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Donald Trump sentencia a Maduro: No hay vuelta atrás

martes 19 de febrero de 2019, 11:54h
Por Orlando Zamora.- Donald Trump en un colorido acto con imágenes de Juan Guaidó y el recuerdo del asesinado piloto del Cicpc, Oscar Pérez, realizado en la Universidad Internacional de Miami, le dedicó una inusual atención a la crisis venezolana, única, por parte de un presidente de los Estados Unidos.
Trump habló fue contundente contra  Maduro / Twitter: @realDonaldTrump
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Trump habló fue contundente contra Maduro / Twitter: @realDonaldTrump

Trump sentenció el fin del gobierno de Nicolás Maduro, pero esta vez con una elevada contundencia, formulada con total seguridad: “No hay vuelta atrás”. No hay retorno en la decisión de desalojar del poder a Nicolás Maduro, al tiempo que separó el posible destino final de los altos oficiales militares acogidos a la amnistía propuesta por Guaidó, de la suerte de aquellos que “perderían todo” por mantener su apoyo a la dictadura.

Sobre los factores de poder que mantienen aún a un presidente ilegitimo, se ejerce además de la resistencia cívica de millones de venezolanos dentro y fuera del territorio de la República, otra vital y robusta presión que el presidente de Colombia, Iván Duque, denomina el “cerco diplomático” de muchas de las 53 naciones que reconocen a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela.

En un discurso de gran trascendencia, el presidente Trump fortalece y blinda una sensación triunfal, que cobra con las horas mayor cuerpo en el país, porque para la mayoría de los decepcionados venezolanos existe la convicción de que Maduro se va inexorablemente. Confían en la nueva primavera encarnada en Juan Guaidó y su programa de acción, que es un movimiento irreversible e indetenible a lo largo y ancho del país.

Las dudas que todavía vuelan en el escenario son por el rol de un importante sector de la Fuerza Armada comprometido con el régimen y asociado a intereses crematísticos, y dotado de importantes pertrechos bélicos.

Pero la posición firme del muy informado presidente de los EE.UU., acerca de la situación de Venezuela, ayudaría a superar la desventaja de los opositores venezolanos que estando en mayoría no pueden enfrentarse a los factores militares al servicio de Nicolás Maduro.

Evidentemente que los anuncios de Trump deben en lo inmediato provocar una honda reflexión en estos factores que mal ponen las obligaciones constitucionales del Ejército y los demás componentes de la Fuerza Armada.

Sobre los factores de poder que mantienen aún a un presidente ilegitimo, se ejerce además de la resistencia cívica de millones de venezolanos dentro y fuera del territorio de la República, otra vital y robusta presión que el presidente de Colombia, Iván Duque, denomina el “cerco diplomático” de muchas de las 53 naciones que reconocen a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela.

Adicionalmente, se ha generado en Hispanoamérica un movimiento cultural tan grande que reunirá más de un millón de personas, convocada por el gran concierto a favor de la entrada de la gigante ayuda humanitaria de variados países.

Esta multitud a reunirse el 22 de febrero en el puente internacional Tiendistas que une Colombia a Venezuela, dejará en ridículo a la mucho menor asistencia del concierto paralelo convocado por el desesperado gobierno de Maduro que muestra la pérdida total de la iniciativa política y movilización popular.

Las cartas están echadas sobre el futuro inmediato de la Nación. El discurso de Donald Trump que dispone de múltiples alternativas de acción es crucial para despejar el camino de la superación de la grave crisis nacional. Maduro y su entorno no pueden alegar el argumento de la soberanía nacional, en razón de que constituyen un régimen abiertamente minoritario, que bloquea el acceso al poder de la mayoría democrática, y desconoce a la Asamblea Nacional legitima elegida por 14 millones de personas.