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Maduro quiere aprovechar el apagón para liquidar a Guaidó

lunes 11 de marzo de 2019, 21:00h
Por Orlando Zamora.- El caos eléctrico de Corpoelec abarca a toda la Nación. El régimen trata de inculpar a Guaidó y a sectores de la oposición del colapso eléctrico que generó. Huye hacia adelante y trata de colocarse a la ofensiva. El ministro Jorge Rodríguez declara en el programa de José Vicente Rangel que a la presidencia de Guaidó “le quedan horas”.
Maduro no puede resolver la crisis eléctrica / Twitter: @NicolásMaduro
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Maduro no puede resolver la crisis eléctrica / Twitter: @NicolásMaduro

Traman, aprovechándose de la crisis provocada por el robo, la desidia, la mentira de sus obras, la sobrefacturación de proyectos, su incapacidad y el desgaste de la infraestructura eléctrica, endosarle al proyecto político de Guaidó los apagones para abortar así la primavera democrática de Venezuela.

Las mentiras del ministro Jorge Rodríguez no merecen respuesta técnica, es imposible el acceso de terceros al encriptado sistema de computación de la red eléctrica nacional. Eso no ha ocurrido en ninguna parte del mundo. Son sistemas exclusivos. Cerrados. Protegidos.

Ante el descalabro eléctrico que despilfarró hasta el 2013 unos 40.000 millones de dólares, que triplicaron a nivel fiscal, sin materializarlo, lo establecido en los 42 proyectos del Plan de Desarrollo del Sistema Eléctrico (2005-2015), la Asamblea Nacional aprobó el 15 de febrero de 2017 el informe-estudio del desastre eléctrico nacional que comprobó el uso indebido de los fondos empleados durante la emergencia eléctrica decretada en 2010. Así, 38 de los 42 proyectos no fueron adjudicados a través de procesos de licitación pública.

La marcada desinversión durante los 6 años del desgobierno de Nicolás Maduro en el sector eléctrico, sin aportar divisas, nuevas centrales, ni mejoras en la distribución de energía eléctrica reventaron la estrategia de iluminar a Caracas, al estado Miranda, y otras ciudades, restándole enormes horas de servicios al resto del país.

Ante el descalabro eléctrico que despilfarró hasta el 2013 unos 40.000 millones de dólares, que triplicaron a nivel fiscal, sin materializarlo, lo establecido en los 42 proyectos del Plan de Desarrollo del Sistema Eléctrico (2005-2015), la Asamblea Nacional aprobó el 15 de febrero de 2017 el informe-estudio del desastre eléctrico nacional que comprobó el uso indebido de los fondos empleados durante la emergencia eléctrica decretada en 2010. Así, 38 de los 42 proyectos no fueron adjudicados a través de procesos de licitación pública.

Ese plan que no se cumplió, pretendía la incorporación de 6.000 nuevos megavatios que no fueron instalados.

El referido informe de la Asamblea Nacional destaca que el Estado gastó 39.400 millones de dólares, aunque las previsiones contempladas no superaban los 14.700 millones de dólares.

El informe también reza: “La mayoría de los sistemas instalados no han funcionado adecuadamente, lo que se ha traducido en un déficit de capacidad de generación y necesidad de aplicar racionamiento eléctrico permanentemente”.

De la compra de 14.000 megavatios en plantas térmicas, en el período estudiado sólo operan 4.000 megavatios.

“Al no existir suficiente complemento de la generación termoeléctrica Corpoelec sobreexplota el embalse del Gurí más allá de su capacidad firme”.

El esfuerzo de Hugo Chávez se enfocó en las inconclusas termoeléctricas, la ayuda triangulada de Cuba para adquirir equipos y bombillos, y las plantas de diésel intermediadas por La Habana. Plantas de desecho.

Se descuidó el suministro de energía hidroeléctrica. Por ejemplo, en Tocoma se debieron instalar 10 turbinas Kaplan de 216 megavatios para totalizar los 2.160 megavatios. Resaltan las obras encomendadas a la corrupción de Odebrecht y sus socios.

Esta central, Tocoma, de tres lustros y medio en construcción si funcionara hubiera evitado los apagones históricos de este marzo de 2019. Devoró, para nada, 9.000 millones de dólares. Tres veces más de los 3.000 millones programados.

El régimen no tiene cómo resolver el drama actual y menos podrá superar el eléctrico, aunque aprovecha los apagones para intentar silenciar al gobierno provisional de Juan Guaidó, persiguiéndole y señalarlo como responsable del drama eléctrico de Maduro