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Los euros en efectivo son la otra cara de la dolarización

viernes 13 de diciembre de 2019, 21:00h
Por Zenaida Amador (KonZ).- A mediados de noviembre Nicolás Maduro dio públicamente las gracias a Dios por la existencia de la dolarización. La expresión, que llamó la atención de muchos a nivel internacional, era un intento por normalizar una práctica empujada desde el régimen venezolano ante el desplome de los ingresos de la nación, la destrucción de la moneda local y la necesidad de poner a circular los recursos que percibe por vías difíciles de rastrear. La dolarización de hecho es su más reciente estrategia económica de supervivencia.
Además de dólares ahora también circulan euros en efectivo / Foto: Pxhere
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Además de dólares ahora también circulan euros en efectivo / Foto: Pxhere

Dentro del desorden que se impone en Venezuela, donde el 80% de la población está sumida en la pobreza, ahora circulan libremente divisas extranjeras que suplen a los escasos y poco funcionales billetes locales, denominados en bolívares, que han perdido 98% de su valor en lo que va de año.

En un país que pasó 20 años bajo un riguroso control de cambio, donde las operaciones con divisas eran perseguidas por las autoridades incluso con cárcel, esta situación no deja de causar sorpresa y resquemor, en especial porque las autoridades no han terminado de desmontar las normativas reguladoras del mercado, lo que hace pensar que se trata de una coyuntura que Nicolás Maduro trata de aprovechar para su beneficio político.

El Banco Central de Venezuela, BCV, no sólo es que...

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Pero no se trata sólo de una creciente circulación de dólares sino también de euros en efectivo.

¿De dónde salen los euros?

Provienen esencialmente de las propias autoridades que, a efecto de burlar las sanciones internacionales impuestas al régimen de Maduro, realizan operaciones de venta de hidrocarburos y oro en el exterior a cambio de euros en efectivo. Petróleos de Venezuela lleva meses percibiendo ingresos de esta manera, que luego traslada a la economía local haciendo pagos a sus proveedores y contratistas.

El efectivo, luego de esta primera vuelta, termina llegando a los bolsillos los trabajadores de tales empresas o a los de los propios proveedores, con lo cual se potencia su circulación en la economía. Aunque no todos los venezolanos perciben ingresos en moneda dura, la circulación de dólares y euros en la economía termina haciendo que pasen de mano en mano y, en alguna medida, se extiende su uso.

Aunque sigue siendo más común el uso de dólares, ya no es extraño que alguien pague en euros en un supermercado. Y esta es la capa más visible. Tampoco es extraño que las empresas ofrezcan a sus contratistas pagos de miles de euros en efectivo.

Esta tendencia también viene impulsada por el Banco Central de Venezuela, que lleva meses colocando euros en efectivo en las mesas de cambio de la banca para estimular su venta a las empresas que buscan divisas para hacer importaciones y otras compras en el exterior.

Entre enero y octubre el Banco Central colocó por esta vía más de 500 millones de euros en efectivo en la banca. Sin embargo, en el último mes la intervención cambiaria del BCV empujó alrededor de 100 millones de euros adicionales.

Así, la banca ya no sólo ofrece euros en efectivo a las empresas a través de sus mesas de cambio sino también a los particulares. Las operaciones de venta en la banca para las personas naturales parten de 50 euros en adelante, mientras que en las casas de cambio autorizadas se puede comprar a partir de 20 euros. El tope está establecido en 8.500 euros anuales.

Aunque sigue siendo más común el uso de dólares, ya no es extraño que alguien pague en euros en un supermercado. Y esta es la capa más visible. Tampoco es extraño que las empresas ofrezcan a sus contratistas pagos de miles de euros en efectivo.

Un estudio efectuado en octubre en siete de las principales ciudades de Venezuela por la firma Ecoanalítica determinó que el 53,8% de las operaciones comerciales se hicieron en moneda extranjera. Es decir, que el uso de divisas no se concentra en Caracas, está extendido por todo el territorio.