desde el 21 de enero van 35 muertes y 850 detenidos en las manifestaciones. El FAES, uno de los cuerpos represivos, junto a los grupos armados conocidos como los colectivos, han hecho de las suyas en las barriadas pobres, apresando y matando.

Hoy sesionará de nuevo la Asamblea Nacional, y debatirá una agenda que incluye nuevas elecciones. Maduro observa atónito cómo los diputados se reúnen en sus narices, preguntándose si arremete contra ellos o les permite que sigan, a paso firme, hacia la recuperación de la democracia.

Venezuela ya es un tema de la agenda de seguridad planetaria, no hay forma de eludir la mirada expectante de la comunidad internacional. Rusia y China abogan por un diálogo y reconocen a Maduro, pero en ese pulso con EEUU no parecen estar dispuestos a ir mas allá de la defensa diplomática.

¿Llegarán los marines a las costas venezolanas? No creo, pero se arreciarán las medidas de restricción económica. Los EEUU anunciaron ayer lunes el traslado de todos los activos venezolanos en territorio norteamericano a control del nuevo presidente. A Maduro se le encoge la cobija.

Los militares de la cúpula ya estarán pensando cómo zafarse de esta carga cada vez mas pesada. Esa cúpula es leal a sus negocios, no a Maduro. Por ello no se inmolarán, y antes de que la tropa se subleve, van a procurar “negociar” su retirada a algún país del cual obtengan garantías.

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Maduro también pudiera estar meditando su retirada, país y condiciones. Son los días donde la unidad no es fácil sostenerla, esos cuando se impone el sálvese quien pueda.

Pero aunque su epitafio puede leerse a la distancia, Maduro sigue ahí, amenazando. Está jaque pero aún no es jaque mate. Los días venideros pueden ser muy dolorosos y para ello debe estarse preparado.

El domingo algunos militares mostraron su rechazo a miles de ciudadanos que se les aproximaron a entregarles un ejemplar de la Ley de Amnistía. Tenían órdenes de quemar la ley sin tan siquiera leerla. Pero muchos de esos militares, que aún permanecen agazapados, pronto pasarán a defender la Constitución.