konzapata.com

¿Existe la fórmula para ponerle punto final a la dictadura de Maduro?

miércoles 13 de febrero de 2019, 15:00h
Por Ezio Serrano Páez.- No existe ninguna garantía de salir ilesos de esta prueba histórica, de hecho la muerte nos ha estado visitando. Pero en la cultura política moderna no existe antídoto más poderoso para vencer a los violentos que las elecciones libres y transparentes. Si bien esto no garantiza la anulación de todo trauma, por lo menos focaliza la energía y la acción de los demócratas en una opción concreta con respaldo abrumador.
¿Habrá quiebre o no de la Fuerza Armada? / Twitter: @PrensaFANB
Ampliar
¿Habrá quiebre o no de la Fuerza Armada? / Twitter: @PrensaFANB

En aquella película, Ese obscuro objeto del deseo, dirigida por Luis Buñuel (1977) se relata cómo Mathieu Faber queda atrapado por los encantos de Conchita. El caballero, ya entrado en años, realiza reiterados intentos de conquista, pero la elusiva dama logra colocarse en neutralidad positiva, sin que el sujeto enamorado pierda la esperanza para volver a intentarlo una y otra vez. Si algo vale la pena recordar de aquella trama sobre el amor insatisfecho, traducido en juego psicológico a modo de círculo vicioso, es el enorme peso ejercido por la educación cristiana en la sociedad burguesa, actuando como freno o medio de control social. La ropa íntima de Conchita, se convierte en frontera infranqueable o cinturón de castidad para tormento, frustración y dentera de Mathieu Faber.

1.- Para despojarse del cinturón de castidad

¿Por qué las elecciones son la opción inmediata? Porque el cese de la usurpación(salvo la existencia de negociaciones secretas), se producirá con la derrota definitiva de Nicolás Maduro. No se ve en el horizonte el tal quiebre de aquello que le da soporte: la fuerza militar. Porque la espera por el cese de la usurpación alarga la agonía de una sociedad que ya puede contar con vidas o muertes los minutos de espera, y socaba aceleradamente la voluntad de lucha. Porque la vía electoral garantiza la confirmación de la fuerza del lado del pueblo y la noción de victoria posee el poderoso estímulo del logro obtenido por una sociedad unida, protagonista de una gesta cívica, con independencia de sus verdugos.

Indudablemente que las relaciones de poder también están presentes en las relaciones eróticas y viceversa. Porque el poder es también una pasión y, como tal, su consumación se puede presentar de uno de dos modos: por la aceptación voluntaria o por la violencia. El estalinismo bien pronto descubrió esas debilidades de Occidente: allí también se desea tener acceso a “ese oscuro objeto del deseo” pero sin violencia. Conchita debe despojarse de su lencería en un acto de entrega total fundado en la confianza que debe inspirar la paz y el amor, la búsqueda del bien común. Aunque la violencia haya sido partera de la historia, la detestación que provoca ha calado profundo en la cultura democrática, al punto de aborrecérsele hasta la deshumanización. He allí un poderoso medio de control social manipulado por el estalinismo. Si bien los sistemas democráticos se reservan el uso de la fuerza legítima, esto se produce en última instancia, tras el fracaso de una fatigosa negociación o como recurso extremo, cuidando las formas que mitiguen los ataques de la mala conciencia producidos por las emanaciones sanguinolentas. Y es que en las democracias modernas la defensa de los derechos humanos y la no violencia, pueden ser el gran escudo de justos y villanos, moderados y perversos, bondadosos y criminales.

2.- Un Babydoll artillado

Esta es la verdadera razón por la cual el estalinismo se mimetiza al hablar el mismo lenguaje de Occidente. Igual proclaman la paz y el amor mientras asesinan y torturan sin piedad. Asidos al poder, coquetean con la democracia, con la participación, la paz y la libertad, pero es sólo eso. Un coqueteo perverso hasta el desquiciamiento. Como el enamorado Mathieu Faber, lo seguimos intentando pese al fracaso. Calientan pero no acuestan. Llegada la hora de las precisiones, o más bien de las transiciones, cuando deben despojarse de la lencería y entregar el poder, en el acto muestran su verdadero talante. La ferocidad de la guerra, las dentelladas de la muerte. La ropa íntima está artillada. Se apela al control social que hunde sus raíces en nuestra cultura cristiana: La repulsa ante la guerra y la violencia indeseadas, el respeto por la vida. Nadie desea que la sangre llegue al río. De Occidente viene el lenguaje y los escrúpulos manipulados en estos casos.

3.- Venezuela, la desnudez del Poder

La dictadura venezolana de inspiración estalinista tropical, está en cueros. Y no es la repulsa que pueda despertar la desnudez ampulosa de Nicolás Maduro y sus revolveras, el impedimento para la toma del poder por los demócratas. Se trata de una desnudez artillada, armada hasta los dientes, justo en tiempos de escasez de espartanos. Los genios que han dirigido la política venezolana, habrán de recordar por qué siempre se insistió en un odioso plan B. Es el plan para enfrentar la detestación de la violencia ejerciéndola, sin lo cual ese oscuro objeto del deseo nunca llegará a ser poseído por la libertad y la democracia. La dictadura apela e nuestra conciencia cristiana, se victimiza, procura conmover nuestro repudio aprendido por siglos de guerras fratricidas y estúpidas. La paz, la vida y la no violencia vienen en auxilio de los criminales. La gran fortaleza del estalinismo se funda en el desparpajo que le permite hablar el mismo lenguaje de la libertad y la democracia. De este modo, no sólo debemos perdonar, además debemos amar a nuestros verdugos.

4.- Reducir a los violentos

No existe ninguna garantía de salir ilesos de esta prueba histórica, de hecho la muerte nos ha estado visitando. Pero en la cultura política moderna no existe antídoto más poderoso para vencer a los violentos que las elecciones libres y transparentes. Si bien esto no garantiza la anulación de todo trauma, por lo menos focaliza la energía y la acción de los demócratas en una opción concreta con respaldo abrumador. ¿Por qué las elecciones son la opción inmediata?:

a.- Porque el cese de la usurpación (salvo la existencia de negociaciones secretas), se producirá con la derrota definitiva de Nicolás Maduro. No se ve en el horizonte el tal quiebre de aquello que le da soporte: la fuerza militar.

b.- La espera por el cese de la usurpación alarga la agonía de una sociedad que ya puede contar con vidas o muertes los minutos de espera, y socaba aceleradamente la voluntad de lucha.

c.- El cese de la usurpación está haciendo depender la noción de “victoria democrática” de la voluntad de un grupo de militares corruptos a los que se les debe premiar y perdonar para ganar su apoyo. Todo lo cual terminará por abrir fisuras dentro de la unidad opositora.

d.- La vía electoral garantiza la confirmación de la fuerza del lado del pueblo y la noción de victoriaposee el poderoso estímulo del logro obtenido por una sociedad unida, protagonista de una gesta cívica, con independencia de sus verdugos.

e.- El anuncio de elecciones libres cierra el paso a las campañas de descredito fundadas en la presuntaauto proclamación de Guaidó. Por lo demás, en la comunidad internacional resulta difícil encontrar apoyos para rechazar tales eventos. Al revés, el llamado a elecciones no tiene opositores a la vista.

f.- La sociedad civil organizada, junto a los partidos, las iglesias, gremios diversos, unidos al apoyo técnico de la comunidad internacional, traducido en logística, veeduría y equipos, pueden coadyuvar en la producción de un evento electoral transparente, creíble y legítimo, con máximo reconocimiento, que maximice la votación del exilio, con independencia plena de los militares corruptos.

g.- Los mismos factores de poder que han permitido la libertad de acción para Guaidó deberían operar para la actuación de un CNE pulcro, incuestionable, con máximo apoyo internacional.

h.- La Asamblea Nacional puede producir una ley especial adecuada a la emergencia y sentar las bases legales para nombrar un equipo técnico para unas elecciones inmediatas.

i.- Los partidos tienen el reto de probar su talante verdaderamente democrático, bajarle el perfil a las ambiciones personales y definir una candidatura única, con base en un pacto de gobernabilidad para enfrentar a los candidatos chavistas con las puertas abiertas a la participación.

Como puede verse, se está proponiendo un replanteo en el orden inicial de los propósitos declarados el pasado 23 de Enero. Se trataría ahora de realizar elecciones libres para que cese la usurpación y así iniciar la transición. La línea de la muerte para los militares será el reconocimiento o no del nuevo presidente democráticamente electo. Si para este momento aún pretenden darle la palabra a los cañones, estarán reducidos a su mínima expresión. Para ellos, el costo de la violencia se habrá elevado notablemente, para los demócratas será exactamente al contrario. Si queremos acceder a los encantos de Conchita, habrá que acelerar el paso, pues aunque la dictadura está desnuda y en el lecho, con sus filosas garras impide cualquier toma de posesión. ¿Lo intentaremos eternamente?