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La alianza de Guaidó y Trump es en todos los terrenos

martes 19 de febrero de 2019, 15:00h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Máxima presión para los militares, para el Alto Mando Militar. Por un lado, Guaidó les dice que deberían preocuparse. Porque ya Maduro conversa con Elliot Abrams. Por el otro, Donald Trump les augura un futuro muy negro si siguen apoyando a Maduro. Lo perderán todo. No encontrarán refugio alguno en ninguna parte del mundo. No habrá lugar a dónde ir.
Guaidó y Trump en una misma estrategia. / Foto: Montaje KonZapata
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Guaidó y Trump en una misma estrategia. / Foto: Montaje KonZapata

Lo que dicen Trump y Juan Guaidó se resume en una frase que el presidente encargado viene acuñando desde antes de que se juramentara: Que Maduro no protege a nadie. ¿Y Guaidó y Trump protegen? Guaidó les ha ofrecido amnistía, que ya es Ley aprobada por la Asamblea Nacional. Y Estados Unidos, por boca del senador Marco Rubio y ahora por boca del mismo Trump, siguen la línea de Guaidó: garantías no solo en Venezuela sino también afuera, en el mundo. E interpretándolo, Trump les señala que si dejan a Maduro, si apoyan al pueblo y a la democracia, no perderán sino que conservarán su patrimonio, sus cuentas, que además están localizadas por las autoridades, y lo que quiere decir Trump es que también ganarán, y que el mundo les será un campo abierto y seguro, el que podrán recorrer sin miedo, sin problemas.

La presión sube. Y en la medida que se acerca el 23 de febrero, sube más. ¿Cederán los militares? ¿Habrá el punto de quiebre? Aquella es la fecha clave por la entrada de la ayuda humanitaria. Pero este operativo no se limita a ello. Es envolvente. Lo contempla casi todo. La presión de la comunidad internacional. De organismos internacionales. De onegés. De artistas. De opinión pública. De presidentes que se han involucrado de manera directa. De la Iglesia local e internacional. De empresas. Y también puede convertirse en una operación militar. Desde Brasil, desde Colombia, desde posiciones estratégicas de los Estados Unidos. Desde Aruba. Ya Cuba apuntó en un comunicado haber detectado movimientos militares de los Estados Unidos en el Caribe.

La presión sube. Y en la medida que se acerca el 23 de febrero, sube más. ¿Cederán los militares? ¿Habrá el punto de quiebre? Aquella es la fecha clave por la entrada de la ayuda humanitaria. Pero este operativo no se limita a ello. Es envolvente. Lo contempla casi todo. La presión de la comunidad internacional. De organismos internacionales. De onegés. De artistas. De opinión pública. De presidentes que se han involucrado de manera directa. De la Iglesia local e internacional. De empresas. Y también puede convertirse en una operación militar. Desde Brasil, desde Colombia, desde posiciones estratégicas de los Estados Unidos. Desde Aruba. Ya Cuba apuntó en un comunicado haber detectado movimientos militares de los Estados Unidos en el Caribe.

Guaidó les dice a los militares: "La orden está dada. De nuevo señores de la Fuerza Armada: permitan que entre la ayuda humanitaria, tienen la oportunidad de ponerse del lado de la Constitución, de las necesidades de la gente". Y Trump les apunta: “Pueden elegir por aceptar la entrada de la ayuda promovida por Guaidó. No deben seguir las órdenes de bloquear la ayuda humanitaria dada por Maduro”.

Guaidó le ha solicitado de manera reiterada a la Fuerza Armada que se coloque del lado de la democracia y la Constitución. Que su llamado no es un llamado a un golpe de Estado sino al rescate de la democracia y de la institucionalidad. Hay que sumarse al rescate de la democracia, la que una vez juraste defender. La Ley de Amnistía es para aquellos que defiendan la democracia. “Este es el momento de defender la Constitución pero sobre todo es el momento de defender a tu familia, a su futuro y el honor a que tú formes partes de su vida”. Guaidó lo dice: Y tu familia ya está de este lado. “Solo faltas tú”.

¿Y qué les dice Trump? “Queremos restaurar la democracia la democracia en Venezuela y creemos que la Fuerza Armada tienen un rol vital en este proceso. Tienen la oportunidad de forjar un futuro pacífico, o elegir el segundo camino: Seguir apoyando a Maduro”. Trump va un paso más allá y expresa que “El mundo los escuchó (a los venezolanos) y están cambiando la página del socialismo y la dictadura. No habrá vuelta atrás. Naciones que aman la paz están listas para reclamar la democracia en Venezuela. Todos estamos unidos para prevenir el socialismo tiránico. El fin del socialismo, no solo en Venezuela, está muy cerca”.

(Versión Venepress)

La pregunta es si de aquí al 23 ocurrirá el quiebre y habrá un nuevo amanecer en Venezuela. Este lunes, en un acto en Madrid con motivo de los 5 años de prisión de Leopoldo López, la madre y el padre de López, Antonieta Mendoza y Leopoldo López Gil, el alcalde Metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, y el abogado de López, Juan Carlos Gutiérrez, se mostraron convencidos del cambio. Nuestra fuente vaticana también lo señaló en estos términos a KonZapata. Habrá cambio. Es inevitable. El madurismo se tragó el dinero, se tragó a PDVSA, se tragó los aliados internacionales, se tragó la solidaridad mundial. Y luego dijo: Y se tragó el apoyo militar. La reacción de la Fuerza Armada se va a dar. ¿Cuándo? Para Rafael Ramírez, expresidente de PDVSA, en cualquier momento la Fuerza Armada dará el paso. ¿Cuándo? Nadie ofrece fecha. Ni siquiera el senador Marco Rubio que el fin de semana declaró en Cúcuta que la democracia llegará a Venezuela, no importa cuándo, pero llegará. Nadie coloca fecha. Pero lo que sí es un hecho cierto es que conversaciones a alto nivel se han dado, tal como lo adelantó KonZapata la semana pasada. El informe reciente que publicó Barclays habla de un problema de coordinación entre los militares. Y allí estribaría la dificultad del quiebre. “Eso limita su capacidad para negociar una transición ordenada”. Pero en la medida en que transcurra el tiempo, la situación se torna más delicada, y de mayores riesgos por los eventos que pueden desencadenarse. De manera tal que el punto de la ayuda humanitaria, según Barclays, se transforma en "un desafío para la cohesión del régimen y un potencial catalizador para una gran número de deserciones en las FAN”.

Solo faltan los militares. Porque la protesta popular ya comenzó...

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Por allí van los mensajes de Guaidó y Trump, que adquieren otra dimensión cuando ambos líderes le señalan a la Fuerza Armada que no reprima. Que permita la movilización de la gente. De los voluntarios, por miles, que incluso se desplazarán en caravanas hasta la frontera. “Deben permitir las protestas pacíficas”, señala Trump. Y Guaidó reafirma que “El 23 de febrero la ayuda humanitaria entra sí o sí en Venezuela y en todos los rincones del país nos vamos a movilizar”. ¿Cuál camino escogerá la Fuerza Armada?

Trump y Guaidó les señalan uno. El de la democracia y la Constitución. El de Guaidó ya lo conocemos. El de Trump fue contundente este lunes en Miami. Que los millones de venezolanos están del lado de la democracia y los Estados Unidos también. Que el socialismo destruyó a Venezuela. Trump lanzó ayer lo que puede verse como un manifiesto antisocialista:

“El socialismo promete prosperidad pero entrega pobreza. Promete unidad pero entrega odio y división. El socialismo promete un mejor futuro, pero siempre vuelve a los momentos más oscuros del pasado. El socialismo en una idea triste basada en la ignorancia de la historia. Por esta razón siempre da lugar a la tiranía, que es lo que ocurre. Profesan un amor por la diversidad, pero siempre insisten en conformidad absoluta. No trata de justicia, ni de igualdad, ni de elevar a los pobres”.

(Versión Venepress)

Trump puntualizó que el socialismo “Solo se basa en poder para la clase gobernante. Cuando más poder reciben, más quieren. Quieren dominar la salud, las finanza, la energía quieren todo. Quieren el poder de decidir quiénes gobiernan, quiénes viven, o quiénes mueren”.

Por último, Trump señaló que se busca una transición pacífica, pero todas las opciones están abiertas. Y ello va en consonancia con lo que afirma Guaidó. El proceso es en paz. Y lo primero es la paz. Sin embargo, ha dejado abierta la puerta a la intervención militar, sin negarla.