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¿Cuánto vale un banco hoy en Venezuela?

lunes 22 de julio de 2019, 21:20h
Por José Manuel Rotondaro.- Debo confesar que la pregunta me agarró desprevenido. No tanto por quien la formuló, uno de esos negociantes siempre a la caza de una buena oportunidad. Soltada de improviso, en medio de una conversación sobre otros temas no relacionados, no le doy mayor relevancia pues creo que aún es temprano para que empiecen a revolotear sobre Caracas ese tipo de especuladores.
En los tiempos de Maduro nada vale / Foto: @NicolásMaduro
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En los tiempos de Maduro nada vale / Foto: @NicolásMaduro

Pero el planteamiento me trajo la duda que tienen todos los que poseen bienes en Venezuela. ¿Cómo valorar activos en medio del caos monetario y económico del madurismo?

Antes que nada hay que responder otra pregunta: ¿Cuáles bancos pudieran estar ‘en venta? Para estos efectos, habría que dividir el sistema bancario venezolano en tres segmentos:

1-Bancos privados poseídos por venezolanos. Hay que destacar que la Sudeban clasifica algunos de estos como “extranjeros” al ser el accionista principal una empresa en alguna isla del Caribe.

2-Bancos de propiedad estatal.

3-Bancos propiedad de instituciones financieras extranjeras, a su vez subdivididos en privados (Provincial y Citibank) y estatales (Exportación y Comercio de Irán y el cubano Internacional de Desarrollo).

Cabe esperar que, inicialmente, cualquier compraventa ocurra en el primer segmento, mientras que los estatales presumiblemente podrían ser privatizados al darse un eventual cambio de régimen.

Aunque nada impide que BBVA o el Citi decidan vender o acepten una oferta de compra de sus operaciones venezolanas, muy probablemente eso no ocurra en el corto plazo, pues habiendo resistido más de una década de caos económico, querrán primero ver si se vislumbra una recuperación del valor de su inversión.

Los problemas del enfoque contable

Hay bancos privados que tienen bonos de la deuda externa venezolana en sus balances, registrados al valor nominal en dólares aduciendo que fueron adquiridos a un precio superior al 100% y que el precio actual del mercado es el resultado de una manipulación del gobierno de los Estados Unidos. Casi que declaran un deber patriótico (madurista) no tomar en cuenta que esos bonos valen menos de 20% en los mercados internacionales.

Volviendo al tema concreto del valor de un banco, una respuesta formalmente correcta en lo contable, pero errada en lo económico, sería tomar el valor del patrimonio que reflejan los bancos en sus balances y expresarlo en dólares al tipo de cambio que se prefiera. Con el acercamiento de la tasa oficial del BCV a la del mercado paralelo, al menos una de las incertidumbres en la valoración ha desaparecido.

Los balances más recientes publicados por Sudeban indican que todos los 19 bancos privados nacionales valdrían un poco más de 300 millones de dólares, menos de un tercio de lo que pagó Chávez al Santander por el Banco de Venezuela hace 10 años. Solamente un banco refleja un patrimonio contable superior a 100 millones.

Claramente estos son valores distorsionados. La cotización del bolívar en términos de divisas refleja tanto los desequilibrios económicos como la ausencia de un mercado genuino de cambios. Eso llevaría a pensar que el valor real de los patrimonios bancarios es superior, bastante superior, a los montos antes comentados.

Patrimonios inflados

El problema es que la incertidumbre en la valoración también juega en el sentido opuesto. En casi todos los casos, los patrimonios contables reflejan fundamentalmente la revalorización contable de activos físicos (oficinas y otros) y en divisas.

Esta práctica de ajustar los patrimonio para reflejar los efectos de la inflación y la devaluación de la moneda, la ha establecido la Sudeban como forma de amortiguar su negativa a seguir sanos principios contables y permitir el ajuste integral de los balances por la inflación, como repetidamente lo plantean los auditores externos en sus exámenes contables.

Pero el problema de fondo no se detiene allí. Una revisión de las auditorías antes comentadas, permite detectar que en varios casos los activos que han venido generando esos ajustes favorables del patrimonio no han sido correctamente valorados o incluso, su existencia está en duda.

Hay bancos privados que tienen bonos de la deuda externa venezolana en sus balances, registrados al valor nominal en dólares aduciendo que fueron adquiridos a un precio superior al 100% y que el precio actual del mercado es el resultado de una manipulación del gobierno de los Estados Unidos. Casi que declaran un deber patriótico (madurista) no tomar en cuenta que esos bonos valen menos de 20% en los mercados internacionales.

El tema es que esos bancos han estado creando “Ajustes al Patrimonio” gracias a la devaluación del tipo de cambio oficial sobre valores ficticios de esos bonos. Incluso, en algún caso, se ha negado a acatar instrucciones expresas de la Sudeban y del BCV para transferir la custodia de los bonos a los sistemas del BCV, pues en la actualidad lo mantiene en una filial en un paraíso fiscal, despertando dudas sobre el verdadero propietario de esos bonos.

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La bolsa tampoco

En países económicamente normales, la cotización de las acciones de un banco en la bolsa es un indicador usualmente fiable sobre el valor de la empresa. No ocurre así en Venezuela. Por una parte la raquítica y eternamente moribunda Bolsa de Valores de Caracas no es la plaza de negociación de acciones bancarias. Solamente cuatro bancos privados nacionales están inscritos en esa bolsa. Los volúmenes negociados son minúsculos y la proporción del capital que está en circulación es una fracción muy pequeña.

En otras palabras, no es posible comprar un paquete controlador de un banco mediante operaciones en bolsa. Sin duda, ningún banquero quiere revivir la experiencia del Banco d Venezuela de hace 30 años.

La cuota de mercado

Por tanto, el camino usual para hacerse de un banco en Venezuela ha sido las transacciones directas entre comprador y vendedor. En el pasado el indicador usual para valorar una licencia bancaria fue la cuota de mercado, esencialmente el de depósitos privados, que tenía una institución financiera. Los precios se cotizaban en X millones de dólares por cada ‘punto del mercado’, es decir por cada 1% del total de los depósitos.

Los precios variaban de acuerdo con las circunstancias económicas, pero oscilaron en una banda entre 8 y 15 millones de dólares por punto de mercado. Como referencia, el grupo Santander obtuvo 1.050 millones de dólares en 2009 por el Banco de Venezuela, el cual en ese momento detentaba el 10% de los depósitos del país.

Pero este método es más complejo de utilizar hoy en día. Por un lado la base de depósitos privados es mucho más pequeña y meramente transaccional. Los depósitos a plazo y en cuentas de ahorro prácticamente han desaparecido. Mientras que en 2009 esos tipos de depósito representaban la mitad del total de captaciones, hoy constituyen menos del 10%.

¿Es importante eso? Para cualquier comprador, es un gran riesgo adquirir un banco cuyos depósitos pueden desplazarse a un competidor rápidamente. Luego, la transitoriedad de los saldos en las cuentas de depósito impiden planificar adecuadamente una estrategia de colocación en créditos y otros activos financieros, sin entrar a considerar las trabas que está imponiendo el BCV en estos momentos a través del absurdamente elevado encaje.

El otro elemento a considerar es que para algunos bancos privados nacionales, la proporción de depósitos de entidades oficiales es elevada, en algunos casos superior al 40%. Esto los coloca a la merced de las instrucciones del funcionario a cargo de distribuir los fondos entre las instituciones financieras, sin descartar el pedido de sobornos.

Después de 40 meses de ocultar las cifras, repentinamente...

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De allí que un comprador externo seguramente observará la cuota de mercado que tenga una institución financiera de los depósitos privados. Las cifras de mayo reflejan que cada punto del mercado representa apenas 17 millones de dólares.

¿Cuánto estará dispuesto a pagar ese inversionista/especulador hipotético por cada punto?

Difícilmente desembolsará más de lo que aspire obtener como beneficio en un plazo relativamente corto, es decir, una fracción baja del monto de la materia prima, el monto de depósitos privados.

¿Bancos sobre capitalizados o ficción contable?

El problema más grave es que, por las distorsiones contables en el patrimonio antes comentadas, 6 de los 19 bancos privados nacionales reflejan captaciones privadas por debajo de su patrimonio contable. Esta es una situación a todas luces absurda y que lleva a una conclusión ilógica a la pregunta del valor de un banco.

En otras palabras, los dueños actuales de esos bancos tendrían que venderlos por un monto sustancialmente menor al patrimonio contable. Aunque en una negociación esto es posible, es poco probable que esto ocurra.

Mi respuesta al que me planteó la pregunta fue preguntarle si quería que le diera la respuesta en Petros. Fue mi manera de decirle que sólo en el mundo de las finanzas imaginarias de Maduro es posible calcular el valor de un banco en Venezuela.