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Donald Trump fija para enero la línea de máxima tensión contra Maduro

viernes 25 de octubre de 2019, 19:00h
Zenaida Amador (KonZ).- Las más recientes decisiones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sobre el régimen de Nicolás Maduro auguran un recrudecimiento de las presiones en lo que resta de año y abren espacio a un giro en las estrategias en el inicio de 2020, coincidiendo con el primer año de Maduro como presidente ilegítimo de Venezuela y con el primer aniversario del gobierno interino de Juan Guaidó.
EEUU abre espacio a un giro en las estrategias contra Maduro en el inicio de 2020 / Foto: @WhiteHouse
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EEUU abre espacio a un giro en las estrategias contra Maduro en el inicio de 2020 / Foto: @WhiteHouse

Por una parte, la Oficina de Control de Activos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (OFAC) extendió hasta enero la licencia de operación de Chevron en Venezuela. Igualmente aprobó una licencia donde prohíbe hasta el 22 de enero de 2020 las transacciones con el bono PDVSA 2020, que tiene como colateral 51,1% de las acciones de Citgo, con lo cual protege al principal activo externo de Venezuela de las tentativas de los tenedores de ejecutar la garantía de tales papeles ante la falta de pago.

No hay que olvidar que este 28 de octubre se debían pagar más de 900 millones de dólares en capital e intereses del bono 2020, una obligación que no será atendida por el régimen de Nicolás Maduro, que está en cesación de pagos salvo de compromisos puntuales con sus aliados estratégicos, ni por el gobierno interino de Juan Guaidó, que desde la Asamblea Nacional ya había determinado la ilegalidad de los bonos.

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Aunque el régimen de Maduro ha jugado a su permanencia en el poder, la forma como la Administración de Donald Trump ha actuado en el pasado para marcar zonas de tensión que estimulen su salida permite establecer que la fórmula se repetirá en este bimestre final de 2019.

En julio pasado a Chevron y otras empresas del sector petrolero la OFAC les dio una extensión hasta octubre de la licencia de operación en Venezuela. En ese momento Washington concentró el foco de presión sobre Maduro para el tercer trimestre del año, a propósito de lo cual fue emitida a inicios de agosto una dura orden ejecutiva de Donald Trump, cuyas repercusiones siguen sacudiendo las bases económicas del país.

Washington llegó incluso a asomar la posibilidad de un embargo contra Venezuela mientras la dinámica de la diplomacia internacional seguía sus pasos, lo que dio lugar a la activación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), entre otras medidas.

Aunque el régimen de Maduro ha jugado a su permanencia en el poder, la forma como la Administración de Donald Trump ha actuado en el pasado para marcar zonas de tensión que estimulen su salida permite establecer que la fórmula se repetirá en este bimestre final de 2019.

Aun con los distintos planos de presión, Maduro logró sortear el período crítico y Estados Unidos, administrando los recursos estratégicos en sus manos, decide ahora abrir otro compás de 90 días mientras se recomponen las fuerzas, por lo que podrían esperarse en lo inmediato otras medidas de su parte que aprieten el cerco sobre el régimen y sus líderes.

Las lesiones del cese de operaciones de Chevron son severas en distintos ámbitos y no necesariamente por ello se impulsaría la salida del régimen, lo que pudo haber privado en la toma de decisión de Washington. Algo similar ocurre en el caso de la protección dada a Citgo, que termina funcionando más como un espaldarazo a Guaidó, que sería lesionado políticamente si pierde esta filial de Petróleos de Venezuela, ya que la protección de activos externos de la nación ha sido una de sus principales banderas.

A la par de las nuevas decisiones de la Administración Trump viene la articulación que está desplegando la oposición para reactivar las distintas expresiones de descontento popular contra el régimen, como las protestas de calle y las paralizaciones de actividades por parte de los gremios profesionales y de trabajadores más golpeados por la crisis económica.

El objetivo es subir la temperatura de las manifestaciones populares en noviembre y reimprimirle impulso a la agenda política desde el lado de la oposición.

El 5 de enero se inicia un nuevo período en la Asamblea Nacional y debe ocurrir un cambio en su junta directiva, que preside Guaidó, investidura por la cual ejerce la Presidencia interina de Venezuela. Aunque hay consenso dentro de las distintas fuerzas políticas de la oposición para que Guaidó repita como presidente del Parlamento, no hay que olvidar que el chavismo está tratando de mellarlo por todas las vías. Para Guaidó es vital impedir el desmembramiento de la Asamblea Nacional y capitalizar cualquier intento del régimen que intente impedirle continuar en el interinato.

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Maduro, por su parte, el 10 de enero espera celebrar el primer aniversario de su mandato írrito como una muestra de fuerza y ya está preparando el terreno para imponer una agenda política en el país, que incluye procesos electorales a su medida.

Las licencias concedidas por Trump vencen en la antesala del 23 de enero, fecha histórica en Venezuela. Ese día se celebra la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en 1958, pero también el primer año de que Guaidó juró asumir las facultades ejecutivas de la nación y prometió guiar a Venezuela por la ruta del cese de la usurpación de Maduro hacia un gobierno de transición y elecciones libres.