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El día que Venezuela le puso el punto final a Maduro

lunes 04 de febrero de 2019, 14:42h
Por Orlando Zamora.- Alegría, fe, seguridad en el cambio político de Venezuela. Se siente. Se sintió este 2 de febrero en las principales calles del país. El pueblo tiene ahora profunda convicción y seguridad de su poder real para superar de una vez por todas los 20 años nefastos de la era de chavismo.
Guaidó luce indetenible / Foto: @jguaido
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Guaidó luce indetenible / Foto: @jguaido

Las 12 cuadras de la avenida principal de Las Mercedes de Caracas, repletas de personas convencidas del inminente cambio no son la medida exacta de la gigantesca movilización escenificada en cada rincón del país.

Fue superior a la alcanzada el 23 de enero pasado, no sólo en Caracas, donde la sinuosa avenida de Las Mercedes no se dejó retratar ni por drones ni cámaras, sino también en ciudades del mundo nuevamente desbordadas desde Australia, Europa y América.

La consigna central de todas estas manifestaciones fue desnudar la usurpación del poder, con respaldo del brazo militar dirigido por un minúsculo sector enquistado ideológicamente en la Fuerza Armada y la maltrecha maquinaria burocrática de ministerios y empresas estadales incapaces, por cierto, de llenar la Avenida Bolívar de Caracas ni siquiera con autobuses venidos desde el Táchira. Como dijo la internacionalista Giovanna De Michele en su página web: “Dos concentraciones hoy en Venezuela. La oposición en todo el territorio nacional y el oficialismo solo en la Avenida Bolívar de Caracas”.

Una muy significativa expresión del cambio que invade al país, lo constituyen las siguientes manifestaciones de respaldo a un Presidente interino que representa ya a una nueva Venezuela, a la que solo le falta por alcanzar el poder real, ahora en manos de una reducida cúpula desprestigiada que acumula 20 años de felonías, dolor y fracasos, que agoniza irremediablemente.

En primer término, ciudades controladas por la ideología hegemónica del chavismo como Altagracia de Orituco, Calabozo, Guanare, Acarigua-Araure, Maturín, Juan Griego, San Francisco, Zulia, se unieron a las movilizaciones populares por un cambio pacífico, popular y democrático que es resistido aún por un grupo de oficiales militares, militantes del Psuv, aunque simulen lo contrario.

Son ellos los que violan a diario el artículo 330 de la Constitución que prohíbe a los integrantes de la Fuerza Armada “participar en actos de propaganda, militancia o proselitismo político”, practica extensible al manejo de la Milicia Bolivariana como brazo político del Psuv.

Este 2 de febrero, 4 honrosos oficiales activos, que sí entienden el rol de las fuerzas castrenses, desconocieron responsablemente al usurpado poder de Nicolás Maduro.

La consigna central de todas estas manifestaciones fue desnudar la usurpación del poder, con respaldo del brazo militar dirigido por un minúsculo sector enquistado ideológicamente en la Fuerza Armada y la maltrecha maquinaria burocrática de ministerios y empresas estadales incapaces, por cierto, de llenar la Avenida Bolívar de Caracas ni siquiera con autobuses venidos desde el Táchira.

Como dijo la internacionalista Giovanna De Michele en su página web: “Dos concentraciones hoy en Venezuela. La oposición en todo el territorio nacional y el oficialismo solo en la Avenida Bolívar de Caracas”.

La unánime convocatoria, unitaria sin distingos de ninguna naturaleza, unió religiones diversas y la pluralidad social, lo que presagia el fin de una oprobiosa era de despilfarro, engaño y corrupción que revela el desmoronamiento continuado del poder, aunque falte recorrer la difícil recta final.

Prueba de ello es la terrible derrota experimentada por el supuesto poder institucional del Tribunal Supremo de Justicia que quedó pulverizado al pretender impedir con una sentencia partidizada el funcionamiento político de la Asamblea Nacional presidida por Juan Guaidó. El TSJ con su sentencia no hizo retroceder para nada el poder político de Guaidó.

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También se apreció un paso atrás en la saña represiva de algunas de las policías civiles, en reconocimiento de los derechos libertarios a diferencia de otros cuerpos de fuerza más ideologizados por el régimen. Un jefe policial de Valera ha reconocido a Juan Guaidó.

Asimismo, en el país no se producirá ninguna intervención militar extranjera, ni los Estados Unidos podrán hegemonizar este esperado gran triunfo de la democracia venezolana, tal como lo expresó el cantante Alejandro Sanz.

El colosal peso que ahora tiene el protagonismo del mundo, pese a las maniobras de una parte de la izquierda atrasada de Europa, encabezada por el partido de las Siete Estrellas de Italia, Grecia y otros escasos países, no le brindarán el oxígeno que necesita hoy Nicolás Maduro para sobrevivir en medio de su asfixia económico-financiera.

Por el contrario, como hemos dicho antes en KonZapata, Venezuela será la primera experiencia del mundo donde la presión internacional, sin la presencia de un solo soldado, junto al apoyo interno, hasta hace poco contenido por el poder del Estado totalitario, logre desalojar del poder, de manera pacífica y democrática, a un presidente usurpador.

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