konzapata.com

¿Se atreverá Maduro a detener a Juan Guaidó?

lunes 04 de marzo de 2019, 15:05h
Por Orlando Zamora.- Juan Guaidó, con los graves riesgos que ello implica, sabe que moral y políticamente su lugar es Venezuela para así materializar el éxito del inédito proceso que lleva a cabo.
Juan Guaidó regresa y qué pasará. / Twitter: @jguaido
Ampliar
Juan Guaidó regresa y qué pasará. / Twitter: @jguaido

Juan Guaidó se ha convertido en un fenómeno político dentro y fuera de Venezuela. Un fenómeno que irradia fe y esperanza como factor de cambio político real, que dispone de un potencial liderazgo que se pierde de vista. Que ha escapado hasta ahora al poder represivo del régimen por el apego legal de sus acciones contundentes.

Guaidó sería en todo caso un prisionero político muy incómodo para Maduro. Guardando las distancias y sin ánimo de ofender, el autor de esta nota, fue testigo a distancia de las protestas diarias del encarcelamiento de Hugo Chávez, mientras estuvo en el cuartel San Carlos de Caracas, luego del intento de golpe del 4F de 1992. No hubo forma de retenerlo en esa instalación, hubo que trasladarlo a la distante prisión de Yare por la presión diaria de mucha gente. ¿A dónde llevarán a Guaidó? ¿A la isla de La Orchila?

Por ello, el régimen se encuentra dividido en estas horas, en estas horas de su retorno a Venezuela luego de la gira internacional que lo llevó por Colombia, Brasil, Paraguay, Argentina, y Ecuador.

Una parte importante del régimen encabezada por el propio Nicolás Maduro, por la vicepresidenta Ejecutiva, Delcy Rodríguez y por el Tribunal Supremo, que estudia el dilema legal, seguidos por el Fiscal General, Tarek William Saab, la ministra para Servicios Penitenciarios, Iris Varela, entre otros, ha adelantado opiniones solicitando acciones judiciales contra el Presidente interino.

Se mueve otra tendencia. La de otros factores cercanos al poder, la de algunos asesores de política internacional, los que trabajan auscultando la opinión pública, en resumen, los que paralizaron la primera detención que quería llevar a cabo el Sebin, lo que más bien señalan que hay que protegerlo para que no sufra un atentado que puede acarrear costos políticos incuantificables, y los que han permitido que lleve seis semanas ejerciendo un poder paralelo, controlando embajadas, Citgo, cuentas externas, custodio de activos en el extranjero etcétera. Al parecer, estos factores no cambian de opinión ante lo álgido del caso, tienen reservas sobre la utilidad política de la medida policial de su detención. Ya Juan Guaidó lo ha dicho: Sería el último error que cometa la dictadura.

No es fácil detenerlo

Maduro postergó la suerte del Presidente provisional hasta los eventos del 23 de febrero, y esperó seguramente su inmediato regreso, estaban calientes los sucesos de muerte y llamas en las fronteras con Colombia y Brasil. El triunfalismo oficial vio la tarea fácil. Se frotó las manos de alegría temporal.

Pero no contó con la inesperada y exitosa gira Presidencial por Colombia, Brasil, Paraguay, Argentina, Ecuador, que no sólo enalteció la figura de Guaidó en un ambiente de movilización de ciudadanos, sino que los países exigieron pleno respeto a su integridad física y moral como Presidente.

Se unen inmediatamente a este elevado clamor, la propia ONU, la OEA, EE.UU., Canadá, gobiernos europeos, las oeneges que salvaguardan los derechos humanos y otros organismos internacionales.

¿Se atreverá Nicolás Maduro a detener a Juan Guaidó? ¿Lo...

Leer más

¿Se atreverá entonces Nicolás Maduro, bajo estas circunstancias proceder a la detención de Juan Guaidó?

Es posible, bajo el talante arbitrario y torpe del Gobierno, los ejemplos malos sobran, como los casos de los pemones, el incendio de dos camiones de alimentos, la detención del periodista de Univisión, Jorge Ramos, nada más ni nada menos que en el propio Palacio de Miraflores.

Pero el análisis político dice otra cosa. Detener a Juan Guaidó es altamente peligroso para el régimen. Encarcelarlo es apresar una esperanza colectiva, que sigue más viva que nunca. Ya el revés transitorio de Cúcuta ha sido asimilado por la oposición, dado los alcances logrados y la cercanía de un gran viraje político. Por su parte, la comunidad internacional y EE. UU., sin duda alguna van actuar de manera firme.

Para este lunes y martes se han convocan movilizaciones de calles para resguardar la seguridad personal del Presidente elegido por la Asamblea Nacional.

Guaidó sería en todo caso un prisionero político muy incómodo para Maduro. Guardando las distancias y sin ánimo de ofender, el autor de esta nota, fue testigo a distancia de las protestas diarias del encarcelamiento de Hugo Chávez, mientras estuvo en el cuartel San Carlos de Caracas, luego del intento de golpe del 4F de 1992. No hubo forma de retenerlo en esa instalación, hubo que trasladarlo a la distante prisión de Yare por la presión diaria de mucha gente. ¿A dónde llevarán a Guaidó? ¿A la isla de La Orchila?

Al contrario de lo pensado por algunos, el terror sin pueblo no...

Leer más

Sin ofender, decimos que el liderazgo y la esperanza, hoy día, de Juan Guaidó es muy parecido al que disfrutó Chávez en los días previos al triunfo electoral de 1998.

Podemos afirmar que sería un grave error político proceder a la arbitraria detención de Guaidó. Este no duraría muchísimo tiempo en prisión. Las masas en las calles y la presión desde el exterior acelerarían sin duda su pleno control del poder Ejecutivo, incluyendo el de los militares institucionalistas, respetuosos de la Constitución.