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Por qué Pepe Mujica se equivoca con Maduro, con Guaidó y Venezuela

jueves 31 de enero de 2019, 13:15h
Por César Morillo.- Mientras Nicolás Maduro ha retomado su “apuesta” por el diálogo y jura su creencia en “Dios todo poderoso”, en las cárceles venezolanas permanecen encerrados más de 1.000 presos políticos y varios cientos están en el exilio.
La doble moral de Pepe Mujica / Foto: Radio Duna
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La doble moral de Pepe Mujica / Foto: Radio Duna

La brutal represión desatada desde el pasado 23 de enero, cuando el pueblo salió a las calles a pedir el cese de la usurpación, ha dejado un saldo de más de 40 muertes y 850 detenidos, entre los que se cuentan 77 menores de edad, según datos publicados por Provea.

Pero que Maduro evoque la paz y se ponga la mano en el corazón y hable de su profundo amor por todos, mientras ordena a la temible FAES que siembre el terror en los barrios caraqueños, no debe extrañarnos. Esa ha sido su conducta desde que está en el poder.

Lo que verdaderamente extraña y hasta molesta es la posición de cierto izquierdismo que pretende hacernos creer que la profunda crisis socio económica de Venezuela se debe a la “malvada acción del imperio”.

No, señor Mujica: los venezolanos vivimos una realidad muy distinta a la que usted visualiza. No estamos en una lucha de oligarcas contra humildes socialistas en defensa de una supuesta revolución. No es el imperio quien desea acabar con la usurpación en el poder. Los miles y miles –ya son millones- de compatriotas que huyen del hambre y la miseria, recorriendo, a pie, miles de kilómetros en busca de alguna oportunidad en tierras lejanas, no son oligarcas.

Oír decir al expresidente de Uruguay, Pepe Mujica, que se escuchan los ruidos de tambores de guerra y que esnecesario evitar un derramamiento de sangre, y al mismo tiempo sea incapaz de una frase alusiva a los miles de venezolanos que han muerto, bien sea por protestar o sencillamente por falta de medicinas para curarse, es al menos vergonzoso. Indigna el sesgo de Pepe Mujica quien pasó años de su vida en una cárcel de Uruguay por confrontar a la férrea dictadura militar.

Dejar anclado el pensamiento en la vieja polaridad izquierda-derecha no ayuda a interpretar el mundo moderno. La lucha que libra el pueblo venezolano es contra un régimen opresor que con toda crueldad usa las armas de la nación contra ciudadanos indefensos por tan solo protestar.

La crisis económica y social que azota a las familias venezolanas se originó mucho antes de las sanciones tomadas por EEUU contra la cúpula corrupta que detenta el poder. Esas medidas, dicho sea de paso, han recaído en personajes del poder cuya conducta está cuestionada por corrupta y nunca contra los venezolanos.

Alegar que Juan Guaidó se “auto proclamó” presidente y por tanto no es legítimo, demuestra un profundo desconocimiento de la Constitución venezolana y es, sin decirlo, una forma sibilina de colocarse al lado del régimen de Maduro.

No menos sesgada resulta el pretender reducir el amplio apoyo de decenas de países democráticos a Juan Guaidó, a una pretensión de EEUU de apoderarse del petróleo venezolano, puesto que, según su análisis, no soporta que sea China y Rusia quienes lo manejen.

No, señor Mujica: los venezolanos vivimos una realidad muy distinta a la que usted visualiza. No estamos en una lucha de oligarcas contra humildes socialistas en defensa de una supuesta revolución. No es el imperio quien desea acabar con la usurpación en el poder.

Los miles y miles –ya son millones- de compatriotas que huyen del hambre y la miseria, recorriendo, a pie, miles de kilómetros en busca de alguna oportunidad en tierras lejanas, no son oligarcas.

Y si por casualidad usted no lo sabe, conviene informarle que la tan defendida soberanía nacional ha quedado vulnerada por unos gobernantes que han entregado el control sobre nuestro petróleo y el resto de nuestras riquezas naturales en oro y metales preciosos a los rusos, chinos y turcos, con contratos desventajosos para Venezuela, hipotecando nuestro futuro.

Mientras Nicolás Maduro vocifera contra el imperio...

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Alude Mujica al manido argumento de la autodeterminación de los pueblos como si este pudiera ser aplicable en una sociedad donde no se realizan elecciones transparentes. La verdad es que el régimen controla el poder electoral, y desde que fue sorprendido por el triunfo opositor en las elecciones parlamentarias del 2015, ha decidido no permitir una elección más cuyo resultado no esté asegurado, y para ello ha incrementado el control sobre el CNE, organismo al cual le corresponde organizar todas las elecciones. La autodeterminación de los pueblos no significa tolerar que una camarilla se apropie de la voluntad de toda la sociedad.

Doble moral la de Pepe Mujica, capaz de denunciar la “amenaza del imperio” pero es incapaz de señalar la grotesca presencia de Cuba y su ejército en el estamento institucional venezolano, y que además se paga con petróleo en condiciones desventajosas para Venezuela. Estamos de acuerdo en que ninguna intromisión extranjera es deseable, por tanto deberíamos comenzar por regresar a sus casas a los miles de militares cubanos en nuestro suelo.

Hay palabras cuyo significado se vuelve difuso por el desgaste al cual han sido sometidas y por las distintas realidades a las que evoca. Socialismo parece ser uno de esos vocablos. Pedro Sanchez, jefe del gobierno español y líder del centenario PSOE, en un intento por darle vigencia al ideal socialista, manifestó, a viva voz, en la reunión de la Internacional Socialista reunida esta semana en República Dominicana, que el socialismo es profundamente democrático y libertario o no es socialismo.

Hoy los venezolanos luchamos contra un opresor, un tirano que junto a una camarilla corrupta quiere perpetuarse en el poder a costa de lo que sea. Esa camarilla no es socialista, esa camarilla representa a una cruel tiranía.

Señor Mujica, nuestra lucha es similar a la que usted libró contra una dictadura que lo mantuvo encarcelado durante 14años. No siga cohonestando la presencia en el poder de unos pillos a costa del sufrimiento de un pueblo. La lucha por la libertad, la justicia, la democracia y el respeto a los derechos humanos trasciende a los sesgos ideológicos de la izquierda o la derecha. La inmensa mayoría de los venezolanos queremos la paz y deseamos que la transición a la democracia no sea cruenta. Ayude usted convenciendo a sus amigos para que se ajusten a la Constitución y den paso a una transición pacífica. Convénzalos para que liberen a todos los presos políticos, para ello no hace falta diálogo o acuerdos, solo un poco de tolerancia y espíritu de enmienda. Abogue porque cese, de una vez, la guerra que contra los ciudadanos indefensos ha ordenado el régimen. Así podrá contribuir a la paz.

Si algo ha caracterizado a la oposición venezolana es esa...

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