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Las contradicciones más evidentes del discurso de Padrino Lopez

viernes 22 de febrero de 2019, 14:00h
Por César Morillo.- Se ufana también de la legitimidad de origen de su comandante en jefe, Nicolás Maduro, ignorando lo fraudulento de un proceso convocado en tiempo fuera de ley y en condiciones inadmisibles para cualquier demócrata, razón por la cual la inmensa mayoría de países democráticos del mundo no lo reconocen hoy como presidente. De hecho, la Constitución ha sido violada en cada elección. Por órdenes de arriba se instruye a la tropa a que el Plan República favorezca a un factor político, el PSUV, y no a garantizar la pulcritud del proceso.
Padrino López no defiende la Constitución / Twitter: Prensa FANB
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Padrino López no defiende la Constitución / Twitter: Prensa FANB

La pantalla mostraba alrededor de 20 generales, todos, integrantes del alto mando de la Fuerza Armada Nacional. A plano cerrado no cabían tantos rostros adustos vestidos de verde. En el centro, el general Padrino López, ministro de la Defensa,quien da respuesta a las declaraciones de Donald Trump. Decía Padrino que estaba indignado y estupefacto ante lo dicho el día anterior por el presidente de los Estados Unidos. Reclamó respeto a la soberanía, respeto a la Constitución y respeto a la dignidad de la Fuerza Armada, precisamente lo que este alto mando ha sido incapaz de garantizar. De hecho, lasoberanía territorial de Venezuela nunca había sido tan vulnerada como ahora, cuando proliferan las incursiones del ELN y los grupos sobrevivientes de las FARC en territorio patrio, como bien lo sabe ese alto mando.

La Constitución tampoco ha recibido su respeto, ni el del alto mando. En ningún artículo de la Constitución reza queVenezuela es una nación socialista, para que esté ufanándose de que la Fuerza Armada es “bolivariana, chavista y socialista”, o el lema “Patria, socialismo o muerte, Venceremos” sea colocado en los cuartes, vulnerando el artículo 328 de la Constitución, en la que se establece que la Fuerza Armada es una institución profesional y sin militancia política.

Tampoco ha sido defensor de la soberanía el general Padrino López cuando permite que el ejército cubano se inmiscuya enel sistema de inteligencia nacional y que militares cubanos den órdenes y vigilen a los soldados de la Fuerza Armada. Aún permanece fresca en la memoria de los venezolanos su imagen, rodilla en piso, rindiendo una venia al mismísimo Fidel Castro, precisamente el único que ha osado organizar una invasión a Venezuela. Nada digno de un señor general de la República.

La Constitución tampoco ha recibido su respeto, ni el del alto mando. En ningún artículo de la Constitución reza queVenezuela es una nación socialista, para que esté ufanándose de que la Fuerza Armada es “bolivariana, chavista y socialista”, o el lema “Patria, socialismo o muerte, Venceremos” sea colocado en los cuartes, vulnerando el artículo 328 de la Constitución, en la que se establece que la Fuerza Armada es una institución profesional y sin militancia política.

Nunca como ahora los militares habían tenido tanto peso en la vida institucional del país. Ni durante las dictaduras de Juan Vicente Gómez, ni la de Marcos Pérez Jimenez, ni siquiera durante Hugo Chávez. Desde que llegó Nicolás Maduro al poder, el sector militar ha visto incrementada su influencia en los sectores claves de la economía. Militares activos y retirados están al frente de las empresas del sector eléctrico, el Metro de Caracas, del aluminio, hierro y acero en el sur del país, así como los puertos y las aduanas. Por si fuera poco, a partir del 2016 Maduro le entregó la dirección de PDVSA a un general activo sin experiencia en materia petrolera.

Una investigación reciente del portal Armando.info divulgó que las actividades económicas del sector militar no se limitan a su participación sector público. Se comprobó que al menos 785 oficiales activos y retirados han dirigido empresas que contaron con contrataciones con el gobierno en áreas de construcción, importación de medicina y alimentos, así como insumos para el sector salud, entre otros. Muchas son las denuncias de corrupción contra militares de alto rango en ámbitos inherentes a la importación de alimentos y medicinas, mientras nuestra población fallece por falta de insumos y desnutrición. La corrupción mata, no hay dudas.

Pudimos haber montado esta nota ayer miércoles. Pero...

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La responsabilidad de esta cúpula militar en la crisis es enorme. Se ha convertido en parte fundamental de un régimen autodenominado socialista que ha pasado a convertirse en el ejemplo que nadie quiere imitar. Ni socialistas como el presidente de España, Pedro Sánchez, acepta ser vinculado al modelo de gobierno que ellos representan.

La Constitución que dice honrar el general Padrino también es violada en cada marcha reprimida con “gas del bueno”, con cada ciudadano preso por protestar pacíficamente, con las cárceles abarrotadas de presos políticos sin juicio, sin derechos, sin tan siquiera posibilidad de ser visitados por sus familiares. Bien sabe el general Padrino que en Venezuela hay más de 1.000 presos políticos según datos de la ONG Foro Penal, detenidos que siendo civiles son remitidos a tribunales militares. Ahí están, en las cárceles y en su conciencia.

Foto: Ministerio de la Defensa.

En el país de la paz que él pregona, hay además, más de 200 oficiales detenidos y acusados de conspiración, muchos torturados e incomunicados. Esta semana Amnistía Internacional acaba de publicar un informe en el cual hace graves denuncias de crímenes de lesa humanidad, se habla de asesinatos selectivos, ejecuciones extrajudiciales y detenciones de menores de edad acusados de conspiración. Todo eso pasa en Venezuela ante la mirada cómplice de un generalato pendiente de sus negociados y no de acatar y hacer cumplir la constitución.

Se ufana también de la legitimidad de origen de su comandante en jefe, Nicolás Maduro, ignorando lo fraudulento de un proceso convocado en tiempo fuera de ley y en condiciones inadmisibles para cualquier demócrata, razón por la cual la inmensa mayoría de países democráticos del mundo no lo reconocen hoy como presidente. De hecho, la Constitución ha sido violada en cada elección. Por órdenes de arriba se instruye a la tropa a que el Plan República favorezca a un factor político, el PSUV, y no a garantizar la pulcritud del proceso. Es cierto que ahora está consagrado el derecho al voto de los integrantes de las FAN, pero no su carácter partidista, puesto que la Fuerza Armada son las depositarias de las armas de la República para el resguardo de sus intereses y de todos sus ciudadanos y no los de una parcela en particular.

Los venezolanos sabemos que ese generalato es consustancial al poder que carcome los cimientos de la patria. Que ellos son parte del problema, y que hemos llegado hasta aquí precisamente por la profunda falta de honor y dignidad de una cúpula militar corrompida. Mucho tendrá que respondernos a los venezolanos el ministro de la defensa que más tiempo ha pasado en el cargo desde el general Ramón Florencio Gómez (1964-1969).

No, no es la dignidad una virtud presente en la cúpula militar venezolana. No es digno el trato que reciben los soldados en los cuarteles, carentes del bastimento mínimo para su operatividad, al punto que muchas veces tienen que procurar ayuda de empresarios para poder abastecerse de sus alimentos. Contrasta tanta precariedad con la vida opulenta de unos generales conectados a suculentos negocios. Basta pensar que con uno solo de los carros de lujo que el hijo del general Padrino López colecciona en Madrid alcanzaría para alimentar a toda la tropa durante un año. Hay una enorme carencia de dignidad en esto.

Los venezolanos sabemos que ese generalato es consustancial al poder que carcome los cimientos de la patria. Que ellos son parte del problema, y que hemos llegado hasta aquí precisamente por la profunda falta de honor y dignidad de una cúpula militar corrompida. Mucho tendrá que respondernos a los venezolanos el ministro de la defensa que más tiempo ha pasado en el cargo desde el general Ramón Florencio Gómez (1964-1969).

Los venezolanos hemos tenido que ver a unos militares degradados a simples aplaudidores de utilería de un programa deTV semanal en el que se exalta la delación y el odio entre venezolanos. Eso merecería su indignación, su repudio y hasta una prohibición expresa de la alta jerarquía militar de asistencia al programa, pero no, prefiere que los venezolanos contemplemos ese triste y deprimente espectáculo cada semana.

Esta cúpula militar no está preparada para ninguna batalla, ni convencional ni asimétrica, por dos razones fundamentales.

En primer lugar, por la corrupción enorme que ha desviado recursos hacia sus bolsillos que debían ser destinados a mantener al día nuestro equipo militar. Llueven las denuncias sobre la “canibalización” de helicópteros y aviones de combate por falta de repuestos y de mantenimiento.

En segundo lugar, y quizás sea lo más importante, es que la tropa tiene la moral en el suelo, y así difícilmente saldrían a levantar armas para defender a una cúpula podrida y enriquecida a costa del dinero de la nación. Esos soldados son también víctimas del grotesco saqueo perpetrado contra la nación. Son víctimas de la hiperinflación, del hampa y el desabastecimiento y sobreviven en la miseria. Son pueblo que padece y que observa cómo, mientras ellos viven esta realidad, sus jefes disfrutan de una obscena opulencia.

La fuente militar con la que hablamos revela el cuadro...

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Por supuesto sabemos que no todos los militares son corruptos, afortunadamente. Conscientes estamos de que hay mucha gente honorable en las FAN. Que la mayoría no tiene que ver con los oscuros negociados. Por eso es hora de que den un paso al frente, que asuman el riesgo y se coloquen del lado de la constitución y de la enorme mayoría popular. Que no es honorable obedecer a quienes delinquen amparados en el uniforme.

El presidente Guaidó y la Asamblea Nacional les han tendido un puente con la Ley de Amnistía. Una nueva y quizás última posibilidad para recuperar la honorabilidad de nuestros soldados. Es el momento de ahorrarle al país más sufrimiento. Hay una abrumadora mayoría que clama por un cambio, y pasará por encima de quien se le oponga, así tenga que derribar cañones y tanques.

En estos días de febrero se juega mucho en Venezuela, diría incluso que mucho más que la emergencia humana de darle medicinas y alimentos a los necesitados, se juega el romper el muro de la intolerancia y la tiranía, para abrirle paso a la libertad con la fuerza de los ciudadanos y así devolvamos a los militares a los cuartes, de donde nunca debieron de haber salido.