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Las causas del apagón y el chiste cruel de Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez

miércoles 24 de julio de 2019, 22:00h
Por Orlando Zamora.- El comunicado oficial fue directo y veloz: “Los primeros indicios recibidos de la investigación en el Bajo Caroní orientan a la existencia de un ataque de carácter electromagnético que buscó afectar el sistema de generación hidroeléctrica de Guayana”.
Diosdado Cabello siempre acusa / Foto: correodelorinoco.gob.ve
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Diosdado Cabello siempre acusa / Foto: correodelorinoco.gob.ve

Horas después lo ratifican y sin dar tiempo a la imaginación de los twitteros, asocian, antes que éstos, el supuesto ataque eléctrico con al vuelo del avión “espía” de la Marina de EE.UU., persuadido por las naves Sukhoi 24 a abandonar las costas caribeñas de Venezuela. El ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, bien sabe actuar en estos escenarios.

Sin demostrar todavía, las causas de los dos apagones nacionales previos, dado que se desconoce la existencia de informe técnico alguno que explique cómo es posible detener casi toda la electricidad de un país a “través de ondas electrónicas”, los cuerpos de investigación, que incluyen al programa de televisión Con el Mazo Dandode Diosdado Cabello, señalan de una vez, como sospechoso al ingeniero Wiston Cabas, presidente de la Comisión de Electricidad del Colegio de Ingenieros de Venezuela.

El hecho es que Cabas profetizó también, días antes, la inevitable caída, por razones técnicas, del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Infieren así que estuvo informado del plan que atentaría contra la infraestructura eléctrica del país antes que ocurriera.

Sin demostrar todavía, las causas de los dos apagones nacionales previos, dado que se desconoce la existencia de informe técnico alguno que explique cómo es posible detener casi toda la electricidad de un país a “través de ondas electrónicas”, los cuerpos de investigación, que incluyen al programa de televisión Con el Mazo Dandode Diosdado Cabello, señalan de una vez, como sospechoso al ingeniero Wiston Cabas, presidente de la Comisión de Electricidad del Colegio de Ingenieros de Venezuela.

Al no poder apresarlo, detienen y luego liberan a su hijo, José Cabas de 23 años, para presionar que el padre se entregue, práctica que acostumbraba hacer la Gestapo nazi y la Seguridad Nacional de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Antes de reestablecer plenamente el servicio eléctrico, el régimen precisa tres cosas, que determinaran que la causa esencial de la caída fulminante del SEN se fraguó por:

Uno, fue a través de ondas electromagnéticas.

Dos, los pulsos electromagnéticos provinieron del avión de la Marina estadounidense.

Tres: el ingeniero Cabas conocía con anterioridad el plan siniestro de ese avión misterioso.

Discutir ese argumento, sin autocriticas por parte del régimen, la única explicación, de este apagón y los dos previos se enfocan en ondas dirigidas desde aviones o cualquier otro objeto volador. Es un sinsentido total.

No existe tal tecnología. No se ha aplicado nunca en ningún lugar de la Tierra.

Estaríamos en presencia de una supuesta arma militar nueva en poder de EE.UU., su disponibilidad rompería el actual equilibrio militar en el mundo. Es una real tontería caer en la trampa oficial incluyendo su imaginaria y fantasiosa repuesta para explicar la causa del apagón.

Las verdaderas causas del colapso eléctrico nacional

Para analizar el problema no hay que ser muy especialista, el propio comunicado oficial enfoca: “buscó afectar el sistema de generación hidroeléctrica de Guayana”.

El sistema está constituido por El Guri, Macagua I y II, y los sistemas de distribución de altos y bajos kilovoltios, donde destacan los 765 y 400 kilovoltios, La nunca inaugurada Central Tacoma.

Al caer todo el sistema de Guayana, se fue la luz en localidades del estado Bolívar.

Paradójicamente a pesar de que la energía hidroeléctrica de Guayana cubre el 85% de la demanda agregada nacional, ha sido la hídrica, la fuente más abandonada por el chavismo.

Incluyendo las mencionadas y la “Vueltosa” situada en los Andes, sólo recibieron la tercera parte de la famosa inversión de los 40.000 millones de dólares de la era Chávez-Maduro.

En este sentido el ingeniero José Aguilar sostiene que “el Sistema Eléctrico Nacional fue diseñado para operar con una generación de 60% procedente de fuentes hídricas y 40% de fuentes térmicas”.

Además, puntualizó: ”el gobierno está utilizando de manera excesiva e irresponsable las redes de generación hídrica y distribución que dependen de Guri. Mientras la generación termoeléctrica (justo donde se concentró el ministro Rafael Ramírez) ha seguido cayendo, a tal punto que actualmente hay disponibles solamente entre 1.500 y 1.800 megavatios de una capacidad instalada de 19.000 megavatios”.

Esto explica por qué la inmensa mayoría de los estados del país al caer la energía de Guri no tiene una opción de repuesta distinta a las fuentes hídricas y la oscurana se hace total.

La caída ocasionada por PDVSA en la producción de diesel y fuel oil agudiza la situación de las termoeléctricas.

El chavismo al no cumplir el plan eléctrico nacional 2008-2012 y de generación estructurante 2008-2014 propició la actual debacle eléctrica.

Las nacionalizaciones de las corporaciones nacionales a un costo de 1.150 millones de dólares y la fusión de otras 15 empresas locales, monopolizaron y burocratizaron el relativamente eficiente servicio eléctrico anterior.

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Desapareció Edelca, empresa que licitaba proyectos de manera permanente y se retiraron los consorcios alemanes, italianos y suecos que suministraban equipos de alta tecnología. Que hasta fabricaban y exportaban torres eléctricas y diversos elementos fabricados en Venezuela.

Los problemas de estructura y distribución son inmensos. El Guri está sobreutilizado, alimenta el cable submarino de Nueva Esparta, que suministra el 80% del servicio eléctrico, no tiene generación suficiente para el Zulia, Los Andes y los estados llaneros centro occidentales.

La escasez de divisas por parte del Estado no permite el reemplazo de los viejos transformadores que a diario estallan a lo largo y ancho de la República.

Las ondas electromagnéticas dañinas del imperialismo norteamericano no alcanzan para cubrir los 916.445 kilómetros cuadrados del territorio nacional desasistidos de un eficiente servicio eléctrico. La mentira se derrumba por su propio peso.