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Ya nada dice o hace Maduro en materia económica

miércoles 06 de marzo de 2019, 15:01h
Por José Manuel Rotondaro.- Que la atención de los medios y del público esté concentrada en el tema político es comprensible. Los eventos en la frontera y más allá eventualmente pueden alterar el futuro del país. Por otro lado, está el forzosamente prolongado asueto por Carnaval. Pero con la economía hundiéndose cada día más y la perspectiva de un respiro muy remota, no deja de extrañar el silencio de las autoridades en la materia.
En el régimen de Maduro no hay plan económico / Foto: Ministerio de la Presidencia de Venezuela
En el régimen de Maduro no hay plan económico / Foto: Ministerio de la Presidencia de Venezuela

En los últimos meses el régimen de Nicolás Maduro nos acostumbró a anuncios y acciones, generalmente dañinas o ineficaces.

Luego de seis meses de la reconversión monetaria y las otras medidas que le acompañaron, la hiperinflación sigue campeando, acercándose al récord de longevidad mundial. La escasez y falta de adecuación de los billetes ha regresado. Los ingresos de la mayoría de la población insuficientes para adquirir los bienes necesarios, cuando aparecen.

Como reza el proverbio, guerra avisada no mata soldado...

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Del Petro poco se habla en estos días. Como ‘ancla’ su efectividad fue nula. Como instrumento financiero alternativo menos aún. Y aún no aparece la primera empresa que lo acepte como medio de pago para ventas al gobierno.

El precio de la gasolina aún sigue en niveles microscópicos, mientras PDVSA no ha podido levantar la producción ni del crudo ni de derivados, pese a la asistencia técnica y fondos que provendrían de gobiernos ‘amigos’.

No hay liderazgo en lo económico

Este silencio pareciera apuntar a una parálisis en la toma de decisiones. Bloomberg recientemente reseñaba que el presidente del Banco Central de Venezuela, Calixto Ortega, tiene semanas sin aparecer por su oficina. Al parecer anda en el exterior con el Ministro de Finanzas, Simón Zerpa, tratando de obtener el apoyo financiero que le permita al régimen sobrevivir el cerco creado por las sanciones.

Por eso aturde el silencio oficial. Más allá del repetido comentario surrealista de Maduro de que ‘ahora sí’ vendrá la recuperación económica, en las últimas semanas nada dice o hace el régimen.

Este silencio pareciera apuntar a una parálisis en la toma de decisiones. Bloomberg recientemente reseñaba que el presidente del Banco Central de Venezuela, Calixto Ortega, tiene semanas sin aparecer por su oficina. Al parecer anda en el exterior con el Ministro de Finanzas, Simón Zerpa, tratando de obtener el apoyo financiero que le permita al régimen sobrevivir el cerco creado por las sanciones.

Esta ausencia del país ocurre en momentos en el que no hay un líder visible en lo económico dentro del gabinete.

Tareck El Aissami aparentemente está concentrado en el tema de supervivencia política, al igual que la Vicepresidente, Delcy Rodríguez. No habría, entonces, quien sirva de engranaje entre los despachos económicos y el alto gobierno.

El sistema financiero en vilo

La única excepción fue la sorpresiva decisión de levantar la intervención a Banesco. Al igual que cuando la impuso el año pasado, no están claras las razones que llevaron al régimen a este paso atrás en su ambición de ponerle la mano a toda la banca privada.

Pero el madurismo estaría a punto de lograr ese objetivo por accidente. En estos días la banca tendrá que congelar todos los fondos recibidos por depósitos en el BCV, sin remuneración. Esto va a ocurrir por la mecánica del encaje marginal de 100% aprobado a comienzos de año por el ente emisor. Este nivel de encaje sólo se aplica sobre el incremento de depósitos recibidos en exceso del nivel al 25 de enero. Ese saldo inicial, a su vez, está sujeto a un encaje de 57%.

Pero con el incremento incesante de la liquidez (en promedio 15% semanal) por el gasto público financiado por el BCV, los depósitos necesariamente han venido aumentando y los nuevos depósitos triplican el saldo del 25 de enero. Como consecuencia, el coeficiente promedio del encaje está acercándose al 100%. En otras palabras, todo el dinero que la banca ha recibido de sus depositantes debe estar congelado en el BCV.

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Esto está poniendo a la banca en aprietos, y para poder cumplir están afectando a productores, comerciantes y consumidores. La primera acción fue no renovar los créditos que han vencido así como mantener los niveles máximos en tarjetas de crédito. En los últimos días han pasado a exigir a los deudores a mediano plazo a que cancelen los préstamos por adelantado.

Probablemente el BCV considera que la sequía crediticia doblegó el mercado paralelo del dólar, al menos inicialmente, pero en el camino está terminando de liquidar la producción y comercialización de bienes por el sector privado, indiscutiblemente más eficiente en esas funciones que el gobierno. Ello explica por qué la hiperinflación, el verdadero enemigo, sigue campante y sin disposición de amainar.

Cada día que transcurre el costo de la recuperación al eventualmente producirse un cambio político aumenta. Esto lo ha entendido la oposición que, en paralelo a los viajeros Ortega y Zerpa, está negociando y preparando las acciones para sentar las bases para esa ansiada recuperación.