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Los 100 minutos de disparos que conmocionaron a Caracas y a Venezuela

lunes 29 de julio de 2019, 19:00h
Por Orlando Zamora.- No hubo balance oficial tras la plomazón que se extendió este viernes por hora y media en la Cota 905. Convertida bajo el chavismo en supuesta experiencia de paz, resultó al final en un gran polígono de tiros de Caracas. Es la prueba de uno de los más rotundos fracasos en la lucha contra el delito organizado.
En los barrios de Caracas manda la delincuencia
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En los barrios de Caracas manda la delincuencia

No hubo bajas mortales. Se registraron 4 funcionarios heridos del CICPC adscritos a la División de Vehículos y una dama herida en un pie en el interior de un edificio ubicado en la línea de fuego. Eran potentes las armas largas de los pranes adueñados hace mucho tiempo del sector.

Una tanqueta de la Brigada de Acciones Especiales (BAE) del CICPC recibió decenas de disparos de grupos supuestamente encabezados por un legendario delincuente de nombre Carlos Revette (a) “El Coqui”. Todos escaparon una vez más al brazo de la justicia.

La banda de Revette presuntamente ultimó en meses pasados a 7 delincuentes, que al matar a varios efectivos policiales violaron el acuerdo “tácito” con el Poder Ejecutivo respecto a las “zonas de paz”, siempre y cuando no ataquen a los cuerpos de seguridad del Estado.

Reinan el secuestro, las transacciones de bienes hurtados o robados, fiestas colectivas para rendir homenaje a los delincuentes caídos, también celebrados con largas jornadas de disparos y festines colectivos. El tráfico de vehículos motos y sus repuestos es parte sustancial de esa gran “industria” del delito.

La 905 es un conjunto de barrios de relevante dimensión, donde todo ocurre, es parte importante del novedoso sistema económico-delincuencial desarrollado por el socialismo chavista.

Reinan el secuestro, las transacciones de bienes hurtados o robados, fiestas colectivas para rendir homenaje a los delincuentes caídos, también celebrados con largas jornadas de disparos y festines colectivos. El tráfico de vehículos motos y sus repuestos es parte sustancial de esa gran “industria” del delito.

Los últimos acontecimientos se iniciaron bajo un operativo desplegado para recuperar autos robados, junto a otra acción represiva en busca de los asesinos de un oficial de la PNB ultimado en El Valle.

Ambas iniciativas, al solicitar urgentes refuerzos, por la resistencia inesperada del hampa, se convirtieron en una parafernalia de desordenadas carreras de hombres armados, que sembraron el terror entre los vecinos.

Más de 100 efectivos, muchos de ellos descoordinados, con equipos desactualizados, faltos de pilas en los radios, sin escudos protectores adecuados, enfrentaron a una docena o más de delincuentes armados con sofisticadas armas en posiciones de tiro muy ventajosas desde las alturas del cerro, que era zona verde en los años 90, ahora plagada de casas de irregular construcción.

Algunos efectivos produjeron daños innecesarios en algunos edificios y sin proponérselo, al estar concentrados en una misma área, limitaron la acción de las brigadas especializadas.

El impacto político de estos hechos fue inmediato y las autoridades del poder central tuvieron que abortar deshonrosamente estas acciones, ante el disgusto de los policías. Mucho ruido para los asistentes al Foro de San Paulo.

Lo observado es parte de la descomposición integral de Venezuela.

El comunicado oficial fue directo y veloz: “Los primeros...

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La acción política del alto poder privó en esta oportunidad, el interés en lo “político”, como otras veces, superó a cualquier otro, al régimen no le importa la suerte de los centenares de zonas semejantes a la 905 de Caracas.

Las ha abandonado irremediablemente. El toque de queda nocturno de los ciudadanos se convirtió en solución definitiva al problema de la inseguridad.

El hombre “nuevo” resultó en barbarie, es lucro individual en cualquiera de sus formas.

Los cuerpos de seguridad asociados a los asuntos políticos cuentan con recursos envidiables por cualquier nación de Suramérica, pero los que enfrentan los delitos comunes no. La anarquía policial se expresó como parte de la descomposición del poder en funciones.

La única conclusión es que este terrible espectáculo de 100 minutos de disparos ininterrumpidos es el reflejo directo de la profunda implosión del esquema político implantado.

Incapaz de arrinconar al crimen organizado pero sí muy capaz de intentar ocultar al mundo, incluyendo al Foro de San Paulo, la sordidez del drama venezolano.

Son muy reveladoras las diversas grabaciones que circulan en las redes sociales, donde voces atribuidas a funcionarios policiales, frustrados en sus esfuerzos y los riesgos asumidos, se alientan entre sí, y le achacan al factor “político” el fracaso de este trágico viernes 26 de julio: hasta imploran por un cambio de rumbo en el país.