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Tres aspectos que marcaron el atípico Día de la Independencia en Venezuela

lunes 08 de julio de 2019, 15:41h
Por Zenaida Amador.- Aunque las movilizaciones de calle convocadas por Juan Guaidó para este 5 de julio no se materializaron de la forma esperada, el debilitamiento de Nicolás Maduro volvió a ponerse en evidencia.
En el desfile del 5 de julio ocurrieron cosas extrañas / Foto: @NicolasMaduro
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En el desfile del 5 de julio ocurrieron cosas extrañas / Foto: @NicolasMaduro

El gran protagonista del Día de la Independencia en Venezuela fue el convencimiento mundial a las violaciones de los derechos humanos cometidas por el régimen de Maduro y la expectativa de que esta exposición pública ayude a facilitar el cambio político en el país.

Acá los tres elementos clave de la jornada:

Otra dosis del informe Bachelet

El jueves Michelle Bachelet, alta Comisionada de los Derechos Humanos para la Organización de Naciones Unidas, divulgó su informe sobre Venezuela, con el cual el mundo conoció detalles de los desmanes ocurridos en Venezuela. Pero en el despertar de este viernes 5 de julio, Día de la Independencia de Venezuela, el país todavía no había terminado de dimensionar el alcance de tal pronunciamiento.

Muchos ciudadanos lo ven como un proceso burocrático lejano y ajeno, que poco o nada puede incidir sobre la cotidianidad venezolana. Sin embargo, en los distintos sectores de la vida nacional es considerado un elemento clave para seguir presionando al régimen de Maduro hacia una transición política que finalmente permita la recuperación del país.

En esta línea Bachelet presentó formalmente este viernes su informe en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, donde destacó que se han documentado “ataques contra oponentes políticos y defensores de los derechos humanos, con métodos que van desde las amenazas y las campañas de descrédito a detención arbitraria, tortura, violencia sexual, asesinatos y desapariciones forzadas”.

A su juicio, “el Estado de derecho en Venezuela está erosionado” y “la única forma de salir de esta crisis es la unión, y pido al Gobierno de Venezuela que vea a la oposición y los defensores de derechos humanos como socios en la causa común de estos derechos y de la justicia, para plantar las semillas de un acuerdo duradero que lleve a la reconciliación”.

Maduro atrincherado

El régimen de Nicolás Maduro llegó al 5 de julio golpeado por el informe de Bachelet, así como por el rechazo global a los graves hechos recientes donde resultó muerto por torturas el capitán Rafael Acosta Arévalo y quedó ciego un menor de edad por disparos al rostro hechos por fuerzas policiales cuando protestaba por falta de gas doméstico, así como por la inestabilidad que impera en el seno de la Fuerza Armada.

El régimen de Nicolás Maduro llegó al 5 de julio golpeado por el informe de Bachelet, así como por el rechazo global a los graves hechos recientes donde resultó muerto por torturas el capitán Rafael Acosta Arévalo y quedó ciego un menor de edad por disparos al rostro hechos por fuerzas policiales cuando protestaba por falta de gas doméstico, así como por la inestabilidad que impera en el seno de la Fuerza Armada.

En este contexto convocó al tradicional desfile militar del 5 de julio, pero lejos de mostrar la fortaleza esperada los actos concluyeron dejando un mal sabor de boca.

El desfile no llegó a los 60 minutos de duración, incluyendo los discursos, aunque por lo general este acto supera las 3 horas e incluso -en tiempos de Hugo Chávez- llegó a prolongarse por unas 5 horas.

Más allá de lo breve, hubo otros elementos llamativos. Por años este desfile fue usado por el chavismo como escenario de la llamada “unión cívico-militar”, que es emblema de la revolución bolivariana, así como para exhibir la millonaria inversión armamentística del régimen y realzar las políticas que han definido su ejercicio del poder, con una masiva concurrencia de funcionarios y de numeroso público general, que colmaba los espacios del Paseo Los Próceres, en el Fuerte Tiuna de Caracas. En esta ocasión el acto fue de acceso restringido, no tuvo público, sólo tribunas vacías.

En el palco de honor, donde se concentraron los presentes, a Nicolás Maduro lo acompañaron su esposa, Cilia Flores, sus círculos de seguridad, miembros del tren ejecutivo, los jefes de los poderes públicos y elAlto Mando Militar trajeado con sus uniformes de gala. Todos serios, tensos, en un ambiente donde escasearon las sonrisas o las muestras de camaradería.

Aun en ese contexto, Maduro afirmó “que nadie se equivoque con Venezuela, tenemos pueblo, tenemos Fuerza Armada Nacional Bolivariana y estamos unidos para defenderla”.

El 24 de julio, según dijo, los venezolanos mostrarán su decisión de defenderse “de las pretensiones imperialistas”. Por ello ordenó “hacer ejercicios militares para la defensa del Mar Caribe, las costas venezolanas y de nuestras fronteras. Anuncio ejercicios cívico-militares especiales para poner a prueba nuestros planes de defensa de nuestros mares, ríos y fronteras. ¡Cúmplase y ejecútese!”.

No obstante, les dio 7 días de permiso a los militares que participaron en el desfile.

Con respecto al diálogo con las fuerzas políticas que le hacen oposición señaló que próximamente dará detalles sobre el proceso, en el que hay “buenas noticias”, que no precisó, aunque sí dijo que “todos tenemos que ceder una parte, tenemos que ceder para llegar a acuerdos”.

A pesar de estas palabras, afirmó que estaba “a Dios rogando y con los ejercicios militares entrenando; a Dios rogando y con los tanques y misiles apuntando; a Dios rogando y con el mazo dando”.

Extraño, como mínimo, es el calificativo que se ganó el acto...

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Guaidó y el escepticismo

Juan Guaidó, por su parte, había llamado a la ciudadanía a salir este viernes a las calles a manifestar contra Maduro y con más énfasis por sus recientes violaciones de los derechos humanos.

En varios estados del país la población se movilizó atendiendo a su convocatoria con pancartas en contra de las torturas. Aunque la asistencia no fue masiva como en otras oportunidades.

En el caso de Caracas el llamado era a una concentración para luego marchar hasta la sede de la Dirección General de Contra Inteligencia Militar (DGCIM), órgano al que se le atribuyen las torturas que le causaron la muerte al capitán Rafael Acosta Arévalo detenido de forma irregular en sus instalaciones. Pero las inmediaciones de la DGCIM fueron bloqueadas por piquetes de los cuerpos de seguridad del Estado para impedir el paso.

En la concentración Guaidó les recalcó a los presentes que se está avanzando en la hoja de ruta. “El camino no ha sido fácil ni lo será en los últimos días de la dictadura (…) Sé que tú sientes que no hay más nada que hacer, pero sí hay. No podemos esperar. ¿Le vamos a dar el gusto a la dictadura de quedarnos en nuestras casas? La libertad nunca pierde momento, la democracia nunca va a perder el momento, ni el espacio en cada uno de los corazones venezolanos”.

Por eso pidió que tuvieran confianza en las gestiones que está realizando, especialmente por las que se adelantan en todos los espacios internacionales, incluso en Noruega en las aproximaciones con representantes de Maduro. “Asumo mi responsabilidad de las acciones que vamos a liderar. Les pido confianza (…) ¿Ustedes piensan que yo soy pendejo? ¿Creen que vamos a ir a cualquier espacio para que la dictadura gane tiempo? (...) A cada espacio que vamos es para enfrentar a la dictadura".

“No se rindan. ¡Lo vamos a lograr!”.