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Los mercados financieros arrancan septiembre con el pie izquierdo

jueves 05 de septiembre de 2019, 15:59h
José Miguel Farías (KonZ/Rendivalores).- Los principales índices de acciones globales han presentado una tendencia marcadamente negativa en las primeras jornadas del mes, luego de una reacción pesimista por parte de los inversores con respecto a la última escalada en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y al fracaso de ambas partes en poder reprogramar una mesa de negociación que les ayude a resolver la disputa.
Los inversores han tenido una reacción pesimista a la guerra comercial EEUU-China / Foto: ata.gov
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Los inversores han tenido una reacción pesimista a la guerra comercial EEUU-China / Foto: ata.gov

La guerra comercial del presidente Donald Trump con China está empujando al país norteamericano a una recesión, según un informe presentado a Business Insider por el economista en jefe de UBS en Estados Unidos, Seth Carpenter. El comentario se produce después de que una nueva ronda de aranceles entrara en vigencia el pasado domingo, con tarifas que incluyeron impuestos del 15% sobre 113.000 millones de dólares de bienes importados de China a los Estados Unidos. Trump había planeado previamente imponer un arancel de 10%, pero lo aumentó como represalia por otras medidas comerciales aplicadas por la potencia asiática.

“Esto continuará interrumpiendo las líneas de producción, lo que podría conducir a una disminución en el empleo, y como consecuencia, la inversión empresarial y el gasto de los hogares se ven afectados”, escribió Carpenter.

“La medida muestra claramente que el 25% no es un límite a los aranceles y, por lo tanto, debe aumentar materialmente la incertidumbre sobre las perspectivas de la guerra comercial para las empresas”, escribió Seth Carpenter, economista de UBS.

Los mercados han sido especialmente sensibles a los titulares sobre la guerra comercial y vaivenes geopolíticos en los últimos meses, por lo que se puede esperar que haya más volatilidad si se avizora que, en el mediano plazo, no se dé una resolución a la disputa comercial entre las dos economías más grandes del mundo.

Más recientemente, la decisión del presidente Donald Trump de aumentar los aranceles sobre los productos fabricados en China dio como respuesta gravámenes de 5% sobre 75.000 millones de dólares en bienes -incluidas las exportaciones de petróleo crudo-, y además la potencia asiática presentó su tercera queja formal ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre el uso de aranceles de importación que ha estado ejecutando de manera poco correcta el gobierno de Estados Unidos.

A pesar de que Trump afirmó en la reunión del G7 en Francia la semana pasada que funcionarios de ambos países todavía planeaban reunirse a finales de este mes, el panorama sigue lleno de incertidumbre. Washington tiene planeado subir los aranceles sobre otros 250.000 millones de dólares en productos el 1 de octubre -con tarifas que se duplicarán al 30%- y los aranceles basados en teoría directamente en el consumidor aumentarán en otros 160.000 millones de dólares en bienes fabricados en China -incluidas computadoras portátiles y teléfonos móviles- el 15 de diciembre.

La semana arranca con pérdidas generalizadas en los mercados globales

“La medida muestra claramente que el 25% no es un límite a los aranceles y, por lo tanto, debe aumentar materialmente la incertidumbre sobre las perspectivas de la guerra comercial para las empresas”, escribió Seth Carpenter, economista de UBS.

Los mercados financieros mundiales arrancaron con un estado de ánimo muy pesimista debido a la incapacidad de los funcionarios estadounidenses y chinos para fijar una fecha para la próxima reunión, la cual se supone tendrá lugar este mes de septiembre. Además, existe una preocupación creciente de que dicho encuentro se posponga o se cancele luego de la última escalada de las tensiones. Diversos analistas financieros estiman que China podría encontrarse en una situación de mucha incomodidad a causa de la fuerte presión que el presidente Trump ejerce sobre el país, y además, consideran que las interrupciones del comercio mundial probablemente seguirán siendo el plato principal en el menú del presente mes.

A medida que aumentaron los aranceles, crecieron los desafíos económicos, escribió Carpenter. Los datos muestran que las importaciones de bienes han caído 40% debido a los aranceles, y el gasto interno ha sido consistentemente débil desde que se promulgaron las nuevas tasas el año pasado, afirmó. Además, a medida que se han decretado más aranceles, se han visto altamente impactados los bienes de consumo.

“Esto continuará interrumpiendo las líneas de producción, lo que podría conducir a una disminución en el empleo, y como consecuencia, la inversión empresarial y el gasto de los hogares se ven afectados”, escribió Carpenter.

Fabricantes estadounidenses afectados por la guerra comercial

Por último, un indicador clave como es la actividad manufacturera en Estados Unidos se contrajo significativamente el mes pasado, por primera vez en el mandato de Trump. El índice de manufactura del Instituto para la Gestión de Suministros cayó a una lectura de 49,1% en agosto desde 51,2% en julio. Los economistas habían proyectado un 51,5% para agosto. Una lectura por debajo de 50% indica que el sector está en contracción. Este indicador no había caído por debajo de ese nivel desde agosto de 2016, en el período previo a las elecciones presidenciales. Los economistas afirman que si bien se supone que la guerra comercial ayudará a la industria estadounidense a ser más competitiva a expensas de los fabricantes chinos, muchas de estas empresas se verán perjudicadas ante la perspectiva de mayores costos para los materiales debido a los aranceles de importación.

“Este es un informe sombrío”, escribió el martes Ian Shepherdson, economista jefe de la empresa de pronósticos Pantheon. La fabricación representa sólo 12% del Producto Interno Bruto de Estados Unidos, por lo que el destino de la industria no está tan estrechamente relacionado con la economía general como el gasto del consumidor, que representa aproximadamente 70% del PIB. Pero históricamente, el sector industrial ha generado algunos de los trabajos manuales mejor pagados, y los titulares negativos sobre las fábricas que cierran o despiden trabajadores pueden arruinar la confianza de los consumidores, lo que en última instancia les llevará a recortar el gasto.