konzapata.com

Juan Guaidó sigue siendo la realidad política que Maduro no ha podido aniquilar

sábado 24 de agosto de 2019, 13:36h
Pedro Benítez (ALnavío).- Todas las presiones externas para provocar un cambio político en Venezuela son necesarias. El régimen de Nicolás Maduro no va a ceder sin ellas. No obstante, la clave del cambio está dentro del país. Esa es la diferencia transcendental entre Cuba y Venezuela. En Venezuela existe un fuerte movimiento opositor con una cara visible, que sigue siendo una terca realidad política. Ese rostro es Juan Guaidó.
Juan Guaidó sigue siendo la realidad política que Maduro no ha podido aniquilar

Desde el campo de los adversarios a Nicolás Maduro se ha dado un debate a propósito de la utilidad de las sanciones económicas para forzar un cambio de régimen en Venezuela. Un grupo argumenta, no sin razón, que ese tipo de presiones nunca ha desalojado a un dictador del poder. Para muestra Cuba y los 60 años de ineficaz embargo económico por parte de los Estados Unidos.

Pero esa es una verdad a medias. Las presiones económicas por sí solas no provocaron un cambio político en ninguna parte si no fueron acompañadas de otras acciones. Hay ejemplos diferentes: la Nicaragua sandinista (1990) y la Sudáfrica del apartheid (1992).

Durante la década de los 80 del siglo pasado la Administración de Ronald Reagan le declaró una guerra no formal al régimen sandinista que era apoyado directamente por Cuba e indirectamente por la Unión Soviética. Washington hizo uso de todas las presiones que tuvo a la mano, comerciales y militares, legales e ilegales. Embargó la economía del país y armó a la subversión anticomunista en la frontera. Sólo le faltó la invasión. Pero durante todo ese lapso dentro de Nicaragua siguió existiendo una oposición variopinta, por lo general enfrentada y sin una política clara, que sin embargo terminó por unirse detrás de una candidatura, derrotar al Frente Sandinista en las elecciones de 1990 y a continuación negociar la transición.

Siga leyendo esta información aquí

Pedro Benítez