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Venezuela sonríe porque el cambio va y Maduro cae

miércoles 13 de febrero de 2019, 15:01h
Por Orlando Zamora.- En Venezuela hoy se corrobora que ninguna idea es tan poderosa como aquella que llega en el preciso momento. En más de 20 ciudades del país, el alborozo y la alegría combatiente de los que se saben asistidos de toda razón, unificó a miles y miles de voluntades renuentes a perder la Nación.
Guaidó marca el paso y marca el triunfo / Twitter: @jguaido
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Guaidó marca el paso y marca el triunfo / Twitter: @jguaido

La inmensa multitud de jóvenes, en su Día, se unió a mujeres y hombres a todo lo ancho del país. Coincidieron desvalidos, enfermos, sacerdotes, obreros, ciudadanos naturalizados, humildes, demandando la entrada de la ayuda humanitaria, el desalojo del presidente usurpador, frenar la corrupción, elecciones libres y total libertad.

Es la continuación de un nuevo 23 de Enero de 1958, ahora en este 2019 que es ya una atentica insurrección cívica, popular y unitaria. Que tiene la enorme virtud de convertir 20 largos años de destrucción y de separación de los venezolanos por discursos de odio, de mensajes clasistas y militaristas que enmascararon, en realidad, el peor saqueo y retroceso nacional, en la plena convicción de un cambio pacífico de rumbo en el corto plazo.

La victoria es tan resonante que las recientes sentencias y resoluciones del Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía General, la Contraloría General de la República y la ilegitima Asamblea Nacional Constituyente no tienen ningún impacto de sobre el agigantado poder político de Guaidó y la Asamblea Nacional. Este es un Poder consagrado por la República, los ciudadanos y la Constitución, jamás y nunca supeditado a sentencias o decisiones emanadas de esos organismos que obedecen a los intereses del partido PSUV.

El aislamiento político de las 30 personas que sostiene al entramado del poder de Nicolás Maduro, es toda una tangible realidad. El desgaste de la reducida cúpula está a la vista. El régimen agoniza.

Una parte de esa cúpula, encabezada por el propio Maduro, son civiles que afrontan la descomunal revelación de su fracaso, y es la columna vertebral de la debilitada jefatura de la burocracia usurpadora que intenta resistir, que se niega a aceptar que ya acabó, que todo llegó a su fin.

El resto de la cúpula, que no es civil, confronta su mayor fragmentación desde los tristes días de las protestas militares en Plaza Altamira de Caracas. Están indecisos e incrédulos, ocupando la plana mayor de la Fuerza Armada, por haberla colocado, junto a unos pocos jefes de las zonas militares especiales, al servicio partidista de una anti constitucional unión cívico-militar, chavista-madurista, que también sucumbe.

Venezuela comienza a ser otra muy distinta a la ya larga y traumática era chavista. Este proceso es un inédito cambio cultural y político, que dejó muchos y lamentables muertos en el camino y que evitará a todo trance nuevas víctimas.

Este profundo movimiento libertario también aislará al irresponsable fantasma de la guerra sostenido por voceros renuentes a medirse en elecciones libres sin la manipulación y el ventajismo del CNE.

Es tan profundo el cambio que hoy impulsan las mayoritarias fuerzas democráticas que 60 naciones están trabajando codo a codo con ellas para materializarlo muy pronto.

La presencia en las calles y rincones de la República son fundamentales para alcanzar los pasos trazados por el presidente encargado, Juan Guaidó, y secundado por la Asamblea Nacional.

Cuanto más grande es el clamor por un nuevo gobierno, el...

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La victoria es tan resonante que las recientes sentencias y resoluciones del Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía General, la Contraloría General de la República y la ilegitima Asamblea Nacional Constituyente no tienen ningún impacto de sobre el agigantado poder político de Guaidó y la Asamblea Nacional. Este es un Poder consagrado por la República, los ciudadanos y la Constitución, jamás y nunca supeditado a sentencias o decisiones emanadas de esos organismos que obedecen a los intereses del partido PSUV.

Las próximas semanas serán decisivas para el pueblo y la democracia, por ahora mancillada por el poder chavista, que confronta su peor punto de debilidad histórica, en medio de una severísima crisis de gobernabilidad integral, que amenaza seriamente el futuro inmediato de la Nación, si no se toman cruciales determinaciones en el presente. El coro masivo en la calle es: Vamos bien Venezuela.