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Luis Almagro va a una prueba de fuego frente a la opción madurista en la OEA

jueves 09 de enero de 2020, 19:59h
Rogelio Núñez (ALnavío).- En este nuevo decenio la división bloquea algunos procesos (OEA y Celac) y la fragmentación condena a la extinción de otros (Prosur, Unasur y ALBA). América Latina se ve recorrida por fracturas transversales plasmadas en la pugna entre el Grupo de Lima y el Grupo de Puebla con la crisis de Venezuela recorriendo todas y cada una de las fracturas regionales. La Alianza del Pacífico luce con mejores opciones de futuro, pero condicionada por la necesidad de dar un salto cualitativo para no caer en una inercia paralizante.
Luis Almagro es el candidato a la OEA situado en la órbita del antichavismo / Foto: OEA
Luis Almagro es el candidato a la OEA situado en la órbita del antichavismo / Foto: OEA

2020 se perfila como un año importante para redefinir los diferentes y múltiples procesos de integración latinoamericana. Una integración que, sin embargo, va a seguir lastrada por la polarización ideológica y la fragmentación que se alzan como los principales obstáculos para construir procesos e instituciones integradoras a escala regional. En realidad, es año nuevo con vida vieja ya que se trata de las históricas rémoras que han convertido a la integración latinoamericana en un constante trabajo de Sísifo.

En este nuevo decenio la división bloquea algunos procesos (OEA y Celac) y la fragmentación condena a la extinción a otros (Prosur, Unasur y ALBA). América Latina se ve recorrida por fracturas transversales plasmadas en la pugna entre el Grupo de Lima y el Grupo de Puebla con la crisis de Venezuela recorriendo todas y cada una de las fracturas regionales. La Alianza del Pacífico luce con mejores opciones de futuro, pero condicionada por la necesidad de dar un salto cualitativo para no caer en una inercia paralizante.

Guerra Fría en la OEA

Es un año clave para la Organización de Estados Americanos (OEA), que ha cumplido un papel tan importante y, a la vez, tan polémico en las crisis de Venezuela y Bolivia. La designación del nuevo secretario general está prevista para el 20 de marzo de 2020 en una Asamblea General, foro en el que participan los 34 países que son miembros activos de la OEA (Cuba es integrante pero no participa desde 1962) y en el que resulta ganador quien reúne, al menos, 18 votos.

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