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Por qué a los terroristas españoles les gusta ser venezolanos

viernes 16 de agosto de 2019, 16:02h
Daniel Gómez (KonZ).- Carlos García Juliá regresará a España para cumplir los 3.855 días de prisión que le quedan. Hasta diciembre sobrevivió en Brasil como conductor de Uber y una falsa identidad venezolana. El caso de este terrorista recuerda al del etarra, Josu Ternera, escondido en Francia haciéndose pasar también por venezolano.
Pese a la identidad venezolana, los terroristas fueron descubiertos / Foto: Montaje KonZ
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Pese a la identidad venezolana, los terroristas fueron descubiertos / Foto: Montaje KonZ

Ya van dos casos de terroristas españoles que se refugian en el extranjero con una identidad venezolana para no ser descubiertos.

El de Carlos García Juliá está ahora de actualidad. Este martes, el Tribunal Supremo de Brasil anunció su extradición a España luego de que ser detenido en diciembre de 2018 por la policía brasileña en una operación conjunta con la Interpol y la Policía Nacional española.

Con apenas 24 años, García Juliá, militante del partido de ultraderecha Fuerza Nueva, fue uno de los autores de La matanza Atocha. En este atentado en murieron cinco abogados laboristas de izquierdas y marcó el inicio de la Transición democrática en España. Era 1977.

Con la nacionalidad venezolana, y una identidad falsa, García Juliá no se quedó en Venezuela. Se instaló en Brasil. En Sao Paulo. En la ciudad más grande de Latinoamérica. Sobrevivía como conductor de vehículos Uber hasta que, en diciembre de 2018, fue apresado por la policía brasileña. Como se supo esta semana, regresará a España para cumplir los 3.855 días de prisión que le quedan en el país.

Por ese crimen García Juliá fue arrestado y condenado. En 1980 entró en prisión y 14 años después, aprovechándose de un permiso de extradición, huyó. Primero estuvo en Paraguay, luego en Bolivia. Allí fue acusado de tráfico de drogas y financiación de grupos terroristas y terminó preso. Pero también se escapó. Su siguiente parada fue Brasil. Luego Argentina. Luego Venezuela. García Juliá se movió por estos tres países hasta que, en 2009, como reveló el diario El Mundo, obtuvo la nacionalidad venezolana con el nombre falso Genaro Antonio Materán Flores.

Con la nacionalidad venezolana, y una identidad falsa, García Juliá no se quedó en Venezuela. Se instaló en Brasil. En Sao Paulo. En la ciudad más grande de Latinoamérica. Sobrevivía como conductor de vehículos Uber hasta que, en diciembre de 2018, fue apresado por la policía brasileña. Como se supo esta semana, regresará a España para cumplir los 3.855 días de prisión que le quedan en el país.

En mayo de 2019 se supo una historia parecida. En este caso el protagonista era el histórico dirigente de la banda terrorista ETA, Josu Ternera. Era otro prófugo. Llevaba 17 años fugado, escondiéndose a los pies del Mont Blanc, en la localidad de Saint-Gervais-les-Bains, según reveló el diario El País.

Josu Ternera era uno más en este pueblo. Aunque no lo conocían por su verdadero nombre sino por Bruno Martí, supuestamente, un escritor venezolano. Los vecinos siempre le creyeron. Aunque eso sí, nunca le vieron escribiendo. Sí caminando. Caminaba mucho, contó al periódico español uno de los vecinos.

Quizá nunca dudaron de él porque en su francés se colaba el acento español. Quizá porque era introvertido y no llamaba la atención. Quizá porque no vivía en una gran casa, sino en una cabaña de madera y chapas de metal, separada por un largo sendero. Pero finalmente lo pillaron. Todo gracias a una operación conjunta de la Dirección General de Seguridad Interior francesa y de la Guardia Civil española.