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Sólo la corrupción explica el apoyo incondicional de Uruguay a Maduro

viernes 28 de junio de 2019, 20:00h
Pedro Benítez (ALnavío).- Es inevitable que el velo de la sospecha caiga sobre el gobierno del presidente Tabaré Vázquez y del Frente Amplio uruguayo en su para nada disimulado respaldo a Nicolás Maduro. Después de todo, el régimen que este encabeza se ha dedicado por años a comprar apoyos mediante la más gigantesca trama de corrupción del continente. Esto último está suficientemente documentado y mancha a cuantos aparezcan respaldando a Maduro.
Tabaré Vázquez dice que aislar a Maduro sería contraproducente / Foto: Presidencia Uruguay
Tabaré Vázquez dice que aislar a Maduro sería contraproducente / Foto: Presidencia Uruguay

El retiro de la delegación uruguaya de la 49 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se efectúa en Medellín, como medida de protesta por el reconocimiento dado en esa cumbre a los representantes enviados por Juan Guaidó, presidente del Poder Legislativo venezolano y reconocido como mandatario interino, no ha sido, por supuesto, un hecho improvisado.

La delegación de Uruguay ha podido hacer lo mismo que las de México, Bolivia y Nicaragua, que cuestionan el reconocimiento que la mayoría de los países de esa organización otorgan a Guaidó, pero no se retiraron de la reunión.

El retiro de la delegación uruguaya de la 49 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se efectúa en Medellín, como medida de protesta por el reconocimiento dado en esa cumbre a los representantes enviados por Juan Guaidó, presidente del Poder Legislativo venezolano y reconocido como mandatario interino, no ha sido, por supuesto, un hecho improvisado.

En cambio, el gobierno uruguayo ha decidido romper una lanza llevando su protesta más allá de lo esperado. Por la razón que haya sido esto tiene un costo en su imagen.

El gobierno del presidente Tabaré Vázquez argumenta que su actitud busca mantener los canales de comunicación abiertos con Nicolás Maduro a fin de promover una solución dialogada a la situación venezolana. Que aislar al régimen madurista sería contraproducente para ese propósito.

Sin embargo, las masivas violaciones a los derechos humanos que ocurren en Venezuela, junto a la escandalosa corrupción que caracteriza al chavismo, hacen difícil creer que la actitud del gobierno de Tabaré Vázquez sea por cuestiones de principios. Como dice el viejo adagio romano: la mujer de César no sólo debe ser honesta, además debe parecerlo. Pues las apariencias condenan al gobierno del Frente Amplio.

Los gobiernos de Evo Morales y Daniel Ortega son firmes aliados de Nicolás Maduro desde hace años y por razones que los implicados nunca han ocultado. Nicaragua ha involucionado de una frágil democracia a una dictadura represiva en manos de Ortega con la asistencia del subsidio petrolero venezolano. Bolivia corre el riesgo de ir en la misma dirección.

La tendencia ideológica del presidente del México, Andrés Manuel López Obrador, es suficiente explicación del cambio de postura de ese país ante Venezuela.

El vicecanciller Ariel Bergamino se retiró de la Asamblea de la OEA / Foto: @MMRR_Uruguay

Pero ninguna de esas razones es aplicable al respetable Uruguay. Aunque aliado de los comunistas en el Frente Amplio, Tabaré Vázquez ha encabezado en sus dos ocasiones como mandatario un moderado gobierno de centroizquierda, caracterizado por un pragmatismo tanto puertas adentro como en su política exterior.

Esto último ha tenido una sola excepción: su actitud ante la abierta deriva dictatorial de Nicolás Maduro. El gobierno uruguayo no sólo ha guardado silencio ante la creciente represión en Venezuela, además ha sido indiferente. A diferencia, por cierto, de la expresidenta Michelle Bachelet que en su último gobierno mantuvo discreción ante el tema mientras su embajador en Caracas daba refugio a perseguidos políticos y su canciller no avalaba la propuesta negociadora del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero.

La decisión de Tabaré Vázquez de marginar a Uruguay de la conformación del Grupo de Lima en agosto de 2017 fue una sorpresa generalizada en la región.

Y más sorprendente aún ha sido la actitud ante Luis Almagro, quien fuera militante Frente Amplio, canciller del expresidente José Mujica, y quien desde la Secretaría General de la OEA ha sido uno de los críticos más beligerantes del régimen de Maduro.

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Pedro Benítez