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Elías Jaua y el padre Ugalde coinciden en que la calma del pueblo no es garantía de que Maduro esté tranquilo en el poder

miércoles 30 de octubre de 2019, 22:00h
Por Caleb Zuleta (KonZ).- El padre Luis Ugalde hace una referencia. Nos ubica en un contexto. La población en la Alemania Comunista “parecía resignada y su silencio no manifestaba su profundo descontento; parecía que nunca tendría fin. De pronto ese Muro y ese Régimen cayeron, no tumbados por los cohetes y bombardeos americanos, sino derrumbados por la profunda rebelión de los espíritus que no se resignan a la cárcel. Empezó en Leipzig con la oración de cada lunes por la paz con el pastor acompañado de unas decenas de ciudadanos en la iglesia de San Nicolás”.
Para Ugalde lo primero es la reconciliación / Foto: observatorio-arendt.org
Para Ugalde lo primero es la reconciliación / Foto: observatorio-arendt.org

Es como si Elías Jaua y el padre Luis Ugalde se hubieran puesto de acuerdo. Este lunes KonZapata se hizo eco del análisis del exministro y exvicepresidente de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Que hay quietud en el pueblo. Pero esa quietud puede anunciar tempestades. Pues se trata de una “aparente pasividad”. Jaua señala que en la población el calvario va por dentro, aunque esta deje de protestar. Y este es un alerta que lanzó hacia Nicolás Maduro. Cuidado con el estallido social.

El padre Ugalde relata las jornadas de oraciones en Leipzig. En la iglesia de San Nicolás. Y que “las oraciones se fueron contagiando incluso a los ateos y expandiéndose, hasta que un día centenares de miles de berlineses corrieron al Muro y los represores armados no dispararon, sino que se sumaron a la celebración de la libertad”. La procesión comenzó en la iglesia de San Nicolás. La lucha en Venezuela es contra el régimen de Nicolás Maduro.

El padre Ugalde aborda el análisis desde otra dimensión. Lo hace en su más reciente artículo. Se ha dicho que una de las posibles causas de que la gente no se movilice en Venezuela y ocurra lo que en Ecuador y Chile, es la resignación. Ella inmoviliza. De hecho, uno de los llamados permanentes de Juan Guaidó es que no hay que acostumbrarse a la situación del país. El padre Ugalde escribe sobre la historia de cuando él cruzaba hacia la Alemania Oriental, hacia la República Democrática de Alemania -que de democrática no tenía nada-, y ¿qué observaba? Que la gente parecía resignada. Pero que de pronto estalló. Y ocurrió lo que ocurrió. Cayó el Muro de Berlín, y la dictadura se acabó. El comunismo terminó.

El padre Ugalde relata las jornadas de oraciones en Leipzig. En la iglesia de San Nicolás. Y que “las oraciones se fueron contagiando incluso a los ateos y expandiéndose, hasta que un día centenares de miles de berlineses corrieron al Muro y los represores armados no dispararon, sino que se sumaron a la celebración de la libertad”. La procesión comenzó en la iglesia de San Nicolás. La lucha en Venezuela es contra el régimen de Nicolás Maduro.

Dicho esto, la reflexión de Ugalde va dirigida en otra dirección. En que los opositores no pueden equivocar contra quién luchan. “Nuestra catástrofe nacional solo puede agravarse mientras dure este régimen. Nada puede ser peor que esta carrera desbocada hacia el precipicio, pensábamos. Pero he llegado a la conclusión que sería mucho peor el fracaso del nuevo gobierno en el primer año. Fracaso muy probable si los contrarios a la dictadura no ponemos desde ahora todos los medios para el pleno éxito de la democracia rescatada. Todos unidos desde ahora para el éxito de Venezuela en la reconstrucción del país. Para ello necesitamos ver con claridad las causas que nos llevarían al fracaso postchavista y cuáles son las condiciones indispensables para evitarlo”.

Esto escribe Ugalde y agrega: “En Venezuela tenemos la tarea formidable de poner en marcha inmediata la recuperación económico-social y al mismo tiempo cambiar el CNE, el TSJ, la FA y las instituciones públicas para ponerlas de acuerdo a la Constitución, y eliminar la ANC. Para ello hemos de partir de la unidad en torno al único núcleo legítimamente elegido que son la AN y su Presidente Juan Guaidó a quien corresponde constitucionalmente (artículo 233) encargarse de la Presidencia para llevar rápidamente al país a la elección limpia de un Presidente legítimo. Cada vez me cuesta más entender y me parece más suicida la actitud de aquellos opositores que parecen concentrar sus recursos en disparar contra la oposición y hacer lo posible para que el primer gobierno postchavista fracase, lo que obviamente sería una tragedia nacional mucho peor que lo que tenemos y refuerzo para un futuro sin esperanza”.

Entonces, deja ver el mensaje de fondo. Cómo lograr el éxito. Qué hacer con el chavismo cuando se produzca el cambio. Establece dos diferencias. Los que buscan la reconciliación y los que salen a matar. Explica que “Los alemanes tuvieron un éxito extraordinario en la transformación de la asfixiante y fracasada cárcel de Alemania Oriental protegida por el Muro de Berlín; rescataron la libertad, la democracia y la elevación de su nivel de vida en una Alemania unificada. Otros como Libia o Irak salieron de la dictadura y consumieron su energía en matar al dictador, enfrentarse entre rivales y hoy siguen revolcándose en la impotencia y el fracaso”.

Es así como propone, en consecuencia, las “condiciones para el éxito del nuevo gobierno”:

“1-Una gran unidad política centrada desde ahora en el cambio económico-social con drástico freno a la hiperinflación con refinanciamiento de la deuda, inversión multimillonaria y rescate del empleo y del salario. Evitando toda otra distracción.

2-Masiva ayuda humanitaria internacional con movilización nacional solidaria para el inmediato alivio de la población y temprana activación de la empresa productiva.

3-Millones de venezolanos que fueron chavistas deseosos y comprometidos sin miedo con ese cambio. Reducida al mínimo la resistencia”.

Para Ugalde lo primero es la reconciliación. El “sano pragmatismo”. Que no haya linchamientos ni venganzas. Evitar todo lo que frene y distraiga la reconstrucción del nuevo país guiada por el nuevo gobierno. Sin malgastar energías de la población en tomar venganza de agravios y sufrimientos pasados. Los delitos graves que no prescriben serán procesados por la justicia nacional e internacional”.

La excusa son los casos de Ecuador y Chile. Pero el mensaje...

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Entonces expone la experiencia de Alemania: “El nuevo gobierno rechazó la tentación de dedicarse a apresar y dar su merecido a los principales responsables del régimen policial opresor por los crímenes cometidos durante 40 años, e inteligentemente concentró todas sus fuerzas en la difícil tarea de reconstruir una Alemania reunificada. Hasta aceptaron respetar el gran monumento a Stalin y al soldado ruso como liberadores de Berlín (porque al pie estaban enterrados muchos soviéticos). No hubo paredones de fusilamiento, sino invitación a todos a nacer de nuevo y concentrar todas las fuerzas y capacidades en la construcción de la nueva realidad. Tarea compleja y difícil, como será la nuestra. No concentraron su rabia y agravios como ocurrió años después en Libia e Irak en la ejecución de sus dictadores y persecución de sus secuaces. Esto les permitió a los alemanes no dividir sus fuerzas sino sumarlas y lograr la reunificación y convivencia, aunque todavía hoy haya desniveles y resquemores”.

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