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Renuncia de Evo Morales le pone presión al llamado a la protesta de Juan Guaidó

lunes 11 de noviembre de 2019, 20:00h
Zenaida Amador (KonZ).- El 16 de noviembre fue marcado por Juan Guaidó como el día de retomar las calles en la lucha por lograr un cambio político en Venezuela. Pero la convocatoria tropezó con el desánimo inicial de una población depauperada por la crisis y desmovilizada por la violenta represión aplicada por el régimen de Nicolás Maduro en su afán por sostenerse en el poder a cualquier precio. Sin embargo, todo indica que puede haber un nuevo ímpetu para estas movilizaciones tras las protestas que se registran en varios países de la región y, de manera fundamental, tras la renuncia de Evo Morales a la Presidencia de Bolivia al quedar en evidencia el fraude electoral. El chavismo lo sabe y ya anuncia su contraofensiva para tomar el control de las calles y neutralizar a la oposición.
El 16 de noviembre es el día marcado por Guaidó para retomar las calles / Foto: @jguaido
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El 16 de noviembre es el día marcado por Guaidó para retomar las calles / Foto: @jguaido

Los estudios de opinión muestran que los venezolanos tienen motivos de sobra para protestar. Según una encuesta de Consultores 21, 81% de los venezolanos cree que hay suficientes razones para protestar dado el deterioro y la crisis del país. Otra encuesta de la firma Hercon mostró que más de 60% de la población cree que existen muchas razones para protestar el 16 de noviembre.

Aun con esta base, el ambiente de la calle había sido tibio frente al llamado de Juan Guaidó debido a la mezcla de diversos factores que han incidido en su contra.

Para Julio Borges, comisionado Presidencial para las Relaciones Exteriores de Venezuela designado por Guaidó, en Venezuela no ha ocurrido lo que en Bolivia por causa de la injerencia de Cuba. “El régimen de La Habana ha logrado infiltrar y secuestrar a nuestra Fuerza Armada Nacional (…) Lo ocurrido en Bolivia debe servir de inspiración para todos, tenemos que luchar activamente para lograr liberar al país de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. El 16 de noviembre tenemos una gran oportunidad”.

Por una parte, la figura de Guaidó ha sufrido el desgaste de 10 meses de confrontación sin haber logrado materializar la salida del poder de Nicolás Maduro, quien ejerce la Presidencia de manera ilegítima desde el pasado 10 de enero. El cambio político no ha sido posible ni por la vía de las protestas populares, ni a través de las sanciones externas, ni de la mediación internacional, ni haciendo llamados directos a las Fuerzas Armadas para que se apeguen a la ley. El resultado ha sido la erosión de su liderazgo.

Un reciente estudio de opinión de Consultores 21 mostró que en el primer trimestre del año 53% de los venezolanos lo consideraba el presidente legítimo de Venezuela y para el tercer trimestre la porción bajó a 43%. Otra encuesta de la firma Delphos mostró que para 38% de los consultados lo mejor para el bien del país es que surja otro líder opositor.

Aun así, Guaidó sostiene su línea de acción y ratifica que la lucha sigue adelante en todos los campos. "Es calle, presión diplomática, alinearse con los factores, apoderarse de las competencias que le arrebatamos a la dictadura, presión financiera, cooperación internacional, el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca)". Por esta razón no se puede perder la movilización de calle. “Levantémonos juntos y mantengámonos en las calles hasta vencer, lograr que se vaya la dictadura y conquistar el país que queremos”.

Por otra parte, pesan la represión y el miedo, que han sido claves en la fórmula de sobrevivencia del régimen para acallar las voces en su contra.

Sólo en enero de este año, durante las manifestaciones en contra de la toma forzada del poder por parte de Maduro para un segundo mandato y de reclamo por la crisis del país hubo 35 personas asesinadas y otras 8 víctimas de ejecuciones extrajudiciales en allanamientos ilegales a viviendas, donde habitaban ciudadanos que presuntamente habrían tenido participación en las manifestaciones, según los datos del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social.

Nicolás Maduro, quien no pierde chance para aplaudir al pueblo chileno en sus protestas contra el gobierno de Sebastián Piñera, lanzó la advertencia pública de que aplicará todo el peso de la ley a quienes atiendan los llamados a manifestar en noviembre. “A los guarimberos (manifestantes que trancan calles) les digo que los que les espera es la cárcel”, señaló Maduro a los días de que Guaidó llamara a protestar el 16 de noviembre.

Al calor boliviano

Sin embargo, el 16 de noviembre llega en medio de una situación regional particular. Los venezolanos observan con atención los acontecimientos que marcan la cotidianidad de los países latinoamericanos, donde la izquierda viene imponiendo una agenda política que busca darle un segundo aliento a las corrientes socialistas. Desde el régimen de Nicolás Maduro estas situaciones son aplaudidas y aupadas, y se refieren a ellas como la “brisa” bolivariana que se hace sentir en Latinoamérica y que conducirá a un huracán revolucionario.

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De allí que, ante los recientes hechos registrados en La Paz, Guaidó se refiera a la situación con la expresión: “¿Brisa? ¡Lo que se siente es el huracán democrático en América Latina! ¡Qué viva Bolivia, la hija predilecta del Libertador!”.

Para Julio Borges, comisionado Presidencial para las Relaciones Exteriores de Venezuela designado por Guaidó, en Venezuela no ha ocurrido lo que en Bolivia por causa de la injerencia de Cuba. “El régimen de La Habana ha logrado infiltrar y secuestrar a nuestra Fuerza Armada Nacional (…) Lo ocurrido en Bolivia debe servir de inspiración para todos, tenemos que luchar activamente para lograr liberar al país de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel. El 16 de noviembre tenemos una gran oportunidad”.

De inmediato Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Maduro, se pronunció para llamar a los partidarios del chavismo a activarse en las calles esta semana en respaldo a Evo Morales y “al hermano pueblo de Bolivia”. Las actividades incluyen cantatas en el periplo del Palacio de Miraflores, marchas regionales y una movilización nacional hacia Caracas. “Vamos todos a una Gran Movilización Popular en rechazo al golpe de Estado en Bolivia”.

Bolivia sirve de excusa para que la maquinaria política del chavismo se active para neutralizar a la oposición liderada por Guaidó. “Vamos a ver qué ocurre el 16. El 16 va a haber pueblo en la calle, con alegría, en movilización, en defensa de la revolución (…) El próximo 16, marcha y concentración, aquí en Caracas”, aseguró Cabello.

Maduro, por su parte, también se pronunció. “Le digo a la derecha fascista venezolana: nos conocen. No se equivoquen, no saquen falsos cálculos (…) Si se comen la luz, actuaremos con la Constitución para defender la tranquilidad del pueblo. Este golpe de Estado (en Bolivia) nos eleva la fortaleza combativa”.

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