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Cuáles son los datos más sorprendentes que reveló el BCV

jueves 30 de mayo de 2019, 16:00h
Por Carlos Deseda / @Rendivalores.- Entre los hallazgos más relevantes, resalta el pago de 4.461 millones de dólares en intereses sobre bonos en 2018, además de los 6.521 millones de dólares en capital/intereses a China y Rusia.
El presidente del BCV rompe el silencio estadístico / Twitter: @BCV_ORG_VE
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El presidente del BCV rompe el silencio estadístico / Twitter: @BCV_ORG_VE

El Banco Central de Venezuela (BCV) sorprendió al hacer públicos datos oficiales de la economía que se habían mantenido ocultos desde diciembre de 2015. Los índices de precios al consumidor (IPC), el Producto Interno bruto (PIB), global y detallado para cada uno de los sectores económicos, y la balanza de pagos, fueron revelados al público luego de años de secretismo.

La información, aun cuando no refleja otra cosa que la dramática situación que el país conoce, no por ello deja de ser alarmante y preocupante.

El primer dato sorprendente es que la hiperinflación, que arranca oficialmente en diciembre de 2017, se ubicó en 53.798.500 entre 2016 y 2019. Solo en 2018, la inflación fue de 130.060,2%.

Sin embargo, este último valor se encuentra muy por debajo del calculado por la Asamblea Nacional, institución que se dio a la tarea cubrir el vacío dejado por el Banco Central.

Llama la atención la caída en 99,9% del procesamiento de pescado desde mayo de 2018, actividad económica que desapareció de la renta nacional en menos de 365 días. Casos similares fueron los de la producción de plásticos y cauchos, químicos, farmacéuticos, equipos eléctricos, entre otros, que se contrajeron 90% en los últimos tres años.

Asimismo, el BCV informó niveles inflacionarios de 862,6% y 274,4% para 2016 y 2017, respectivamente.

Es importante destacar también, lo que muchos habían advertido y que ahora se confirma oficialmente, y es que la economía venezolana se redujo casi a la mitad entre 2013 y 2018.

Según las estadísticas del organismo emisor, la caída del Producto Interno Bruto (PIB) desde 2013 hasta el tercer trimestre de 2018 fue de 47,7%.

Asimismo, el consumo nacional se redujo 18,7% hasta el tercer lapso de 2018 con respecto a 2017.

De igual forma, la inversión de capital disminuyó 45,3% en 2017 y 47,8% hasta el tercer período de 2018.

En cuanto al PIB sectorial, se observa una caída de la producción nacional durante 19 trimestres consecutivos, desde el primer lapso de 2014 hasta el tercero de 2018.

El PIB petrolero disminuyó 44,2% mientras que el no petrolero en -46,4%.

En cuanto al sector privado, se aprecia un desplome de la construcción (-89,3%), seguido por el comercio (-74%), banca y seguros (73,6%), manufactura (-68,8%) y minería (-44,2%).

Llama la atención la caída en 99,9% del procesamiento de pescado desde mayo de 2018, actividad económica que desapareció de la renta nacional en menos de 365 días.

Casos similares fueron los de la producción de plásticos y cauchos, químicos, farmacéuticos, equipos eléctricos, entre otros, que se contrajeron 90% en los últimos tres años.

En cuanto a la balanza de pagos, la partida que registra las remesas reflejó un aumento de 1.021% en dos años. Esto evidenciaría que Venezuela ha pasado a ser un país de bajos ingresos y con gente asistida por capitales provenientes de otras economías del mundo.

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Entre los hallazgos más relevantes, resalta el pago de 4.461 millones de dólares en intereses sobre bonos en 2018, además de los 6.521 millones de dólares en capital/intereses a China y Rusia.

Es necesario mencionar que las importaciones no petroleras se desplomaron 86,44% en 2018 comparado con 2013, lo que explica la severa escasez de bienes y servicios que afectó seriamente el consumo privado, indicador éste que disminuyó 50%.

Todas las cifras reflejan una situación crítica. Así Venezuela es apenas el 52,2% de lo que era hace 5 años. La inversión del gobierno disminuyó 86,6%.

Vale destacar que las cifras publicadas no incluyen los resultados del cuarto trimestre de 2018 y del primero de 2019, excepto la inflación que entre enero y abril fue de 1.047%.

Esta realidad debería llevar a una rectificación de las políticas monetarias y fiscales que permitan la reactivación del aparato productivo nacional, mejoren la capacidad adquisitiva de la población para aumentar el consumo, y esto a su vez, genere un crecimiento de la economía.

Y por otra parte, la interrogante es si a partir de ahora se volverá a informar con regularidad sobre el desenvolvimiento de la economía nacional o, si por el contrario, habrá que esperar algún acontecimiento especial que obligue a publicar las estadísticas oficiales.