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¿Puede el madurismo saquear lo último que le queda a Venezuela en dólares y oro?

martes 29 de enero de 2019, 15:02h
Por José Manuel Rotondaro.- La existencia en Venezuela de un gobierno alternativo al régimen actual, reconocido por número significativo de países, necesariamente debe estar creando entre los funcionarios medios y bajos, el temor de que un cambio político radical es no solamente probable sino inminente.
Maduro aun puede echarle mano a la botija. / Foto: WC
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Maduro aun puede echarle mano a la botija. / Foto: WC

Aun cuando la coyuntura política actual venezolana tiene escasos antecedentes a nivel internacional, y ninguno a nivel local, el tipo de ambiente descrito antes sí ha ocurrido en otros países.

En varios de estos episodios, personas con el control de activos financieros del Estado realizaron transacciones fraudulentas en perjuicio de sus respectivos países.

Conviene recordar los casos más emblemáticos pues urge estar alertas a acciones similares en lo que pareciera son las postrimerías del régimen de Nicolás Maduro.

Tres procesos de investigación financiera-judicial en...

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IraK 2003

En algunos casos, el fraude se hizo con fines políticos. Así ocurrió en 2003 en IraK, cuando en las semanas finales de la invasión contra el gobierno de Saddam Hussein, sus secuaces retiraron todo el oro y el efectivo en divisas del banco central y otras instituciones financieras con el propósito de financiar las actividades de insurgencia contra las fuerzas invasoras que estallaron a los pocos días de derrocado el régimen de Sadam. Otra acción fue la impresión acelerada de billetes que luego fueron trasladados a escondites. Sin embargo estos billetes rápidamente fueron sustituidos - tres meses - por nuevos billetes traídos por la coalición de países liderada por los Estados Unidos.

Nicaragua 1989

Ya en nuestro continente hubo otro episodio en el cual se entrecruzaron el propósito político y lo personal: la llamada ‘piñata’ del saliente gobierno sandinista de Nicaragua en 1989. En ese entonces no sólo activos financieros sino incluso propiedades y empresas, fueron transferidas poco antes de la transferencia de la Presidencia a Violeta Chamorro, a empresas privadas o personas naturales vinculadas al sandinismo. Pese a los intentos de Chamorro y posteriores presidentes, la mayor parte de las transacciones no pudieron ser revertidas pues hubo especial cuidado en cubrir las formalidades jurídicas.

Argentina 1988-1989

Pese a lo ilustrativos que son los casos reseñados, los riesgos de un expolio de lo que queda de activos de la Nación apuntan al manejo de cuentas en instituciones financieras en el exterior, en especial las de PDVSA, Bandes, Fonden/Banco del Tesoro y las cuentas que opacamente ha venido manejando el Ministerio de Finanzas directamente en el exterior, unas a cargo de la Tesorería Nacional y otras por la Oficina de Crédito Público.

Un caso donde el lucro personal fue la principal motivación fue el ocurrido en la Casa de la Moneda de Argentina, en los meses finales del gobierno de Raúl Alfonsín. Aprovechando el desinterés de los encargados de controlar sus operaciones, los gerentes de la fábrica se dedicaron a imprimir billetes y bonos de deuda pública no autorizados, duplicando números seriales. Los reportes enviados al ministerio encargado omitieron esa producción paralela, de la cual se apropiaron esos gerentes y algunos otros empleados, quienes preveían que con la entrada del nuevo gobierno de Carlos Menem, probablemente serían despedidos. Nunca se aclaró el volumen de billetes y bonos duplicados pues el nuevo gobierno, luego de inicialmente denunciar el hecho y apuntar a dimensiones considerables (40% del efectivo circulante), buscó minimizar el hecho por temor a las repercusiones en la ya escasa confianza del público en la moneda del momento.

Áreas de especial cuidado en la Venezuela actual

Pese a lo ilustrativos que son los casos reseñados, los riesgos de un expolio de lo que queda de activos de la Nación apuntan al manejo de cuentas en instituciones financieras en el exterior, en especial las de PDVSA, Bandes, Fonden/Banco del Tesoro y las cuentas que opacamente ha venido manejando el Ministerio de Finanzas directamente en el exterior, unas a cargo de la Tesorería Nacional y otras por la Oficina de Crédito Público.

A partir de 2002, el régimen chavista fue estableciendo un manejo opaco de la gestión de los activos financieros externos, estableciendo relaciones comerciales con instituciones financiera de segunda y tercera línea, en muchos casos fuera de los lineamientos institucionales normales. Esto se acentuó al crecer la actitud de beligerancia frente a Estados Unidos y otros países desarrollados.

La fecha anterior es clave para entender el origen de esa estrategia. Al retomar el poder el 13 de abril de ese año, algunos funcionarios chavistas decidieron que un evento futuro similar no los iba a agarrar “sin un centavo para financiar la resistencia”, como comentó en su momento el ahora exiliado Rafael Isea. Ese argumento fue reforzado en 2003-2004 por los éxitos iniciales de la resistencia anti-Estados Unidos en Iraq, financiada como se dijo antes con recursos financieros previamente sustraídos de las arcas oficiales.

Fue así como bajo la consigna de contar con fondos para una hipotética resistencia que, al menos en el Ministerio de Finanzas y Fonden/Banco del Tesoro, comenzaron a establecerse cuentas y fideicomisos en bancos en el exterior, normalmente en países ‘amigos’, los cuales tenían como mandatarios autorizados a personas naturales, no cargos específicos.

¿Cuánto de estos recursos quedan todavía? Por la naturaleza de las cuentas, es imposible dar una respuesta a esta pregunta. Sin duda alguna, una parte ha alimentado las súbitas fortunas de antiguos funcionarios, tanto los que han aparecido en juicios en el exterior como de algunos con perfiles más discretos pero que cuentan con recursos superiores a los que pudieron haber obtenido de sus sueldos.

Como un ejercicio quizás anticipado pero necesario hay que...

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¿Acciones preventivas?

Evitar que por lucro personal o por motivos políticos, un funcionario en la coyuntura actual se apropie criminalmente de dinero público es bastante difícil. La opacidad imperante en la administración pública chavista-madurista, un sistema de control y sanción judicial que opera sólo cuando le conviene políticamente y en general el ambiente de ‘después de mí, el diluvio’, crea severas dudas de que el régimen de Maduro pueda o quiera frenar estas operaciones.

Por el lado del gobierno encabezado por Guaidó, dado que la mayor parte de esas cuentas seguramente están en países que no lo han reconocido, lo más que puede aspirar es a indicar que habrá investigaciones, sanciones y recuperación de activos. En esto puede apoyarse en lo que está ocurriendo en Malasia con el fraude del 1MDB comentado en un artículo previo. El caso se centra en la emisión de bonos entre 2012 y 2013 por 6.500 millones de dólares por parte de 1MDB, un fondo de desarrollo de Malasia, similar a Bandes o Fonden.