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Maduro aplica un paquetazo de hambre y miseria social y económica

viernes 14 de junio de 2019, 21:00h
Por Orlando Zamora.- La hiperinflación después de más de un año y medio, sin posibilidad inmediata de desaparecer, modera el ritmo de su crecimiento por la acción combinada de medidas diversas y factores atribuibles a la propia dinámica hiperinflacionaria.
El  paquete de Maduro impacta a todos los sectores
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El paquete de Maduro impacta a todos los sectores

En esencia responden a decisiones concebidas y planeadas por el régimen de Nicolás Maduro en los últimos 10 meses, adelantadas sin pudor ni piedad alguna. Son medidas que afectan a los más desafortunados que empobrecen irremediablemente día a día.

El Gobierno tolera y estimula una brutal liberación de precios por vía de la propia hiperinflación. Suben los servicios y productos importados. Sube el precio de la cerveza cada viernes.

El dudoso éxito del estrangulamiento del crédito bancario por la vía de encajes, en extremo excesivo, propició un momentáneo equilibrio del tipo de cambio flexible y un desestimulo al consumo.

No obstante, se acerca ya la presencia tradicional de las importaciones del tercer trimestre de cada año y el tipo de cambio virará inexorablemente otra vez al alza.

Aunque en la práctica no se puede hablar de una libertad cambiaria plena, la instalación de mesas de cambio en algunos bancos es positivo. Los grandes bancos aún no participan con la debida voluntad en este nuevo mercado, se han limitado a transacciones en efectivo con sus clientes habituales. No van más allá, seguramente por desconfianza, y a los limitados márgenes de ganancia cambiaria. Por vez primera el BCV, de suministrar divisas, obliga por resolución a mantener por varios días el mismo precio de ventas de estos aportes, sin variación alguna, lo que es un gran contrasentido en el mundo de las transacciones de divisas.

El abanico de medidas y argucias adelantadas por el régimen sorprende a muchos, tales como retrasar ajustes salariales, engatusa con un salario mínimo que no cubre ni la compra de dos alimentos esenciales. También recorta el número de los productos de las cajas Clap.

El Ejecutivo asfixia a la Banca para que no expanda con créditos el dinero que digitaliza el Banco Central de Venezuela por borbotones mensuales, de 13 cifras, justo un billón cada mes, y con la posibilidad cierta de editar en los próximos meses mucho más de un billón por cada mes.

El corralito bancario tanto a depósitos como a los haberes de los pensionados, persiste en muchos bancos, este corralito se aplica restringiendo las transferencias electrónicas como a los retiros por taquillas aún limitados a 3.000 bolívares diarios. El máximo permitido a la tercera edad es de 7.000 bolívares. Se generalizan los topes de retiros diarios.

El Banco Central de Venezuela se adelanta a la presión popular y lanza a la calle billetes de alta denominación de: 10.000, 20.000 y 50.000 bolívares, para paliar la obsolescencia prematura del cono monetario. Así, en 10 meses aumenta 99 veces más el valor nominal de los billetes de 100, 200 y 500 bolívares hasta hace poco llamados bolívares soberanos.

El BCV publica cifras impactantes, polémicas, a un alto costo político, relativas a el resultado económico del último lustro. Se dice que para dar una sensación de “algo de normalidad” en el frente económico y propiciar acercamientos a los entes multilaterales de asistencia financiera.

Aunque en la práctica no se puede hablar de una libertad cambiaria plena, la instalación de mesas de cambio en algunos bancos es positivo. Los grandes bancos aún no participan con la debida voluntad en este nuevo mercado, se han limitado a transacciones en efectivo con sus clientes habituales. No van más allá, seguramente por desconfianza, y a los limitados márgenes de ganancia cambiaria. Por vez primera el BCV, de suministrar divisas, obliga por resolución a mantener por varios días el mismo precio de ventas de estos aportes, sin variación alguna, lo que es un gran contrasentido en el mundo de las transacciones de divisas.

El régimen también se empobrece por la caída en la producción de petróleo de PDVSA, los menores ingresos del impuesto al consumo (IVA) que percibe, al retroceder la actividad económica. También la conversión permanente o constante de oro en euros tiene sus límites.

Muestra de la drástica disminución de los ingresos tributarios, se percibe por los apuros del Seniat, que hoy presiona al comercio para acelerar la entrega de tributos. Obliga así a que los miles de puntos comerciales incorporen tecnología complementaria, para enterar al fisco en tiempo real todo el impuesto pechado a los diarios consumidores venezolanos.

Con ese propósito obliga al comercio a adquirir equipos de hasta 1.000 dólares para adecuar la trasmisión de datos y el facturado al Seniat en forma instantánea al mismo tiempo que se produzca cada transacción.

Lo concreto es que el Gobierno firme en sus postulados socialistas, se permite manipular con esquemas y principios de la economía de mercado o capitalista para sobrevivir en su prolongada agonía económica.

No da muestra alguna de desmontar el modelo socialista que destruyó a la Nación, aún desnudado por la realidad y hasta por las propias cifras del BCV recientemente difundidas.

Juega a las falsas apariencias de la actividad económica, muestra el surgimiento de franquicias de cocadas, heladerías y hasta sorprendentes bodegones reanimados por la libre circulación de dólares.

Esa artificiosa dolarización económica, por la vía del gasto y marcaje de precios, discrimina el acceso a bienes por parte de los ciudadanos más humildes.

El régimen tolera y estimula que las cajas registradoras de muchos comercios y restaurantes trabajen con dos monedas. Esto ha reanimado también la falsa prosperidad de estos últimos días.

Los datos de desempeño económico aportados por el BCV...

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Basta recorrer el centro de Caracas para apreciar de cerca el impacto de la pérdida de calidad de vida de la mayoría de los venezolanos. En sus rostros y miradas que expresan la profunda crisis que se vive con enorme intensidad.

En la estación Teatros del Metro, en la avenida Lecuna, la oficina de un desaparecido infocentro gubernamental, luce el nombre y emblemas del Psuv que directamente a su nombre recluta mano de obra burocrática, populista e improductiva de la llamada “Chamba Juvenil”. Se profundiza el gasto improductivo. El gran músculo de la economía es el gasto público desenfrenado.

Mientras el Estado experimenta serios problemas de flujo de caja, lanza una ofensiva de recuperación de créditos en el Fondas y todas sus entidades crediticias a nivel nacional.

Por otra parte, es una bofetada al pueblo humilde las lujosas camionetas apostadas frente a los entes de poder y el impresionante aparataje policial y represivo visible por dondequiera.

Mientras, los mendigos, niños y adolescentes de las calles, así como las personas más vulnerables, deambulan por las calles, mercados municipales y avenidas del país.

Los pocos negocios nuevos no pueden sustituyen el alto número de los cerrados. Se aprecia con fuerza la elevación de las cifras del éxodo, así como las expectativas de muchos venezolanos que se marcharán al concluir el presente periodo escolar.