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Maduro teme que la Biblia y Cristo lo echen del poder como echaron a Evo Morales de Bolivia

lunes 09 de diciembre de 2019, 18:00h
Por Juan Carlos Zapata (KonZ).- El chavismo siempre ha manipulado la religión. De los procesos políticos del Siglo XXI en América Latina fue el primero en apelar a la religión como escudo, como argumento. Hugo Chávez decía que Cristo era el jefe de la Revolución Bolivariana. Y Hugo Chávez, desde los comienzos, se prodigaba en citas bíblicas. Pero también la religión era un arma de ataque. Contra la Iglesia Católica.
Maduro manipula la religión. Chávez también lo hacía. / Foto: @NicolasMaduro
Maduro manipula la religión. Chávez también lo hacía. / Foto: @NicolasMaduro

Hugo Chávez apuntaba contra la jerarquía de la Iglesia. Y señalaba que los curas tenían metido el diablo en la sotana o que la jerarquía era un tumor. Cuando en 2003 murió el cardenal de Caracas, Ignacio Velasco, huestes chavistas atacaron el cortejo fúnebre. Y el Palacio Arzobispal fue tomado por una horda liderada por aquella dirigente ahora muerta, y que era violenta y terrible, llamada Lina Ron. Chávez se reconcilió con la Iglesia Católica en los últimos meses de vida. Celebró una misa en la que pidió por su vida y llegó al punto de aprobarle recursos que le tenía represados.

Vielma Mora señala que la iniciativa de Maduro persigue “el fin de evitar guerras santas”, lo cual es un extremo o una ridiculez de parte de este capitán retirado, que se declaraba anticomunista. ¿Cuál guerra santa en Venezuela? Lo que sí parece estar dentro de los cálculos es lo que agrega en su declaración: que la religión se utilice “como un elemento político para fraccionar a un pueblo”. Aquí está el secreto. Y quizá Maduro esté pensando en Bolivia. Los asesores analizaron el fenómeno. Y de allí la “idea”, la iniciativa.

El chavismo quiere seguir usando la religión como arma. Ahora pretende ordenar el esquema de manipulación con una estructura que depende del partido de gobierno. ¿Pero por qué Nicolás Maduro se mete de lleno en este proceso? ¿Por qué crea dentro del PSUV la Vicepresidencia de Asuntos Religiosos? ¿Por qué le brinda tanta importancia y designa como responsable al exgobernador José Vielma Mora? Esta es, según Vielma Mora, la nueva “gran idea” de Maduro. ¿Por qué? ¿A qué le teme Maduro?

El chavismo ya no es el único movimiento populista que en América Latina se apalanca en la religión. El fenómeno surgió con fuerza en Brasil con Jair Bolsonaro, y surgió ahora en Bolivia, y fue determinante en la caída de Evo Morales. En Nicaragua, Daniel Ortega y su mujer, Rosario Murillo, también, desde la misma acera de Maduro, apelan a la manipulación religiosa y esotérica, en un país donde la Iglesia Católica, por lo demás, ha sido protagonista de la historia política del último medio siglo. En Colombia, los grupos evangélicos irrumpieron en las últimos procesos electorales, sobre todo en el referendo para aprobar los acuerdos de paz firmados entre el gobierno de Juan Manuel Santos con las FARC. En Venezuela, en las elecciones fraudulentas en las que se eligió a Maduro para otro mandato, se supone que el candidato evangélico, Javier Bertucci, obtuvo un millón de votos.

Maduro ahora ofrece tierras. Una universidad. Apoyo institucional. Dinero y logística. A los evangélicos. Maduro tiene que agradecer a Javier Bertucci y a su movimiento la participación en aquellas elecciones y que ahora también Bertucci participe en la mesa de diálogo que Maduro se inventó como esquema alternativo frente a la negociación que contaba con la mediación del gobierno de Noruega con el equipo de Juan Guaidó. Bertucci también ha estado de gira por Europa, acompañando a dirigentes del chavismo con el fin de abrir caminos para el reconocimiento de Maduro.

No es la primera vez que el chavismo respalda a los evangélicos. Con Chávez se le traspasaron recursos, y se aprobó la creación de emisoras de radio, sobre todo en el estado Táchira, cuando gobernaba el capitán Ronald Blanco La Cruz, evangélico declarado. Porque el fenómeno evangélico tampoco es nuevo en la Fuerza Armada. Hay un video de un exjerarca militar que fue ministro de la Defensa en el que aparece en supuesto trance espiritual.

Esta idea de Maduro persigue complacer a ese núcleo evangélico dentro de la Fuerza Armada. Eso por un lado. Por el otro. Se adelanta. Se anticipa a la aparición de potenciales líderes que desde posiciones religiosas, como los grupos de evangélicos, emprendan cruzadas contra el régimen. El fenómeno ya tuvo éxito en Brasil y tuvo éxito en Bolivia. Vielma Mora señala que la iniciativa de Maduro persigue “el fin de evitar guerras santas”, lo cual es un extremo o una ridiculez de parte de este capitán retirado, que se declaraba anticomunista. ¿Cuál guerra santa en Venezuela? Lo que sí parece estar dentro de los cálculos es lo que agrega en su declaración: que la religión se utilice “como un elemento político para fraccionar a un pueblo”. Aquí está el secreto. Y quizá Maduro esté pensando en Bolivia. Los asesores analizaron el fenómeno. Y de allí la “idea”, la iniciativa.

El jefe de la cruzada religiosa contra Evo Morales, Luis Fernando Camacho, apeló a Cristo y apeló a la Biblia, y con ello fortaleció el movimiento cívico que partió de la región de Santa Cruz pero que se extendió por casi toda Bolivia. Camacho decía que iba a llevar la Biblia otra vez al Palacio de Gobierno, y la Biblia entró una vez que Evo Morales había renunciado. Si a algo le temía Evo Morales era a este movimiento cívico. Pero le temía más al elemento religioso que Camacho le había incorporado. De hecho, el expresidente siempre se quejaba de que en la campaña electoral o ya en los días de protesta contra el fraude, se usara a Cristo y a la Biblia. Era tal el impacto, que no había declaración, en aquellos momentos decisivos, en que Evo Morales no hiciera referencia al fenómeno.

A Camacho lo acompañaba en la cruzada, Marco Pumari, otro líder que partió de la zona de Potosí. Camacho hizo de la plaza del Cristo Redentor de Santa Cruz el núcleo central de la protesta. Una de las consignas más voceadas era: ¡Fuera Satanás!, en referencia Evo Morales.

La cruzada tuvo tanto éxito que hoy Camacho es la principal referencia opositora contra el movimiento de Evo Morales. Encabeza las encuestas. Pero las encabeza junto a Pumari. Lo cual indica que lo que hicieron, política y religiosamente, los encumbró hasta ese punto. Ambos están enfilados hacia la competencia electoral, aunque divididos.

Pero si faltaba un elemento, hay que agregar el de la Presidenta interina, Jeanine Añez. Esta mujer que llegó al poder por carambola, cuando se creó el vacío de poder en Bolivia, es también evangélica, condición que reivindica. Así lo dijo en una entrevista al diario Página Siete de Bolivia: “Yo soy católica bautizada, pero soy practicante evangélica. Yo no me imagino estar en mi vida sin Dios, yo no puedo, eso la gente lo tiene que respetar. Si nosotros hemos tenido que soportar el hecho de que saquen la Biblia del Palacio, de que nos gobierne gente atea y lo tuvimos que soportar y respetar porque ellos no creen en Dios, creo que la gente tiene que respetar el hecho de que yo sin Dios no vivo y que es mi fe y que para todo acudo a él. Yo creo que sería mezquino, yo quiero que respeten eso, quiero que respeten esa parte, yo soy cristiana y es mi fortaleza”.