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El general Carlos Rotondaro saca lo peor de Maduro, Padrino López y Tareck El Aissami

martes 19 de marzo de 2019, 15:01h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Lo que dice. Lo que no dice. Cuándo lo dice. Y por qué lo dice. Todo importa en el caso de Carlos Rotondaro. Por ex alto funcionario de Hugo Chávez. Por ex alto funcionario de Nicolás Maduro. Porque es general activo. Porque siempre se le ha vinculado al anillo más cercano de Diosdado Cabello. Desde aquellos primeros tiempos de 2004, 2005. Era todo el poder para Diosdado Cabello, entonces. Lo que indica que Cabello sufre una baja importante en el anillo del poder, como la baja de Carlos Aguilera, investigado, señalado; como la baja de Manuel Barroso; e inclusive la baja de Alejandro Andrade, aunque más cercano al Chávez de los últimos tiempos.
Carlos Rotondaro pinta un cuadro terrible de la situación nacional. / Foto: Captura KonZapata
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Carlos Rotondaro pinta un cuadro terrible de la situación nacional. / Foto: Captura KonZapata

Lo dijimos cuando en noviembre de 2017 a Carlos Rotondaro lo sacó Maduro del Instituto de los Seguros Sociales, su feudo particular. Que Cabello perdía terreno. Aunque de pronto, Rotondaro volvió al Instituto 15 días después, lo que confirmaba esa lucha interna por el poder, que no termina, que no acaba, y Rotondaro ahora lo confirma. Lucha de grupos. Pero el que manda es Maduro. Y el otro que manda es Tareck El Aissami. ¿Cabello? Poco dice Rotondaro. ¿Lo defiende con el silencio? Salen peor parados Maduro, El Aissami y Padrino López. Un trío del poder.

Es relevante la huida de Carlos Rotondaro. Porque impacta sobre el grupo de Cabello. E impacta sobre Maduro, sobre el desgobierno de Maduro, de los que dice mucho, y lo menos que dice es que son indolentes y corruptos, y lo peor, crueles, muy crueles, hasta el punto de dejar que se muera la gente por falta de medicinas solo por cálculo electoral, solo por cálculo de poder, que hubiera medicinas para las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente, ¿y antes?, ¿y después? Eso es peor que cruel. Esto es inhumano.

En ese contexto aparece la figura del general Vladimir Padrino López, jefe del abastecimiento soberano desde 2016, con lo cual Padrino López recibe la medicina de la denuncia. Este era un militar en otro tiempo de méritos, señala Rotondaro, pero que se politizó. Y teniendo en cuenta que Padrino López es el jefe militar de mayor peso, vale la pena destacar que Rotondaro afirma que en la Fuerza Armada no hay liderazgo total, que “Nicolás Maduro no tiene la moral ni capacidad para ser comandante en Jefe de la Fuerza Armada”. Que la partidización le ha hecho mucho daño a la Fuerza Armada. Que hay problemas de disciplina. Que no se presenten los militares a sus puestos de mando es normal. Por lo que dice, es una Fuerza Armada casi rota, aunque armada. Con equipos modernos. De alta tecnología. A la vanguardia de América Latina.

Este hombre, este militar, sancionado por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, este ex funcionario de Chávez y Maduro, señalado también de corrupción, denuncia, en entrevista con Idania Chirinos en NTN24, a una administración de incapaces pero de control, de mucho control, que entorpece la gestión, la gobernabilidad, y favorece los negociados, ya que las compras, en este caso medicinas, no se hacen por los canales regulares sino decididos por comités especiales.

Para Rotondaro era ideal el otro estado de cosas, el que manejó desde 2007 hasta 2013, un periodo en el que podía disponer de recursos, de las divisas de Cadivi –allí estaba su amigo Manuel Barroso- y es el periodo en el que también se habla de corrupción en ese feudo de Rotondaro y en el gran feudo de Barroso. Llega Maduro y Rotondaro pierde autonomía. Y Barroso pierde Cadivi. Y aparece Corpovex, el nuevo organismo para el trámite de divisas y las compras. Y la lucha se hace más encarnizada. Y se actúa, dice Rotondaro en la entrevista, no como la continuidad de una administración chavista sino como si hubiera llegado al gobierno otro poder, otro partido.

Y lo que dice Rotondaro es que la indolencia, la incapacidad, la corrupción, la lucha interna, todo ese coctel condujo a un Estado quebrado. A un gobierno quebrado. No hay recursos en los ministerios. Ni en los institutos. De esa manera colapsan los servicios. De esa manera ya no hay medicinas. Ya no hay los insumos para los, por ejemplo, enfermos de diálisis.

En ese contexto aparece la figura del general Vladimir Padrino López, jefe del abastecimiento soberano desde 2016, con lo cual Padrino López recibe la medicina de la denuncia. Este era un militar en otro tiempo de méritos, señala Rotondaro, pero que se politizó. Y teniendo en cuenta que Padrino López es el jefe militar de mayor peso, vale la pena destacar que Rotondaro afirma que en la Fuerza Armada no hay liderazgo total, que “Nicolás Maduro no tiene la moral ni capacidad para ser comandante en Jefe de la Fuerza Armada”. Que la partidización le ha hecho mucho daño a la Fuerza Armada. Que hay problemas de disciplina. Que no se presenten los militares a sus puestos de mando es normal. Por lo que dice, es una Fuerza Armada casi rota, aunque armada. Con equipos modernos. De alta tecnología. A la vanguardia de América Latina.

¿Y cómo es que el país llega a la ruina actual? “No es un problema de divisas…es un problema de indolencia…”, dice Rotondaro. Falta de gobernabilidad. De toma de decisiones. Es un problema de ¿negocios?, porque se cambiaba de proveedores. O porque el ministro del Trabajo, Francisco Torrealba, solicitaba para sí una cuota del plan de compras del Instituto que manejaba Rotondaro.

Debe tener un plan. Allí quedó el audio de Mario Silva...

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En este cuadro los que sufrían eran los enfermos renales. “Hoy prelan los intereses de dinero y poder”. “No hay institucionalidad”. Esto dice Rotondaro. Que hoy, por ejemplo, la situación en los seguros sociales es que no hay insumos, no hay infraestructura, no hay personal, no hay especialistas. La fuga de médicos del Seguro Social es alarmante. La atención de pacientes. La tasa de muertos de los enfermos renales supera cualquier índice. “En un año murieron casi 5.000 pacientes”. “Y no pasó nada”. Y admite que a nadie le importa en la cúpula del poder la vida de los venezolanos.

En verdad, lo que dice Rotondaro importa. Y en el momento que lo dice también. Son denuncias de lesa humanidad. Lo que dice da cuenta del cuadro mismo de persecución que hay en la Fuerza Armada y en los poderes públicos. La inteligencia cubana, reconoce, juega un papel decisivo en esto. Ya KonZapata reseñó cómo le quitaron los pasaportes a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia.Rotondaro tampoco tenía pasaporte. Y tuvo que salir clandestino. Y lo hizo hace tres semanas. Y al cabo de este tiempo da la cara y señala que la Fuerza Armada no puede seguir siendo partícipe de todo lo anterior. “No se puede ser leal a un gobierno incapaz… El poder originario pide un cambio a gritos”. Por eso estoy aquí. Y ahora reconoce a Juan Guaidó como Presidente Encargado de Venezuela.