konzapata.com

Para qué y a quiénes le han servido los paquetazos económicos de Maduro

martes 20 de agosto de 2019, 22:00h
Por José Manuel Rotondaro (KonZ).- Transcurrido un año desde que Nicolás Maduro anunció un paquete de medidas orientadas a revivir la moribunda economía venezolana, la evaluación predominante es que el paquetazo es un nuevo fracaso. Y no le faltan razones a quienes sostienen esta opinión, pues es palpable que para el común de los venezolanos la vida diaria consiste en una lucha constante para sobrevivir.
Para Maduro el paquetazo le ha servido para conservar el poder. / Foto: Ministerio de la Presidencia de Venezuela
Para Maduro el paquetazo le ha servido para conservar el poder. / Foto: Ministerio de la Presidencia de Venezuela

Desde el punto de vista de los voceros del Palacio de Miraflores, la política económica ha logrado su objetivo prioritario: permitir la supervivencia del régimen. Ni la drástica caída de la actividad económica ni la hiperinflación han conducido a un cambio como muchos predecían, temían o deseaban.

Pero eso no significa que no hayan ocurrido cambios importantes en el desenvolvimiento económico, aunque en su mayoría han ocurrido por desidia o independientemente de las directrices gubernamentales. Aquí conviene diferenciar dos momentos.

Primero, el conjunto de medidas de agosto de 2018. Luego, en enero de este año, calladamente vinieron las medidas del Banco Central de Venezuela (BCV) teledirigidas por los asesores ecuatorianos que Maduro tiene en el Palacio de Miraflores.

Las medidas olvidadas

El primer paquete de medidas, en su mayoría no han tenido resultados favorables o nunca fueron implementadas. De la disciplina fiscal prusiana solamente quedó la frase.

El anclaje nominal de los precios y salarios al Petronunca traspasó la esfera de algunas tarifas de servicios oficiales. Su valor en dólares no ha reflejado en ningún momento las variaciones en el precio del barril de petróleo. El salario mínimo, que sería medio Petro, hoy es apenas un décimo de ese engendro monetario. No me cabe duda de que, en poco tiempo, los papelitos que recibieron los que en los días iniciales los compradores de Petro en la taquilla de la esquina de las Ibarras, tengan como souvenir un valor superior al propio Petro.

1- La caja chica del gobierno, ese cascarón que aún llaman el Banco Central de Venezuela, continúa prestándole a Nicolás Maduro los bolívares que necesita para cubrir el déficit fiscal.

2- El anclaje nominal de los precios y salarios al Petro nunca traspasó la esfera de algunas tarifas de servicios oficiales. Su valor en dólares no ha reflejado en ningún momento las variaciones en el precio del barril de petróleo. El salario mínimo, que sería medio Petro, hoy es apenas un décimo de ese engendro monetario. No me cabe duda de que, en poco tiempo, los papelitos que recibieron los que en los días iniciales los compradores de Petro en la taquilla de la esquina de las Ibarras, tengan como souvenir un valor superior al propio Petro.

3- El precio oficial de la gasolina continúa en el mismo nivel. La implementación del esquema de subsidio del combustible a través del carnet de la patria se ahogó en su deficiente concepción y problemas técnicos.

4-Quizás sea la ‘apertura cambiaria’ el único cambio palpable y sostenido. A regañadientes muchas veces y con un lenguaje equívoco, al menos las transacciones en divisas gozan de menores restricciones que antes de agosto de 2018, aunque aún no puede calificarse que existe un mercado cambiario normal.

Pero sí hay algunos avances que, en pocos casos, han brindado oxígeno a la actividad económica.

1- Lo más evidente es un incremento de la oferta de bienes, lo cual ha sido posible por la despenalización formal de las transacciones cambiarias no oficiales.

Debo confesar que la pregunta me agarró desprevenido. No...

Leer más

2- La estrangulación del crédito bancario, por el aberrante esquema de encaje obligatorio impuesto en enero por el BCV, ha reducido la velocidad con la que aumentan los precios. Incluso en algunos períodos el ritmo al que se deprecia la moneda ha bajado sensiblemente, produciendo la paradoja de un encarecimiento de los bienes y servicios en divisas.

3- El régimen ya no trata de mantener el tipo oficial de cambio en niveles artificialmente bajos, aunque ha habido rezagos en la cotización del bolívar frente a las divisas extranjeras.

4- Si bien el Banco Central tiró la toalla en intentar cumplir con su función de proveer a la sociedad efectivo en cantidad suficiente y denominaciones adecuadas, al ofrecer billetes de euros en forma periódica y hacerse los locos con la creciente dolarización de precios y salarios, ha mitigado parcialmente su incapacidad operativa.

5- Incluso, el creciente rezago tecnológico del país en materia financiera ha sido compensado en parte por el uso de medios electrónicos de pagos de otros países, como por ejemplo Zelle.

Las sanciones internacionales puede que limiten las...

Leer más

Una sociedad dividida

Los avances antes reseñados tienen lamentablemente una gran limitación: sus beneficios están siendo percibidos por una pequeña parte de la población. La mayor oferta de bienes sólo está al alcance de quienes perciben ingresos muy por encima de lo usual, bien porque están enchufados o bien porque reciben ingresos en divisas.

Otra parte de la población, aquella que aún sigue leal a Maduro, se conforma con las dádivas como las cajas CLAP y empleos donde no hacen mucho.

Y en el medio la gran mayoría, sin dólares para comprar bienes esenciales, con salarios y pensiones en bolívares con capacidad adquisitiva en picada y que no gozan de acceso a los esquemas de distribución de bienes del gobierno.

¿Es sostenible esta trayectoria?

Desde el punto de vista político sí. Al no haber una forma genuina de canalizar electoralmente su descontento, los venezolanos han optado por emigrar o concentrarse en la lucha diaria para conseguir los alimentos o medicinas que necesitan. El control social a través de la entrega de bienes esenciales subsidiados, la censura y la represión pueden seguir compensando las carencias en materia económica.

Igualmente, con las sanciones impuestas por Estados Unidos y otros países. La historia muestra que ese tipo de medidas sólo ha tenido los resultados deseados, es decir un cambio político profundo, cuando el país sancionado cuenta con un sector privado importante y existen mecanismos de expresión política al interior del país. Estos son los casos de Suráfrica en los años 80 y de Irán en este siglo.

Con un sector económico privado menguante y acomodaticio a las circunstancias, es poco probable que los efectos negativos - que los hay - de las sanciones en la sociedad motiven un cambio de rumbo en el gobierno.

El sector más afectado por las medidas de enero, la banca, carece de un interlocutor real en el gobierno. Reuniones van y vienen, pero no quedan en nada concreto, en parte porque ni el presidente del BCV, ‎Calixto José Ortega Sánchez​, ni el ministro de Finanzas, Simón Zerpa, dirigen la política económica, sólo la implementan. Como me comentaba un alto ejecutivo bancario hace poco: “Tenemos las llaves del banco listas para dárselas al que venga. No vemos futuro en Venezuela”.

Sin duda vendrán nuevos anuncios, nuevas medidas económicas y quizás alguno que otro cambio de caras. Pero es muy probable que, al igual que todos los realizados en estos cinco años, haya más ruido que medidas efectivas y en el sentido que la economía requiere.