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Más sanciones internacionales y movilización nacional para sacar a Maduro del poder

martes 08 de octubre de 2019, 22:00h
Por Orlando Zamora (KonZ).- La urgente necesidad de un cambio que detenga la destrucción del país es bloqueada por una minoría que sólo empuña el poder que acumuló tras años de estrangulamiento de las reglas del funcionamiento democrático.
La movilización interna y las sanciones externas cercan a Maduro / Foto: P. Presidencial
La movilización interna y las sanciones externas cercan a Maduro / Foto: P. Presidencial

El gobierno de facto está constituido por una minoría sostenida a su vez por otra minoría de militares con más vocación política que fervor patrio, una dirección, partidizada, de la Fuerza Armada.

A esto se agrega otra minoría que se hizo del Poder Judicial en diciembre de 2015, gracias a la disminuida representación del PSUV que en los últimos días de control de la anterior Asamblea Nacional nombró a los actuales magistrados express.

Justo así completó un Tribunal Supremo de Justicia para que dictara, desde esa fecha, hasta acá, 106 sentencias judiciales con el fin de silenciar, amilanar y ahogar a las fuerzas democráticas mayoritarias representadas en la legítima Asamblea Nacional.

Desde 2015 hasta ahora, las vías democráticas, electorales, refrendarias, incluyendo el diálogo con apoyo extranjero, han sido burlados por los que a partir de ese año pasaron a ser minoría.

Perfeccionaron la represión y la violencia policiales y parapoliciales tras imponer un sostenido terror.

La propaganda los ha ayudado a ocultar los fracasos de los dos planes nacionales socialistas ensayados hasta la fecha.

Huelga decir que nada ya funciona bien y que la desesperación por las muertes y el agobio humano por la falta de alimentos y medicinas son intensos; en fin, la crisis profundizada, entre otras causas por otra muerte: la del salario.

Movilización nacional y presión internacional

La pérdida definitiva del salario mínimo y del convencional, no es poca cosa. Equivale al drama del que es despedido de un puesto de trabajo. De pronto, cuando menos lo espera, no recibirá ya más ingresos.

Esa es ahora la sensación de quienes reciben unos pocos bolívares sin valor, despreciados por todos, arrinconados por una desordenada e injusta dolarización que afecta a los más pobres. El salario no permite adquirir nada, ni para sobrevivir a medias.

Esta realidad es insoportable para obreros, maestros, empleados públicos, enfermeras y otros profesionales que toman de nuevo las calles de Venezuela.

Sindicatos, amas de casa, jubilados hacen presencia en el centro de Caracas y otras regiones. Es tan sólo el comienzo.

La organicidad y consistencia de los recorridos por barrios al oeste y este de Caracas y el interior del país por parte del poder legítimo de la Asamblea Nacional, encarnado en el presidente encargado Juan Guaidó, comienzan a hacerse notar.

Sindicatos, amas de casa, jubilados hacen presencia en el centro de Caracas y otras regiones. Es tan sólo el comienzo. La organicidad y consistencia de los recorridos por barrios al oeste y este de Caracas y el interior del país por parte del poder legítimo de la Asamblea Nacional, encarnado en el presidente encargado Juan Guaidó, comienzan a hacerse notar.

En definitiva, más temprano que tarde de nuevo (y lo anunció Guaidó este sábado) las impactantes movilizaciones de calles volverán, la profunda crisis inhumana las aúpa.

Por otra parte, el mundo debe comprender y ejercer el enorme peso que juega para poner fin a la profunda y costosa crisis venezolana.

Ese poder extraordinario del mundo actual, que hasta ahora ha sido empleado a media máquina contra el régimen venezolano.

En este plano, el canciller de Guaidó, Julio Borges declaró: “Es fundamental que Europa se sume a la presión contra Maduro y Cuba”.

Pese al daño que en parte de la población pueda ocasionar, es en este momento una herramienta esencial para cambiar el rumbo a la obstinación de perpetuarse del chavismo.

Las semanas precedentes se avanzó mucho en lo cualitativo del camino liberador gracias a la invocación del tratado interamericano del TIAR, que buscará identificar, sancionar y hasta capturar a personas del régimen de Nicolás Maduro si se les prueban nexos con organizaciones terroristas o criminales como las FARC, ELN y otras.

Antes, el mundo fue sacudido con el informe de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

No hay que dejar de lado las palabras de hace dos semanas de Elliott Abrams: “No vamos a levantar las sanciones al régimen de Venezuela, ni las vamos a flexibilizar. Al contrario, vienen más sanciones y mucho más severas y otras cosas que no puedo decir porque eso le corresponde al presidente Trump”.

Por cierto, Donald Trump al día siguiente recordó que “EEUU y sus aliados hemos construido una coalición histórica de 55 países que reconocen al legítimo gobierno de Venezuela”, el de Guaidó.

También el ministro de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Josep Borrell, dice al referirse a la situación venezolana: “Estamos ejerciendo toda la presión para que haya elecciones libres”.

El aparataje institucional controlado por el chavismo...

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Ahora mismo, el gobierno de Japón congela la cuenta bancaria del embajador de Maduro en esa nación.

En tal sentido, hay formas inesperadas e impensables, que, al parecer, serán los únicos medios capaces de hacer reflexionar a un régimen insensible, cada vez más separado de la Constitución y el sagrado respeto a la alternancia en la dirección política de la sociedad.

Si se combina una actividad de movilización, en cualquiera de sus formas y expresiones, con las insospechadas acciones del poderoso mundo internacional, incluyendo la mesurada Comunidad Europea, se producirán eventos fundamentales para un cambio en el país más cercano a lo esperado.