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La euforia de los bodegones, ¿qué hay detrás de esto?

lunes 16 de diciembre de 2019, 22:05h
Carlos Deseda (KonZ/Rendivalores).- Desde finales de 2018, Venezuela ha venido experimentando un nuevo período económico como resultado de una desaceleración en la depreciación del bolívar y una flexibilización en los controles de precios, cambio al que la mayoría de la población se le refiere como “euforia de los bodegones”.
En un recorrido por Caracas, Reuters contabilizó unos 120 nuevos “bodegones” / Foto: hiddendaemian
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En un recorrido por Caracas, Reuters contabilizó unos 120 nuevos “bodegones” / Foto: hiddendaemian

Productos como Nutella, leche de almendras y mantequilla de maní abundan en establecimientos tanto en el este como en el oeste de Caracas y distintas ciudades del país, luego de que empresarios observaran un tipo de cambio lejos de su equilibrio, el cual encarece la producción local, restando competitividad a las exportaciones y favoreciendo las importaciones.

Esta coyuntura vino acompañada de una medida de exoneración impositiva y bajas regulaciones sanitarias y aduaneras.

La economía del país ha demostrado ser muy cambiante a lo largo de los últimos seis años, en recesión. Un fiel reflejo de esto es la “euforia de los bodegones”, que no es más que la reacción de los agentes económicos a una moneda local considerablemente sobrevaluada y a la flexibilización de aranceles a la importación.

Los productos viajan a través de compañías privadas, las cuales en muchos casos, se encargan de realizar las compras en el estado de Florida de Estados Unidos en grandes compañías de ventas minoristas, tales como Costco, Walmart y Sam’s Club. Siempre, cumpliendo con las peticiones de los clientes, quienes se encargan de estudiar la demanda en Venezuela.

En muchos casos, establecimientos compran sus productos a mayoristas ubicados en las distintas ciudades de Venezuela. Es por ello que se observan fenómenos como que una mezcla de panquecas, la cual se compra por 6,5 dólares en Costco, se venda entre 14 y 20 dólares, dependiendo del número de manos por las que haya pasado.

Muchos no saben o no han tomado en cuenta que la exoneración de impuestos está vigente hasta diciembre de 2019, por lo que es posible que tasas arancelarias se apliquen a estos productos para el año entrante, y muchos de los comerciantes se vean ahogados con sus costos, y se vean en la necesidad de cerrar sus establecimientos. Sin embargo, nadie sabe con certeza qué pasará en 2020.

Algunos operadores creen que el gobierno prefiere permitir la llegada de esta mercancía para abastecer parcialmente las ciudades, una vez que las sanciones han dificultado a entes públicos las compras en el extranjero y las grandes industrias de alimentos producen al mínimo ante la hiperinflación que duplicó el número de pobres en dos años.

El nuevo esquema de compras externas permite que productos importados compitan en precios con los producidos en el país, a la par que se masifica pagar con dólares o euros en efectivo en las ciudades.

En octubre, 53,8% de las transacciones en las principales ciudades del país se pactaron en billetes en moneda extranjera, según la firma local Ecoanalítica.

Nicolás Maduro se refirió a los pagos en divisas por primera vez en noviembre y dijo que podría favorecer a la economía. “No lo veo mal (...) ese proceso que llaman de dolarización, puede servir para la recuperación y despliegue de las fuerzas productivas del país”, agregó en un programa de televisión.

La agencia Reuters se encargó de realizar preguntas a las empresas norteamericanas antes mencionadas, al Departamento del Tesoro de Estados Unidos, al Departamento de Información de Venezuela y a las autoridades portuarias sobre esta nueva etapa para la economía venezolana. Sin embargo, no recibió respuestas ni comentarios de ningún tipo.

En un recorrido por Caracas, Reuters contabilizó unos 120 nuevos “bodegones”. Ubicados en zonas de clase media así como en el centro y oeste de la ciudad, superan en número a unos 27 supermercados ubicados en esas mismas áreas, que por lo general venden productos de la industria local y cobran principalmente en bolívares.

La economía del país ha demostrado ser muy cambiante a lo largo de los últimos seis años, en recesión. Un fiel reflejo de esto es la “euforia de los bodegones”, que no es más que la reacción de los agentes económicos a una moneda local considerablemente sobrevaluada y a la flexibilización de aranceles a la importación.