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Por qué Guaidó suma a Ricardo Hausmann a su plan de recuperación

martes 05 de marzo de 2019, 18:00h
Por Zenaida Amador.- Hausmann ha trabajado desde la Universidad de Harvard para la recuperación económica de Venezuela y es quien hace un año dibujó una ruta constitucional para que desde la Asamblea Nacional se pudiera solicitar asistencia militar a una coalición de países amigos, entre ellos, latinoamericanos, norteamericanos y europeos, a efectos de liberar al país del régimen de Nicolás Maduro. Ahora es designado por Guaidó como gobernador principal de Venezuela ante el Banco Interamericano de Desarrollo.
Foto: KonZapata
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En enero de 2018 fue publicado el texto El día D para Venezuela. Su autor, Ricardo Hausmann, explicaba con crudeza la realidad de la crisis multifactorial de Venezuela. En el texto dibujada una salida que, si bien le erizó la piel a más de uno, dejaba claramente establecida una ruta para salir del régimen de Nicolás Maduro y que, en buena medida, se asemeja a la que terminó adoptando la Asamblea Nacional y colocando a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela.

Hausmann, director del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, fue designado por Guaidó como gobernador principal del país ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Años atrás fue el economista jefe de ese organismo y, antes de eso, fue ministro de Planificación de Venezuela en la etapa previa al chavismo.

En su artículo sobre la encrucijada venezolana, Hausmann señaló que era “un desafío a la credulidad pensar que un régimen dispuesto a matar de hambre a millones de personas para mantenerse en el poder va a ceder ese poder en elecciones libres”.

“Esto nos deja con una posible intervención militar internacional, solución que asusta a la mayoría de los gobiernos latinoamericanos a causa de la historia de agresiones contra sus intereses soberanos, especialmente en México y Centroamérica. Pero es posible que estas no sean las analogías históricas correctas. Después de todo, Simón Bolívar pasó a ser llamado el Libertador de Venezuela gracias a la invasión de 1814 organizada y financiada por la vecina Nueva Granada (hoy Colombia). Entre 1940 y 1944, Francia, Bélgica y los Países Bajos no lograron liberarse de un régimen opresivo sin una acción militar internacional”.

La vía democrática estaba cerrada por Maduro con el manejo fraudulento de los procesos electorales y la idea de un golpe militar no parecía buena por ningún concepto, en especial porque “el régimen de Maduro ya es una dictadura militar” y porque sus oficiales de alto rango “son esencialmente corruptos”.

El otro camino, el de las sanciones internacionales, como las focalizadas en individuos que administra la Office of Foreign Assets Control (OFAC) de Estados Unidos, “están incomodando a muchos de los bandidos que gobiernan Venezuela”, pero son muy lentas, “pues para el tiempo que rindan el efecto deseado se habrán producido decenas de miles de muertes evitables y se habrán ido al exterior millones de nuevos refugiados venezolanos”.

Ante este cuadro, Hausmann indicó que “a medida que la situación en Venezuela se torna inimaginable, sus posibles soluciones se acercan a lo inconcebible”. De allí que, en enero de 2018, cuando todavía le restaba un año de mandato constitucional a Maduro, Hausmann le planteó a la Asamblea Nacional (AN) destituir al mandatario para acelerar su salida.

Esto no ocurrió de esa manera. No obstante, el parlamento encontró en la usurpación del poder por parte de Maduro a partir del 10 de enero de 2019 una vía constitucional para nombrar a Juan Guaidó, presidente la AN, como encargado de las facultades ejecutivas de la República y dar paso a una transición política en el país.

Desde este punto en adelante está por escribirse la historia. Pero en “El día D para Venezuela”, Hausmann señalaba que la AN podía nombrar de forma constitucional a un nuevo gobierno, el que a su vez podría solicitar asistencia militar a una coalición de países amigos, entre ellos, latinoamericanos, norteamericanos y europeos.

“Esto nos deja con una posible intervención militar internacional, solución que asusta a la mayoría de los gobiernos latinoamericanos a causa de la historia de agresiones contra sus intereses soberanos, especialmente en México y Centroamérica. Pero es posible que estas no sean las analogías históricas correctas. Después de todo, Simón Bolívar pasó a ser llamado el Libertador de Venezuela gracias a la invasión de 1814 organizada y financiada por la vecina Nueva Granada (hoy Colombia). Entre 1940 y 1944, Francia, Bélgica y los Países Bajos no lograron liberarse de un régimen opresivo sin una acción militar internacional”.

Para Hausmann, si la AN hace la solicitud “nada de esto requeriría la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (que Rusia y China podrían vetar), puesto que la fuerza militar sería invitada por un gobierno legítimo en busca de apoyo para defender la constitución de su país”.

Cuando se indica que en el caso "todas las opciones están sobre la mesa" no hay razones para dudar que este tema sea uno de los que está en evaluación.

El urgente financiamiento

Ricardo Hausmann ha invertido parte de sus últimos años en el Centro de Investigación para el Desarrollo de la Universidad de Harvard, donde preparó un proyecto para ayudar a la recuperación de Venezuela, al cual ha sumado a un grupo de economistas e investigadores. La recopilación de información ha sido una tarea clave, ya que el régimen de Maduro desde 2015 dejó de suministrar estadísticas sobre variables económicas fundamentales como, por ejemplo, la inflación y la deuda.

Gracias a este trabajo existe una aproximación al perfil de la crisis venezolana que, para Hausmann, alcanza dimensiones históricas. En paralelo, ha trabajado en posibles opciones para atacar los problemas y garantizar resultados que frenen el costo humano de la crisis.

KonZapata: Mariana Zapata

A su juicio, Venezuela hoy es un país pobre, pues el chavismo ha traído una pérdida económica superior a las que se han registrado en los países después de grandes catástrofes naturales o situaciones de guerra. Para países en estas condiciones son necesarias las donaciones.

“En nuestras proyecciones, además de la reestructuración de la deuda y de un paquete financiero de 60.000 millones de dólares, Venezuela requerirá de donaciones de rápido desembolso por aproximadamente 20.000 millones de dólares, necesarios para financiar la importación de materias primas, insumos intermedios, repuestos, medicinas y equipos necesarios para iniciar la recuperación acelerada de la producción”, ha comentado Hausmann.

Las donaciones pueden ayudar al país a acceder a un programa de financiamiento multilateral en mejores condiciones. Para ello Hausmann ha estado en contacto directo con líderes mundiales y con representantes de organismos multilaterales. Ha expuesto el caso venezolano en distintas instancias y ha mostrado sus escenarios sobre las posibilidades reales de recuperación.

Hay disposición en la comunidad internacional de apostar en este sentido. Vale recordar que hace un mes el presidente del BID, Luis Alberto Moreno, dijo que el banco manifestaba "su voluntad de trabajar con el presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, para asegurar la continuidad de nuestro apoyo al desarrollo del pueblo venezolano".

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En opinión de Hausmann está claro que el mundo debe reaccionar ante lo que ocurre en Venezuela. "El hecho de que la tragedia venezolana sea producto de la implantación gradual de un modelo de dominación social a través de la represión y el hambre, le impone a la comunidad internacional la obligación de intervenir para evitar una catástrofe humanitaria mayor".

Destaca que el colapso venezolano es contrario al interés nacional de la mayoría de los países y que las condiciones imperantes en Venezuela constituyen un delito de lesa humanidad al que se debe poner fin por razones morales. “El fracaso de la Operación Market Garden en septiembre de 1944, inmortalizado en el libro y el film ‘Un puente lejano’, se tradujo en la hambruna del invierno 1944-1945 en los Países Bajos. La hambruna en la Venezuela de hoy ya es peor que esa. ¿Cuántas vidas más serán destrozadas antes de que arribe la salvación?”.