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Maduro se ataca a sí mismo con el mensaje sobre la Cruz Roja

jueves 11 de abril de 2019, 16:01h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Maduro lanza este mensaje. “Sostuve una productiva reunión de trabajo con Altos Representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja”. Qué significa “reunión productiva”. ¿Y de trabajo? No hay nada productivo en el régimen de Maduro. No hay trabajo. Lo que hay es que por fin reconoce la crisis humanitaria que asola el país. Y el mundo toma nota.
Maduro reconoce la crisis humanitaria / Foto: @NicolasMaduro
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Maduro reconoce la crisis humanitaria / Foto: @NicolasMaduro

Nicolás Maduro sobresale en el fondo. Pero ello no es más que una imagen hecha en el Palacio de Miraflores. El problema está fuera. En los hospitales. En los barrios. En la calle. En el país.

Maduro cuelga la foto en Twitter y lanza el mensaje. Así da constancia de lo que está en movimiento. Que la Cruz Roja Internacional entra en Venezuela en una operación de ayuda humanitaria.

La frase está elaborada en ese lenguaje diplomático y protocolar de que un organismo está aquí, cooperando, apoyando. Y no se trata de eso. Maduro lo sabe. No es apoyo, no es cooperación. Es rescate. Es ayuda a los más necesitados, a los urgidos. A los que mueren por falta de medicina. Maduro sabe la operación que la Cruz Roja le hace daño en lo interno, y también en lo internacional. El mundo constata. Mira a un país que requiere de la ayuda y nada más y nada menos que de la Cruz Roja, como si se tratara de un país que ha pasado por un conflicto, por una guerra civil, por una conflagración. Ese es el país potencia que prometió el chavismo.

Maduro habla de “mecanismos de cooperación”. Ahora, la Cruz Roja no es la CAF, no es el BID; la Cruz Roja no es la FAO; la Cruz Roja no es una corporación que llega al país a invertir, a mover la economía. La Cruz Roja llega a Venezuela a paliar, un poco, en algo, la devastadora crisis económica y social que sufre el país. “Devastadora” es la palabra usada en el informe oral por la Alta Representante de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet. Y es que la crisis ya no es crisis. Es catástrofe.

Diosdado Cabello y ahora Maduro, se llenan la boca diciendo que la Cruz Roja entra a Venezuela porque así lo decidió el gobierno. Y claro que es así. Todo ha sido acordado. Lo que significa que:

El régimen reconoce la gravedad de la crisis humanitaria.

El régimen cede ante la presión nacional e internacional.

El régimen admite que la fuerza política que lidera Juan Guaidó ha hecho de la ayuda humanitaria una causa.

El régimen tuvo que negociar la entrada empujado por la realidad aun más grave que se deriva del colapso eléctrico.

El régimen admite que no puede resolver la crisis y necesita apoyo internacional.

El régimen queda al desnudo ante el mundo.

Cuando se señala que por fin el régimen reconoce la gravedad de la crisis, cabe en el entendido de que lo hace porque también se le ha criticado en este sentido. La misma Bachelet en el informe asegura que las autoridades no parecen darse cuenta de la “vasta” crisis. Y por lo tanto, no aciertan en soluciones. Así que Maduro aprieta los dientes, y acepta la operación, como aceptó la visita de la Misión Técnica de la ONU, y como aceptará y tendrá que darle garantías a Bachelet para que arribe al país a hacer su trabajo con total margen de libertad.

De hecho, el tono y el mensaje de Twitter de Maduro sigue estando fuera de lugar. Va en dirección de mostrar la operación de la Cruz como una actividad de rutina. “Ratificamos nuestra disposición de establecer mecanismos de cooperación para la asistencia y apoyo internacional”. Es una frase para un hecho de lo más común. Como si se hubiera caído un puente. Como si un vendaval hubiese dañado unas cosechas.

La frase está elaborada en ese lenguaje diplomático y protocolar de que un organismo está aquí, cooperando, apoyando. Y no se trata de eso. Maduro lo sabe. No es apoyo, no es cooperación. Es rescate. Es ayuda a los más necesitados, a los urgidos. A los que mueren por falta de medicina. Maduro sabe la operación que la Cruz Roja le hace daño en lo interno, y también en lo internacional. El mundo constata. Mira a un país que requiere de la ayuda y nada más y nada menos que de la Cruz Roja, como si se tratara de un país que ha pasado por un conflicto, por una guerra civil, por una conflagración. Ese es el país potencia que prometió el chavismo.