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Por qué Evo Morales se equivocó con los militares. ¿Le sucederá lo mismo a Maduro?

martes 03 de diciembre de 2019, 21:15h
Por Juan Carlos Zapata (KonZ).- Cuando la situación era tensa. De confrontación. Los cuadros medios del Ejército de Bolivia se iban a alzar, iban a desconocer al Estado Mayor. Para evitar la rebelión, la jerarquía militar no tuvo otra opción que aceptar que el Ejército debía salir a la calle a restablecer el orden. Mientras tanto, desde México, ¿qué decía Evo Morales? El presidente ya había renunciado por sugerencia de los militares. Y cometió varios errores.
Si Evo Morales tenía un plan, el plan falló / Foto: @evoespueblo
Si Evo Morales tenía un plan, el plan falló / Foto: @evoespueblo

Ya Evo Morales había renunciado. Y ya se había ido. Estaba en México. Ese fue su primer error. Abandonó el país y que para dirigir la resistencia desde afuera. En esas horas en que se iba, el Ejército aún no salía a la calle. El Ejército, aun comandado por el general Williams Kaliman, se negaba a salir a la calle a restablecer el orden. La historia la cuenta el diario Página Siete de La Paz. Señala la periodista Daniela Romero que en esas horas de confrontación, ocurrió lo imprevisto. Los cuadros medios iban a levantarse. La jerarquía estaba al tanto del “aviso de un alzamiento de los coroneles del Ejército (amotinamiento) en el que se pretendía arrestar a los generales, tomar el mando y sacar a las tropas a las calles”. Son fuentes militares las que relatan lo sucedido.

Mientras hubiera más caos y vacío de poder, aumentaban las probabilidades de que los militares regresaran a Evo Morales. ¿A eso jugaba el Estado Mayor? ¿A eso jugaba el general Williams Kaliman? “Porque era evidente la ‘sumisión y obediencia’ de Kaliman y del comandante de la Fuerza Aérea, Jorge Terceros, a Evo Morales, Álvaro García Linera y a Javier Zavaleta, pese a que éstos ya habían renunciado un día antes a la Presidencia, Vicepresidencia y Ministerio de Defensa, respectivamente”, señala el diario.

La jerarquía estaba aún siendo leal con Evo Morales. Pero no contaban con el empuje de los coroneles. Es el segundo error de Evo Morales. Depender de los jefes. No mirar hacia los cuadros medios. Y los jerarcas no se movían a pesar de que en Bolivia reinaba el caos y el vacío de poder. Por eso es que tomaba fuerza que el plan de Evo Morales era el regreso inmediato: su restitución. Quería aplicar el libreto de Hugo Chávez de retomar el mando al tercer día, en aquella oportunidad del 11 de abril de 2002 en que fue sacado del Palacio de Miraflores en Caracas.

Mientras hubiera más caos y vacío de poder, aumentaban las probabilidades de que los militares regresaran a Evo Morales. ¿A eso jugaba el Estado Mayor? ¿A eso jugaba el general Williams Kaliman? “Porque era evidente la ‘sumisión y obediencia’ de Kaliman y del comandante de la Fuerza Aérea, Jorge Terceros, a Evo Morales, Álvaro García Linera y a Javier Zavaleta, pese a que éstos ya habían renunciado un día antes a la Presidencia, Vicepresidencia y Ministerio de Defensa, respectivamente”, señala el diario.

Pero Evo Morales se equivocó. Resulta que la presión vino de abajo. De los oficiales que se formaron en la casi década y media que gobernó. ¿Se lo imaginó Evo Morales? Se supone que la oficialidad joven le sería completamente leal. Algunos oficiales habían recibido instrucciones en Venezuela y en Cuba. Ellos, como la jerarquía, se identificaban con el proceso político que lideraba Evo Morales. Ellos veían a sus jefes gritar consignas contra el imperialismo y los veían jurar lealtad a Evo Morales. Ahí se equivocó Evo Morales. Tal vez habría pactado con Kaliman sin tomar en cuenta lo que pensaban los cuadros medios. Kaliman y Evo Morales se llamaban hermano. Y es Kaliman el que le sugiere a Evo Morales que renuncie en aras de la pacificación del país. ¿Era un acuerdo? Quizá parte del acuerdo era que Evo Morales se empeñaba en principio en repetir que era objeto de un golpe de Estado civil y policial, evitando hablar de golpe militar.

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Pero los hechos no evolucionaron como los calculó Evo Morales ese domingo en el que renunció. Y ya, tres días más tarde, el miércoles, el jueves, diría que los Estados Unidos le pagaron a los militares entre un millón y medio millón de dólares para que lo traicionaran. Otro error. Pasó al ataque. Evo Morales se mostraba sorprendido. No podía creer que la Fuerza Armada a la que creía leal porque la había equipado, porque la había dotado de helicópteros, hubiera actuado como actuó. Evo Morales llegó hasta decir que días antes había sido objeto de un atentado y que el autor intelectual era el jefe de la Aviación, Jorge Terceros. Este le era incondicional. Kaliman también. Evo Morales confesaba que los jerarcas voceaban consignas antimperialistas y le juraban lealtad. Ya después comenzó a hablar de golpe militar.

En medio del caos, cuenta la periodista, “Kaliman no daba señales y la población vivía momentos de terror. Incluso la que hasta ese día era presidenta del Senado, Jeanine Áñez, lo había conminado públicamente a que saque a sus tropas. En un video, le muestra la carta del entonces comandante de la Policía, Vladimir Calderón, quien afirma que sus efectivos ya no son insuficientes y que fueron rebasados por las turbas. ‘No queremos muertos. Si hay alguna persona que cae en este país, después de esta solicitud escrita del comandante, es de su entera responsabilidad’, le dijo. Los generales del Estado Mayor, reunidos, decidieron subir al sexto piso del Comando, al despacho de Kaliman. ‘Lo increpamos por su extrema pasividad y obediencia a ciegas a Evo Morales. Le dijimos sobre los peligros que se cernían contra las Fuerzas Armadas y particularmente contra la población boliviana’, contó uno de los generales de División. El comandante estaba acompañado del Jefe del Estado Mayor, Flavio Arce; el inspector de las FFAA, Jorge Fernández; y el general Terceros de la Fuerza Aérea. Ante todo el panorama hostil que le explicaron, Kaliman respondió que la Policía aún no había sido rebasada y que además esperaba órdenes de Zavaleta (Javier Zavaleta, ministro de Defensa de Evo Morales). Esto encolerizó a los generales. Uno de ellos, Grover Rojas, se paró delante del comandante. ‘En este momento debe convocar a una conferencia de prensa y ordenar que los soldados salgan a proteger al pueblo. ¡¿No ve que el pueblo está llorando y usted viendo televisión?!’, le cuestionó. Los otros camaradas que estaban a su lado trataron de calmarlo, pero Rojas insistió: ‘Si esta noche los coroneles nos toman presos, desde usted hasta el último general vamos a ir a la cárcel, eso no lo voy a permitir jamás’, le advirtió”.

Disputas más, disputas menos. Tensión más, tensiones menos. Lo cierto es que según el medio, los militares temieron que todavía Kaliman podía “voltearse”. “El temor de los generales y almirantes del Estado Mayor era que Kaliman ‘se diera la vuelta’ a último momento y ordenara públicamente otra cosa y no la salida de los soldados a las calles. ‘Si sucedía eso, otra iba a ser la historia para el comandante y para todo el Alto Mando, todos estábamos en la punta de un precipicio y Kaliman nos iba a dar el último empujón’, afirma un general de División del Ejército”. Kaliman “que hasta ese día se había mostrado firme y decidido, se quebró delante de su Estado Mayor, se tomó la cabeza con las dos manos y por primera vez pidió a gritos que le aconsejen”.

¿Por qué esa actitud? ¿Era el dilema? ¿Debía escoger entre Evo Morales y la institución? Porque hay testimonios de que aun después de la renuncia, Kaliman seguía recibiendo llamadas de Evo Morales, y se seguían llamando hermanos. “Le hablaba de ‘hermano, Evo’, ‘hermano Presidente’. Seguía recibiendo órdenes el lunes, eso nos molestó mucho”, recuerda otro entrevistado. Otra cosa que fastidió a los oficiales fue la visita de Zavaleta al Comando en Jefe. “El lunes en la tarde su coche blanco estaba en Obrajes, en el garaje. Nos preguntamos qué hacía el que ya no era Ministro de Defensa reunido con Kaliman”, dice un general”.

Si Evo Morales tenía un plan, el plan falló. Y cuando abandonó el país, y cuando atacó a los militares, ya ahí el proceso era irreversible. De hecho, Bolivia ha retomado el rumbo. Y comienza otra historia.