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Varios golpes de Vargas Llosa a Hugo Chávez y a López Obrador

jueves 04 de abril de 2019, 16:01h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Mario Vargas Llosa le acaba de dar una lección de historia y realidad política al presidente de México, Manuel López Obrador. Hace 10 años, Vargas Llosa hizo lo mismo con Hugo Chávez. Y 10 años más atrás, es decir, 20, también se enfrentó a Chávez. Un coherente Mario Vargas Llosa mantiene una línea firme de lucha contra el populismo y el autoritarismo, encuéntrense estos donde se encuentren. En México o en Venezuela, en Argentina, en Brasil, en Cuba y Nicaragua, en Estados Unidos, que es el caso de Donald Trump. Con Nicolás Maduro, Vargas Llosa ha actuado de la misma manera, declarando, escribiendo, manifestando su posición en discursos, denunciando el fracaso del chavismo, del modelo, y la crueldad del régimen.
Foto: Casa de América
Foto: Casa de América

Lo hizo con Chávez en 1999, cuando en Venezuela se iniciaba el chavismo y estaba por aprobarse la nueva Constitución. Vargas Llosa dijo que de ser venezolano votaría en contra en el referendo, y la respuesta de Chávez fue llamarlo intelectual analfabeta y ex peruano, y señalarle que no se metiera en los asuntos internos de Venezuela. Era el primer año de Chávez en el poder, y ya había inaugurado el periodo de los insultos. Luego en 2009, a propósito de un evento en Caracas sobre democracia, libertad, propiedad privada y mercado, Chávez lanza el reto de debatir con el escritor, y Vargas Llosa le recoge el guante, acepta el desafío.

La lección de Vargas Llosa va más allá inclusive de López Obrador. Toca, en parte, a escritores y políticos de España y América Latina que se quedaron en lo anecdótico, en el ataque, y hasta rayaron en el insulto cuando criticaron la propuesta del mandatario de México de que tanto el rey Felipe VI y el Papa Francisco, debían pedir perdón por los excesos cometidos en la conquista. Perdón para alcanzar la reconciliación, fue la propuesta de López Obrador en dos cartas enviadas tanto al Rey como al Papa. A los escritores y políticos les faltó visión histórica, limitando la respuesta al ataque a veces banal. Tenía que aparecer entonces Vargas Llosa para poner a López Obrador en su sitio. Vargas Losa el premio Nobel, sí, pero sobre todo, el intelectual habituado a la polémica y a no escurrirle el bulto a temas de alto calibre ni a callarse ante el poder.

Lo hizo con Chávez en 1999, cuando en Venezuela se iniciaba el chavismo y estaba por aprobarse la nueva Constitución. Vargas Llosa dijo que de ser venezolano votaría en contra en el referendo, y la respuesta de Chávez fue llamarlo intelectual analfabeta y ex peruano, y señalarle que no se metiera en los asuntos internos de Venezuela. Era el primer año de Chávez en el poder, y ya había inaugurado el periodo de los insultos. Luego en 2009, a propósito de un evento en Caracas sobre democracia, libertad, propiedad privada y mercado, Chávez lanza el reto de debatir con el escritor, y Vargas Llosa le recoge el guante, acepta el desafío. Transcurridos 10 años, el populista Chávez estaba en su apogeo. Estaba en la cima del poder, financiando con el dinero del petróleo un modelo que Vargas Llosa anticipaba iba al fracaso. El escritor ya había publicado un artículo premonitorio que tituló El suicidio de una nación. El paso siguiente es que Chávez reculó, y optó de nuevo por el insulto: “Si fuera por grado político, este ciudadano tendría que ir a Perú, recuperar su nacionalidad y lanzarse y ser presidente…Este quiere ranquearse… El será intelectual pero yo soy presidente”. Y otra vez le dijo, ex peruano.

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Ahora es 2019 y otro populista que apoya a Maduro y copia el libreto de Hugo Chávez, gobierna en México. Y como Chávez, López Obrador sigue la línea de revisar la historia. Chávez fue, en 1999, el primero en plantear el genocidio y la crueldad de la conquista. Los chavistas lo tomaron en serio, derribando la estatua de Cristóbal Colón en Caracas. De modo que en esto, López Obrador ni siquiera es original. Pero algo tiene que decir. Para armar la polémica y llamar la atención. Solo que no esperaba la respuesta de Vargas Llosa. Este se encontraba participando en el VIII Congreso de la Lengua en Argentina a donde justo había viajado el Rey Felipe VI. Y en presencia del Rey, en la sesión inaugural, Vargas Llosa ofreció una respuesta contundente, una lección de realidad política para un populista. Señaló que la carta ha debido enviársela López Obrador a sí mismo. Y “responder por qué México, que se incorporó al mundo occidental hace 500 años y desde hace 200 disfruta de plena soberanía como país independiente, tiene todavía a tantos millones de indios marginados, pobres, ignorantes y explotados”. Luego puntualizó: “Ojalá cuando acabe su mandato los indios tengan mejores condiciones de vida y una mejor educación y se haya levantado esa losa que los ha tenido discriminados”.

Hay que decirlo. En Venezuela, el chavismo ha terminado matando y masacrando indígenas cuyo único delito ha sido la protesta. El mandato de López Obrador apenas comienza. El intelectual Vargas Llosa seguirá vigilante. Con México. Con Venezuela. Por lo demás, el populismo chavista llevó a Venezuela al abismo y en México ya toca a la puerta la incertidumbre.