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Un Evo Morales enfermo de chavismo ignoró que era minoría desde 2016

lunes 11 de noviembre de 2019, 14:34h
Juan Carlos Zapata (ALnavío).- A Evo Morales lo perdió la enfermedad del chavismo. Esa peste producida por el exceso de poder y excesos en el poder. Evo Morales estaba avisado desde que perdió el referendo de 2016. Evo Morales torció la historia, violó la Constitución, y se burló de la mayoría y de la voluntad popular, imponiendo la opción de una nueva presidencia que los votos le negaban, entonces con la derrota del referendo, y ahora en las elecciones de este octubre. Evo Morales no entendió que perder una elección no significa perder la vida y tampoco quedar fuera del poder, no totalmente. Evo Morales no entendía que peor era manipular el escrutinio, y cometer fraude. Evo Morales estaba enfermo de chavismo y quería más poder, quería otra presidencia, y estaba dispuesto a lograrlo, y creía que esta vez, como en 2016, no correría riesgo, pues calculaba tenerlo todo bajo control. Evo Morales no calculó, sin embargo, que no era mayoría, y que esa mayoría, contenida en 2016, podía explotar y explotó.
A Evo Morales lo perdió la enfermedad del chavismo / Foto: Captura
A Evo Morales lo perdió la enfermedad del chavismo / Foto: Captura

Evo Morales creía -y a esta hora seguro lo sigue creyendo- que era insustituible. Como lo cree Lula en Brasil. Como lo cree Cristina Fernández en Argentina. Como lo cree Rafael Correa en Ecuador, y Daniel Ortega en Nicaragua, y el poder castrista en Cuba, y Nicolás Maduro en Venezuela, y lo creía Hugo Chávez, que fue el que le inoculó el virus a Evo Morales, pero Chávez murió de cáncer y de exceso de poder, hasta ese extremo llegó.

La izquierda continental y parte de la europea también consideraban que Evo Morales era imprescindible y se merecía el derecho a seguir gobernando. Rafael Correa llama a los casos de Evo, Lula y Chávez, y al suyo mismo, “liderazgos fundacionales”, sin competencia en sus respectivos países.

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