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Esta mujer del PSUV está casi lista para enfrentar la invasión militar

miércoles 19 de junio de 2019, 21:00h
Por Caleb Zuleta @CalebZuleta.- Se llama Astrid Villalobos y tiene 56 años. Es una de las miles de militantes del PSUV que se preparan para la guerra. Para una eventual intervención militar. Tiene rostro. Tiene voz. Vive en La Candelaria, en Caracas. Y sabe manejar un fusil.
Astrid Villalobos se entrena bajo el Método Táctico de Resistencia Revolucionaria / Foto: ©SPUTNIK / ESTHER YÁÑEZ ILLESCAS
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Astrid Villalobos se entrena bajo el Método Táctico de Resistencia Revolucionaria / Foto: ©SPUTNIK / ESTHER YÁÑEZ ILLESCAS

Un reportaje de diario ruso Sputnik como otro más antiguo de Rusia Hoy son los que han dado más detalles sobre este operativo del régimen de Nicolás Maduro. Del llamado Método Táctico de Resistencia Revolucionaria.

Son los portales rusos los que le llevan el pulso a esta operación. Y en este caso, cubren no solo los entrenamientos, sino que también se imaginan de cómo debe ser la vida en caso de conflicto. Y allí está Astrid Villalobos. "La continuidad de la cotidianidad debe seguir en caso de guerra". Eso dice Astrid Villalobos. "Poder ir al trabajo, a los centros asistenciales, llevar a los niños al colegio". Las citas son de Sputnik. “Ella y otros cientos, miles, de personas se están preparando en Venezuela para combatir y defenderse ante una posible invasión militar al país”.

Entrenan según el “Método Táctico de Resistencia Revolucionaria y consiste en aprender una serie de técnicas militares básicas adaptadas a todo tipo de civiles sin formación "para defender la patria", apunta el sitio que revela que “cada sábado, en grupos de 200, se reúnen en una cancha adaptada para las clases de 'crossfit' bolivariano en una escuela agroecológica del barrio de Caricuao. En total, en la cancha hay 13 'pruebas' que deberán aprender, practicar y superar”.

"Tenemos patriotas cooperantes en todos los territorios y en caso de que algo pase ellos darían una alerta temprana especificando cuál es la situación irregular. A partir de ahí, debemos valorar cuántos individuos son ellos y cuántos somos nosotros, qué armas manejan… Hacemos fotografías y videos y se los pasamos a las fuerzas de seguridad del Estado. Trabajamos siempre en conjunto con ellos".

Agrega Sputnik que “lo primero es un poco de teoría de la guerra, que se explica en un recinto, carpa improvisada, que llaman el "pecao": o la "puesta en completo del apresto operacional". Un básico para 'dummies' sobre cómo moverse, cómo actuar, cómo protegerse y en quién confiar si en Venezuela hubiese una guerra convencional.

Y ¿qué más aprenden? Aprenden primeros auxilios, técnicas de comunicación, a reconocer plantas venenosas y las que no lo son, técnicas de defensa personal, cómo identificar a un enemigo, cómo construir una trampa, a camuflarse o incluso a disparar Fusiles Automáticos Livianos (FAL) o a soportar los efectos de los gases lacrimógenos”.

¿Y quién es Astrid? “Astrid viene de la Parroquia de La Candelaria, que es una zona ubicada en el centro de Caracas, conocida por sus tabernas españolas y por su crudeza en época de guarimbas, como se conocen a los periodos de violencia callejera ocasionada por las protestas opositoras en 2014 y 2017.”

"Recibimos adiestramiento para defender nuestro territorio en caso de que volvamos a vivir otro episodio similar", dice Astrid.

Señala el reportaje que “su cuerpo, y su edad, no son los de una joven miliciana capaz de todo, pero sortea la cancha de obstáculos con ligereza. Termina de saltar un neumático de no menos de 50 centímetros de alto antes de explicar que "hay cosas que evidentemente una no puede hacer o no las puede hacer con la misma facilidad que los hombres u otras personas más jóvenes".

​"Pero no importa, porque cualquiera puede ayudar; no todo es trabajo físico. Podemos dar instrucciones o manejar información de inteligencia para los cuerpos de seguridad".

“Astrid explica a grandes rasgos cómo sería el protocolo de actuación que están aprendiendo en caso de ataque, ya sea por parte de un agente extranjero —una invasión estadounidense, por ejemplo— como por parte de la derecha opositora”.

"Tenemos patriotas cooperantes en todos los territorios y en caso de que algo pase ellos darían una alerta temprana especificando cuál es la situación irregular. A partir de ahí, debemos valorar cuántos individuos son ellos y cuántos somos nosotros, qué armas manejan… Hacemos fotografías y videos y se los pasamos a las fuerzas de seguridad del Estado. Trabajamos siempre en conjunto con ellos".

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El reportaje agrega: “La Candelaria tiene edificios altos y sus azoteas son un arma de guerra en favor del pueblo. "Desde allí lo vemos todo", asegura la potencial combatiente venezolana.”.

Y señala que “el mayor del Ejército Jesús Orozco es el encargado de supervisar la práctica en Caricuao. Es jocoso cuando se relaja, pero cuando se dirige a sus aprendices de civil usa el tono clásico del militar de vocación”.

"Venezuela no se va a arrodillar al imperio. Estamos convencidos de que somos y seremos un país libre porque somos herederos de la gloria de Bolívar", dice.

“El mayor sabe que esa gente es un arma de destrucción masiva. Mientras el mundo les subestima por sus apariencias o por su edad, el chavismo se da cuenta de la importancia de tener de su lado a un pueblo fiel, creyente y respetuoso de un legado que les dio identidad y recursos para tener conciencia de clase y socialismo”, se lee en el reportaje.

"La gente no sabe que es más peligroso una señora de 50 años que el avión o el tanque de guerra más poderoso del mundo", asegura el oficial. "Porque un tanque de guerra o un avión emiten calor y con cualquier sistema de defensa se pueden destruir. Pero una persona que está en una casa es capaz de tener un interruptor, por ejemplo, y ese interruptor puede direccionarse y provocar una explosión".