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Ahora Maduro depende del oro del Arco Minero

lunes 18 de marzo de 2019, 14:00h
Por Juan Antonio Avellaneda.- Fue en 2010 cuando Hugo Chávez anunció el proyecto del Arco Minero del Orinoco. Todo un plan en una extensión inmensa de territorio rico en minerales preciosos. La idea, sin embargo, fue engavetada. Era otro de esos proyectos faraónicos de Chávez. Pero…
En el Arco Minero ocurre de todo…
En el Arco Minero ocurre de todo…

Pero el 24 de febrero de 2016, Nicolás Maduro crea vía decreto Presidencial el Arco Minero del Orinoco, tal como se le conoce, aunque en Gaceta Oficial 40.855 se plasma como Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco. La Ley permite al estado venezolano otorgar concesiones de explotación a dedo, así como la obligación de que el 60% de los recursos obtenidos sean destinados a programas sociales.

Este arco minero abarca 111.843,70 kilómetros cuadrados ( 12.2% del territorio venezolano) casi el doble de la Faja Petrolífera del Orinoco, el territorio ocupa mayormente el norte del estado Bolívar, parte del Amazonas, Apure y Delta Amacuro. Según expertos, allí se encuentran la reserva de oro más grande del planeta, y abundantes cantidades de cobre, diamantes, coltán, hierro y bauxita entre otros minerales.

Hoy esta idea de Hugo Chávez de hace casi 10 años y ejecutada por Maduro podría ser bautizada “El oro de la sangre”, dado que es ya una queja mundial de organismos ambientales el daño irreparable que se le está haciendo a la selva amazónica con esta anárquica explotación. Pululan las enfermedades. Y la violencia es un asunto cotidiano. Es un mundo de mafias. De bandas. Un mundo oscuro. De contrabando. Mercado negro. Drogas. Con muchos intereses en juego. Pensar que el ex ministro de Hugo Chávez, Héctor Navarro, le explicaba a KonZapata que “Entran los aviones de narcotráfico cargados de droga, la bajan, montan al avión los diamantes, y de allí salen a los mercados internacionales controlados por Holanda”. Navarro hace a Maduro responsable de lo que ocurre en la zona.

El 5 de Agosto del 2016 el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López anunciaba la activación de una unidad especial de la Fuerza Armada para la explotación del Arco Minero del Orinoco. Aquí nace esa relación cívico-militar alrededor de estos inmensos recursos minerales que hoy hace posible que el régimen de Nicolas Maduro obtenga las divisas que, básicamente, son las que lo mantiene en el poder, yesa relación con una Fuerza Armada fiel por los jugosos contratos y transacciones en torno a este proyecto.

Como las sanciones de los Estados Unidos atacan al mercado petrolero, y al ser el oro un mineral de fácil transacción a diferencia del petróleo, el mercado negro aurífero mundial presenta operaciones de gran alcance, por lo que bloquear transacciones en este negocio es mucho más complicado.

Bloquear exportaciones o importaciones de petróleo y sus derivados por las características de estos mercados y lo transparente que son internacionalmente se hace fácil, tal como se ha visto en estos últimos meses; pero con el oro como con otros minerales ocurre lo contrario. Históricamente la humanidad ha visto como este mineral es de fácil y rápida negociación: a veces no muy transparente.

Recordemos “los diamantes de sangre”, la forma como se bautizo las ventas ilegales de diamantes en África dentro de sangrientas guerras civiles con el fin de financiar a los bandos en combate. Guerras civiles en Angola, Costa de Marfil, Congo, Sierra Leona y Liberia fueron financiadas principalmente por esta explotación de minerales y su venta en los mercados internacionales, principalmente en la Bolsa de Diamantes de Amsterdam.

Esta época oscura en África dejó muchas muertes humanas, varias especies animales en peligro de desaparecer y un gran ecocidio ambiental.

Hoy esta idea de Hugo Chávez de hace casi 10 años y ejecutada por Maduro podría ser bautizada “El oro de la sangre”, dado que es ya una queja mundial de organismos ambientales el daño irreparable que se le está haciendo a la selva amazónica con esta anárquica explotación. Pululan las enfermedades. Y la violencia es un asunto cotidiano. Es un mundo de mafias. De bandas. Un mundo oscuro. De contrabando. Mercado negro. Drogas. Con muchos intereses en juego. Pensar que el ex ministro de Hugo Chávez, Héctor Navarro, le explicaba a KonZapata que “Entran los aviones de narcotráfico cargados de droga, la bajan, montan al avión los diamantes, y de allí salen a los mercados internacionales controlados por Holanda”. Navarro hace a Maduro responsable de lo que ocurre en la zona.

Pensar que ese oro es la única fuente de ingreso del régimen de Maduro con el que, según fuentes oficiales, compran algunos alimentos para ser entregados vía CLAP, pero no se descarta que también estos ingresos sean usados para comprar armamento a países como Rusia.

Mucha información ha circulado desde 2016 hasta hoy. Rumores de que el oro era enviado a Curazao y de allí a Amsterdam donde opera la principal Bolsa de Minerales del mundo, ya corrían en los mercados financieros.

En mayo del 2018 arrestan en Curazao al venezolano Archak Guerino Badrossian, conocido en el mundo como el zar del tráfico ilícito de oro venezolano y arquitecto de esa triangulación entre Venezuela, Curazao y Holanda. Sin embargo, luego de este arresto no ha habido más información del tema, como nunca se supo cuánto fue el valor de estas transacciones. El personaje fue liberado. Y según declaró a Runrunes, se ha retirado del negocio del oro.

En este 2019, como consecuencia de las sanciones financieras, se sabe de las ventas de oro a Turquía y Emiratos Árabes Unidos, unas 73 toneladas y más recientemente las 7,4 toneladas a una refinería aurífera en Uganda. Estas 81 toneladas equivalen a unos 3.200 millones de dólares aproximadamente,sin ningún tipo de control sobre el destino de estas divisas.

Ese mercado negro del oro, la explotación en el Arco Minero del Orinoco, su venta a refinerías mundiales,el pago probablemente en efectivo (se sabe del avión ruso con varios millones de euros en efectivo que estuvo hace poco en Maiquetía) es lo que mantiene vivo al régimen de Nicolás Maduro desde el punto de vista financiero.