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Para dónde van los euros en efectivo que el BCV le vende a los bancos

jueves 07 de febrero de 2019, 18:00h
Por José Manuel Rotondaro.- Vivimos tiempos extraños, nadie lo puede negar. Pero aún dentro de este ambiente, la actuación del Banco Central de Venezuela resulta inexplicable. Desde hace una semana los venezolanos observan confundidos cómo el tipo de cambio oficial supera ampliamente el registrado en las operaciones informales, con una brecha creciente que llegó este martes de 5/2 a 33%.
Flickr: Images Money
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Hay razones financieras que explican este comportamiento divergente: la sequía de bolívares impuesta sobre la banca por el propio BCV con los encajes, la menor demanda estacional habitual en estos días y las expectativas positivas que ha generado una posible salida de Nicolás Maduro del gobierno en poco tiempo.

También el llamado overshooting del tipo de cambio es una herramienta común de los bancos centrales para quebrar la inercia a la depreciación de una moneda. Con esta estrategia, la autoridad coloca su tasa de cambio en un nivel muy alto y luego comienza a propiciar una tendencia descendente, lo cual motiva a los oferentes a vender divisas y a los demandantes a esperar una mejor cotización.

Aún más incomprensible es el otro componente de la nueva política cambiaria del BCV: la venta forzosa de “divisas” a la banca. En su resolución 19-01-04, el BCV anuncia su intención de “realizar de manera automaìtica, operaciones de venta de moneda extranjera con los bancos”. ¿Qué significa esto de automático? Que el BCV de manera unilateral le quitará bolívares a los bancos, y en contrapartida abonará el monto equivalente en euros en las cuentas de la banca en esa moneda que maneja el BCV. Los bancos, dice la resolución, estarán obligados a vender esos “euros” a sus clientes a la misma tasa de cambio. Si luego de una semana no han logrado colocar esas divisas, el BCV las recomprará pero a un tipo de cambio inferior en un 5%.

Para ser creíble la estrategia, el precio de la divisa debe formarse libremente, sin intervención del Banco Central. Pero a la vez, los participantes deben tener la certeza de que el instituto emisor entrará a vender divisas si la tendencia se revierte, lo cual sólo se logra con suficientes reservas internacionales líquidas.

Esta no es la estrategia del BCV. Públicamente ha anunciado que su intención es mantener el tipo de cambio estable alrededor de 3.200 bolívares por dólar. Este anclaje, para usar la definición del BCV, requiere que el BCV, al igual que en la estrategia anterior, tenga la capacidad de satisfacer toda la demanda. Pero este no es el caso actual del BCV, por lo que los demandantes no tienen incentivos a postergar la compra de divisas y los oferentes pueden esperar a que el anclaje reviente para vender sus dólares a una tasa aún mayor.

Aún más incomprensible es el otro componente de la nueva política cambiaria del BCV: la venta forzosa de “divisas” a la banca. En su resolución 19-01-04, el BCV anuncia su intención de “realizar de manera automaìtica, operaciones de venta de moneda extranjera con los bancos”. ¿Qué significa esto de automático? Que el BCV de manera unilateral le quitará bolívares a los bancos, y en contrapartida abonará el monto equivalente en euros en las cuentas de la banca en esa moneda que maneja el BCV. Los bancos, dice la resolución, estarán obligados a vender esos “euros” a sus clientes a la misma tasa de cambio. Si luego de una semana no han logrado colocar esas divisas, el BCV las recomprará pero a un tipo de cambio inferior en un 5%.

En una nota de prensa de este sábado, el BCV deja deslizar que ha establecido una meta semanal para estas ventas forzosas. Curiosamente y a pesar que las transacciones son decididas unilateralmente por la autoridad, sólo colocó el 41% de lo previsto. Quizás no había suficientes bolívares en el sistema.

Las opciones para los clientes

Veamos este instrumento de intervención desde el punto de vista de los clientes de la banca: para un demandante de divisas se le abren tres posibilidades: comprarle a su banco de lo asignado por el BCV a un tipo de cambio alrededor de 3.200 Bs/$; comprarle a su banco pero de las divisas que éste pueda obtener en la nueva plataforma de negociación interbancaria, con un precio de 2.545 Bs/$; o ir al mercado paralelo y pagar 2.486 Bs/$.

Un tema clave que el comprador debe considerar es que no está totalmente claro si los euros que el BCV vende a la banca pueden ser transferidos a cuentas de corresponsales en el exterior. En otras palabras, del texto de la resolución y por los comentarios recibidos, pareciera que el BCV simplemente estaría creando euros en las cuentas de los bancos dentro del sistema contable del BCV, sin entregar divisas reales. Esto explicaría cómo un BCV sin reservas puede anunciar este tipo de intervención.

En el mundo de las finanzas ha habido una larga discusión...

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¿Dónde comprará el cliente bancario las divisas? ¿Va a pagar una divisa cara y sin movilidad? ¿O seguirá comprando a una tasa de cambio menor divisas libremente transferibles? La respuesta es obvia.

La bicicleta

Pero este esquema da pie a un arbitraje cambiario fabuloso y que ya se observa en la frontera con Colombia. Con los tipos de cambio del martes 5/2, fue posible que una persona haya comprado $1.000 en el paralelo (o a su banco) con los bolívares que recibió del BCV al venderle $782. El BCV no está en una posición para rechazar que le vendan divisas al tipo de cambio oficial. Y formalmente no hay impedimento para que los demandantes adquieran a otros divisas.

Visto de otra forma, si alguien vende y compra la misma cantidad de divisas, terminará con una cantidad de bolívares creados por la magia del arbitraje. La consecuencia macroeconómica de este arbitraje cambiario será la creación de aún más bolívares por parte del BCV, y en forma totalmente innecesaria.

¿Y la banca?

Mientras, los bancos estarán siendo esquilmados por el BCV. No hay cifras de lo que ha ocurrido con las ventas forzadas de la semana pasada. Pero difícilmente los bancos encontrarán compradores por lo comentado anteriormente. Esta falta de demandantes le causará necesariamente un daño patrimonial a los bancos equivalente al 5% de lo que no puedan vender. Con los bajísimos niveles de patrimonio real que hoy en día tienen los bancos privados, el riesgo de que haya un “accidente” es alto.

Tiempos extraños sin duda alguna.

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