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En qué consiste el plan de Maduro contra todo el sistema financiero

martes 12 de noviembre de 2019, 18:00h
Por José Manuel Rotondaro (KonZ).- Las acciones en materia financiera que ha estado llevando a cabo el régimen de Nicolás Maduro lucen incoherentes entre sí, en cierto grado inconsistentes con el discurso político del propio régimen y desordenadas en su implementación. Pero existe la posibilidad de que haya dentro del equipo que realmente dirige la política económica un objetivo específico que no han querido exponer de manera explícita.
Maduro pretende controlar todo el sistema financiero / Foto: @NicolasMaduro
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Maduro pretende controlar todo el sistema financiero / Foto: @NicolasMaduro

Mi análisis puede estar errado y puedo pecar de otorgar a Nicolás Maduro y su grupo una capacidad inexistente de planificar el rumbo económico con un horizonte de mediano plazo. Pero las piezas encajan.

¿Cuál es ese objetivo?

La creación de un sistema monetario y financiero que le permita al régimen un control absoluto de todas las transacciones económicas del país, con una estructura novedosa.

De todos los sectores económicos, muchos consideran que...

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Primero voy a describir los hechos por todos conocidos, pero desde la óptica de esa estrategia supuesta:

  1. Destrucción de la banca, primordialmente la privada pero también la oficial

La decisión del BCV de indexar los créditos a la variación del dólar, comentada previamente, es un torpedo a la línea de flotación de la banca. Por un lado debe conducir a una caída abrupta de la demanda del producto que sostiene la actividad. Si no otorga créditos comerciales, ¿qué actividad rentable pueden seguir haciendo los bancos?

Un aspecto de la medida es que establece una tasa de interés nominal en dólares de hasta 0,5% mensual para los créditos comerciales. El resto de la cartera sigue sin indexación y con tasas máximas de interés nominales de apenas 2%-2,5% mensual. Por el otro lado del balance, los depósitos ganan cerca de 1% mensual nominal sin indexación.

Esto puede estar ocurriendo adrede. El petro está siendo gestionado directamente por el Ejecutivo, con escasa (o ninguna) participación del BCV. El manejo y propiedad de las reservas pudieran ser rápidamente transferidos al Fonden o a un ente similar, tal como ocurre en China. Con la desaparición de la banca, al menos la privada, y con ello la extinción de los créditos y los depósitos, no habría necesidad de una política monetaria. Luego, el BCV puede ser fácilmente abolido.

En un contexto en el cual el régimen ha demostrado que es capaz de mantener una cierta estabilidad en el tipo de cambio, comparado con la inflación, tal como ha ocurrido en las últimas semanas. Esto se traduce en que es factible que la banca en forma estructural pierda dinero en la intermediación, sin considerar el impacto de la inflación sobre los gastos operativos.

A la vez, el BCV viene estrangulando la liquidez bancaria, lo cual está causando que varias instituciones financieras estén incumpliendo con el encaje obligatorio. Esto les está acarreando altísimas multas.

¿A qué conduce esto? Los dueños de los bancos llegarán a un punto en el cual deben decidir entre recapitalizar con fondos que mantienen en el exterior (la supuesta meta del gobierno) o dejar que el banco siga insolvente hasta que el régimen decida intervenir. Es decir, la banca se convertirá en una especie de zombie financiero como el BOD.

  1. Abandono del bolívar como unidad monetaria

Una de las tres características esenciales que los economistas asignan al dinero, es su capacidad para almacenar valor. La moneda emitida por el BCV perdió esa función hace un buen tiempo, pero aún quedan rezagos, principalmente los depósitos transitorios que empresas y personas se ven obligados a mantener en sus cuentas bancarias.

En un artículo anterior resaltaba cómo la decisión de indexar los créditos comerciales genera un tratamiento altamente regresivo, pues los depósitos no disfrutan del mismo ajuste. Este tratamiento refuerza el castigo al que desde 2003 vienen siendo sometidos los depositantes con tasas de interés sustancialmente inferiores a la inflación.

Hay en esta actitud dos contradicciones. Por un lado, un régimen que dice seguir postulados socialistas, castiga a la mayoría (los depositantes) en beneficio de la minoría (los deudores crediticios).

Quizás la institución que más ha defraudado es el Banco...

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La otra contradicción es que cualquier política antiinflacionaria pasa por crear los incentivos para que las personas ahorren, sacrificando el consumo inmediato. Más allá de si la población venezolana posee ingresos disponibles para ahorrar, la actual situación estimula la compra de bienes y servicios incluso si no son necesarios inmediatamente ante la desvalorización que sufren los depósitos.

Otra función del dinero es servir como unidad de cuenta. Progresivamente el bolívar está perdiendo relevancia en este campo. Desde hace décadas, los precios en operaciones con bienes fijos como inmuebles se han establecido en dólares. Esta práctica se ha extendido con mayor intensidad recientemente por iniciativa de los comerciantes.

Pero ahora el régimen está propiciando un abandono del bolívar al fijar precios de bienes y servicios en petros y, de acuerdo con los últimos anuncios, exigir que la contabilidad se lleve en petros y bolívares en forma paralela, ejecutando lo anunciado el año pasado.

La última y necesaria característica para calificar un activo como moneda, es que sirva como medio de pago. El BCV desde hace años ha abandonado su responsabilidad de proveer a la economía de billetes y monedas en denominaciones y volúmenes adecuados. Este año ni siquiera ha pretendido suministrar billetes nuevos.

Paralelamente, el deterioro y obsolescencia de los sistemas de pago electrónicos han llevado a la adopción quizás no masiva pero sí significativa de otras monedas para transacciones comerciales, tanto en efectivo como mediante transferencias interbancarias en cuentas en el exterior. En esto incluso el régimen ha jugado un rol clave al obligar a los bancos a vender euros en efectivo al detal, so pena de importantes multas.

La actitud del régimen pareciera estar signada por una indolencia ante la muerte del bolívar, apostando al petro sustentado en sistemas digitales.

  1. Desmantelamiento del Banco Central

Anteriormente mencioné cómo el BCV está siendo criticado justificadamente por la incapacidad para cumplir con sus funciones. También reseñé el deterioro intelectual y organizativo de su cuerpo directivo.

Esto puede estar ocurriendo adrede. El petro está siendo gestionado directamente por el Ejecutivo, con escasa (o ninguna) participación del BCV. El manejo y propiedad de las reservas pudieran ser rápidamente transferidos al Fonden o a un ente similar, tal como ocurre en China. Con la desaparición de la banca, al menos la privada, y con ello la extinción de los créditos y los depósitos, no habría necesidad de una política monetaria. Luego, el BCV puede ser fácilmente abolido.

La población tendría un instrumento emitido y manejado por el régimen que combinaría identificación y registro de tenencia de petros (¿Carnet de la Patria?), al cual se le abonarán sus ingresos y con el cual realizará sus compras, quedando el remanente como única expresión del patrimonio financiero.

¿Suena absurdo? Imaginen a Pol Pot, el sanguinario dictador de Camboya, con un sistema electrónico de asignación de recursos en lugar del fallido esquema basado en registros físicos que implementó al eliminar el dinero en los años 70.

Corolario

Suponiendo que este sea el objetivo final de las aparentemente incoherentes medidas económicas, el régimen enfrenta dos retos enormes.

Primero está el problema básico que impide la estabilización económica: el nivel actual de ingresos petroleros es insuficiente para mantener adecuadamente alimentada y servida a la población venezolana. Las medidas en marcha agravan este déficit al reducir el espacio para la producción de bienes y servicios por parte del sector privado.

Lo segundo es que el genio de la dolarización está suelto y, gústenos o no, será difícil que vuelva a la botella. El gobierno intentará sin duda forzar el uso del petro pero mientras tanto la población habrá perfeccionado su capacidad para evadir el uso de una moneda manejada por el gobierno, petro o bolívar.