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Este es el relato de una fiesta en la que había sancionados del régimen de Maduro

miércoles 16 de octubre de 2019, 22:00h
Por Juan Carlos Zapata (KonZ).- Lo cumbre fue la fiesta. Asistieron al menos cinco de los sancionados. Dos de alto poder, y tres de diversa especie: mezcla de boliburgueses con testaferros. Estaba aquel sancionado que nació en un pueblo del estado Lara y dijo que estaba mentalizado para seguir su vida entre Caracas y el pueblo y la isla de Margarita. Pero a esta figura del chavismo madurista le gustaba recorrer el mundo, lo que no puede hacer ahora.
A la fiesta asistieron al menos cinco de los sancionados / Foto: Captura
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A la fiesta asistieron al menos cinco de los sancionados / Foto: Captura

Estaba otro cuyos activos se quedaron atrapados en los Estados Unidos. Y a costa de este, uno de los del alto poder, uno que preside un poder, bromeaba y reía, dejándole ver que había sido torpe en apostarle todos los huevos a una misma canasta. Son grandes amigos. Y hasta socios en algunos asuntos.

El del alto poder también está sancionado. Pero se toma el problema con humor. Debe ser que logró diversificar el riesgo. Hacia Europa. Turquía. Rusia. Este sancionado no llama a los otros por su nombre. No siempre. Prefiere decirles:

-Mira sancionado. Oye sancionado. ¿Cómo estás sancionado? ¿Cómo está tu mujer sancionado?

El testigo, la fuente, estaba impresionado del humor del otro, el del alto poder. Sabe que tiene poder. Por lo menos en ese circuito. Y lo disfruta. Aunque hay que imaginar que las sanciones deben pesarle. De hecho, lo que se rumora es que busca su propia alternativa de cómo salir y abandonarlo todo, en Venezuela.

Y ríe. Se ríe su gracia. Y se ríe de sí mismo. Los demás no tienen otra opción. Tienen que seguirle el libreto. Pero el sancionado que se equivocó en los Estados Unidos, ríe con pocas ganas.

El testigo, la fuente, estaba impresionado del humor del otro, el del alto poder. Sabe que tiene poder. Por lo menos en ese circuito. Y lo disfruta. Aunque hay que imaginar que las sanciones deben pesarle. De hecho, lo que se rumora es que busca su propia alternativa de cómo salir y abandonarlo todo, en Venezuela.

Se calcula que aquel sancionado perdió mucho. Pero ya lo están compensando. El régimen de Nicolás Maduro le acaba de aprobar un contrato en el marco de los programas de alimentos. De los Claps. Como no puede importar porque el negocio de las importaciones es de otro, del boliburgués internacional, entonces actuará como intermediario nacional. El contrato está firmado. Suma poco más de 8.000.000 de dólares. Recibirá el pago en oro. Barras de oro. Ya encontrará quien le compre el oro. Ya encontrará quien saque el oro del país. Que esto no es problema. Con el oro, el régimen se inventó un mundo, y así sortea las sanciones, y así recibe efectivo, y así maneja efectivo, y así sigue la fiesta para algunos.

Entre otros para el boliburgués internacional. Fue sancionado, como se sabe, por los Estados Unidos. Pero, no se detiene. Buscó y encontró a un operador que había sido marginado. Uno de esos primeros boliburgueses que despertaron recelo. Fue castigado en tiempos de Chávez y pasó al margen. Sin embargo, posee empresas registradas y no sancionadas en varias jurisdicciones. Él tampoco está sancionado. Por lo tanto, vuelve a ser útil. Sobre todo para las importaciones de alimentos. Ese gran negocio. Y es así como en septiembre firmó con Corpovex. En efecto, un contrato por más de 100 millones de dólares. Y le pagarán con oro. Y con euros en efectivo. Y le pagarán con chatarra, con petcoke, ese derivado de la refinación del petróleo. Como se ve, se las ingenian en este mundo. Y se las ingenia el intermediario. A lo mejor ya no interesa el petcoke. Porque en el sobreprecio sacó el producto.

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Esta es la fiesta que sigue. Que no para. Los euros se entregan seriados. Lo cual despierta curiosidad. ¿Qué gran banco europeo los entrega? ¿Quién los gestiona? En el régimen se sabe quién controla. Pocos negocios quedan fuera del atento control de ese anillo que conforman seis personas. No más de ocho. Todo está calculado. Para que siga el control. Y ayudar a los sancionados. Se lo merecen. Han sido castigados por el imperio. Pobres. Y los sancionados ríen. Les duelen las sanciones. Pero ríen. No les queda otra opción. Por lo menos esa es la cara que mostraban en esa fiesta. Reino oscuro.