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Bolivia no puede repetir los errores de abril de 2002 que devolvieron a Chávez al poder

martes 12 de noviembre de 2019, 15:00h
Por Caleb Zuleta (KonZ).- Este es un microanálisis de Jesús Seguías, presidente de Datincorp. Hay que leerlo. Por lo que ocurre en Bolivia y por lo que ocurrió en Venezuela en abril de 2002, que terminó a las 72 horas con el regreso de Hugo Chávez al poder. Dice Seguías que los opositores en Venezuela “dirigidos por personas poco conocedoras de la política viva (la que combina mágica y sabiamente la racionalidad, las pasiones y la experiencia de calle) fueron por el ‘todo o nada’. Querían acabar con la cuarta y la quinta república de un solo plumazo (o plomazo). Vaya torpeza y atrevimiento”.
El MAS y Evo Morales seguirán siendo pieza clave en Bolivia / Foto: @evoespueblo
El MAS y Evo Morales seguirán siendo pieza clave en Bolivia / Foto: @evoespueblo

Y esto lo dice Jesús Seguías para afirmar que “Bolivia aún sigue en sus horas cruciales. Nada está concluido. Este tipo de desenlaces violentos (provocado por la terquedad mesiánica de Evo Morales) siempre dejan muy maltrecha la gobernanza y la gobernabilidad. Y sin gobernanza efectiva, cualquier gobierno fracasa. Ese es el reto del nuevo gobierno boliviano, para lo cual el MAS y Evo Morales seguirán siendo pieza clave de la cohabitación, de la necesaria estabilidad social y política que se requiere para avanzar y generar cambios. Son una realidad política. Al igual que el chavismo en Venezuela”. Leamos a Seguías:

Por Jesús Seguías

1. En el Micro Análisis anterior dijimos que los opositores bolivianos tomaron dos decisiones. Una buena y otra mala.

2. La buena es haber acudido a elecciones a pesar de estar frente a condiciones adversas y con organismos electorales poco confiables. No se abstuvieron. Aprovecharon la rendija que ofrecía el sistema para provocar un cambio político en Bolivia por la vía pacífica.

3. Las irregularidades del gobierno de Evo brindaron el motivo para la rebelión de unos electores que salieron a defender legítimamente su voto. O sea, si los opositores se hubiesen abstenido de votar jamás hubiesen provocado la rebelión de marras.

4. La mala: Haber acudido divididos a ese proceso, lo cual generó un cuadro final muy cerrado facilitando las irregularidades que llevaron al estado de rebelión civil que hoy presenciamos.

5. Lamentablemente, las ambiciones mesiánicas y tercermundistas a veces se imponen sobre la inteligencia política, teniendo como corolario seguro el fracaso.

Ese es el reto del nuevo gobierno boliviano, para lo cual el MAS y Evo Morales seguirán siendo pieza clave de la cohabitación, de la necesaria estabilidad social y política que se requiere para avanzar y generar cambios. Son una realidad política. Al igual que el chavismo en Venezuela.

6. Lo ideal era haber acudido unidos para generar una ventaja contundente que pudiese evitar el desenlace violento. Los desenlaces violentos generan consecuencias generalmente negativas, inclusive para los que surgen victoriosos.

7. Obvio. Hay que decir que Bolivia y Venezuela no son iguales. La rebelión civil y militar que concluyó ayer con la dimisión de Evo Morales se parece más a la Venezuela del 11 de Abril de 2002 que a la de hoy.

8. Asimismo hay otras diferencias sustanciales entre ambos países. Bolivia posee una de las economías capitalistas más pujantes de Suramérica (uno de los grandes aciertos de Evo Morales).

9. Las instituciones bolivianas aún no tienen el control hegemónico gubernamental que existe en Venezuela. Y es evidente el desigual kilometraje marxista-leninista que existe entre Maduro y Morales.

10. Por cierto, en abril de 2002 Chávez retornó al Palacio de Miraflores 72 horas después de ser derrocado. Los errores cometidos por los opositores que asumieron el mando permitieron que aquel fuese liberado.

11. Estos opositores dirigidos por personas poco conocedoras de la política viva (la que combina mágica y sabiamente la racionalidad, las pasiones y la experiencia de calle) fueron por el “todo o nada”. Querían acabar con la cuarta y la quinta república de un solo plumazo (o plomazo). Vaya torpeza y atrevimiento.

12. Los seguidores de Carmona (y muchos opositores sedientos de venganza) se volvieron locos. No dieron lectura correcta al momento histórico que se vivía. No entendían lo que significaba el chavismo en términos históricos. Subestimaron a Chávez.

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13. Estos opositores no actuaron como los surfistas que aprovechan la energía de la ola para llegar al destino escogido, sabiendo que jamás deben ir contra la ola porque se van a estrellar (ese es el arte de la política). Aquellos hicieron todo lo contrario.

14. Actuaron como los sapos que chocan contra la pared haciendo brillante ejercicio de brutalidad. Las pasiones se impusieron. Se desató la sed de venganza. La improvisación se hizo cargo.

15. Los chavistas aprendieron muchas lecciones del 11 de Abril. No confían en los opositores. Decidieron jugar cuadro cerrado, y practicar el juego duro. Esto les ha permitido, 17 años después, seguir atornillados en el poder real.

16. A partir de Abril 2002, la FANB venezolana cambió radicalmente. La de Bolivia también puede pasar por los mismos cambios si Evo Morales retoma el poder. Así es el juego.

17. Así que Bolivia aún sigue en sus horas cruciales. Nada está concluido. Este tipo de desenlaces violentos (provocado por la terquedad mesiánica de Evo Morales) siempre dejan muy maltrecha la gobernanza y la gobernabilidad. Y sin gobernanza efectiva, cualquier gobierno fracasa.

18. Ese es el reto del nuevo gobierno boliviano, para lo cual el MAS y Evo Morales seguirán siendo pieza clave de la cohabitación, de la necesaria estabilidad social y política que se requiere para avanzar y generar cambios. Son una realidad política. Al igual que el chavismo en Venezuela.

19. Sin gobernanza es imposible retener el poder en casi todos los países del mundo. Creo que(Mauricio) Macri en Argentina, (Sebastián) Piñera en Chile, y (Lenín) Moreno en Ecuador tienen mucho que contar acerca de la importancia de la gobernanza luego de haber desplazado del poder a gobiernos izquierdistas.

20. En América Latina nada está dicho. Seguiremos del timbo al tambo por mucho tiempo. Los pueblos quieren cambios. Los políticos de oficio se resisten.

21. Mientras tanto, los pueblos seguirán inventando e improvisando. A ratos con gobiernos “derechistas”, a ratos con “izquierdistas”. Y así, hasta que los políticos decidan acoplarse a los cambios que impone la nueva sociedad.

Y pensar que el cambio es gratis.