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En Bolivia sale el desastre y eso es lo que no quiere Maduro que se destape en Venezuela

viernes 24 de enero de 2020, 19:45h
Por Juan Carlos Zapata (KonZ).- En el discurso de memoria y cuenta de la presidenta transitoria de Bolivia, Jeanine Áñez, están las pistas de lo que ha ocurrido en Venezuela en estos 20 años de chavismo pero elevado a la potencia. Porque es el mismo modelo. Con algunos matices. Pero en el fondo es el autoritarismo chavista. El totalitarismo cubano. El fraude repetido de Evo Morales. El fraude y la dictadura de Nicolás Maduro. Un empresario dijo: Bolivia es 5% de lo que ha ocurrido en Venezuela. Y en Bolivia ha ocurrido bastante. La presidenta Áñez dijo:
Jeanine Áñez termina el balance con el caso de los médicos cubanos / Foto: WC
Jeanine Áñez termina el balance con el caso de los médicos cubanos / Foto: WC

Que el MAS y Evo Morales le mintieron durante 14 años al país. Que la situación es seis años de déficit fiscal y seis años de déficit comercial. Ya puede ir comparando el lector la situación con Venezuela. Años de inflación, años de destrucción productiva, años de caída del PIB, años de incremento de deuda externa. Años de fracaso. Tanto que hasta el chavismo acabó con PDVSA.

De hecho, cuando Áñez se refiere a la corrupción, apunta el abuso de poder para usar recursos públicos a favor del partido en el poder y también para financiar otros partidos en el extranjero. ¿No les suena conocida esta historia? Con el PSUV y casi toda la región. Con decir que Evo Morales y el MAS fueron de los primeros en ser financiados por Chávez.

Dijo Jeanine Áñez que Bolivia obtuvo cinco veces más ingresos pero la salud, ni la educación ni el empleo son cinco veces mejor. La comparación con Venezuela arroja resultados peores. Los mayores ingresos despilfarrados. Robados. Expoliados. Saqueados. Y todo condujo a un país destruido y a un éxodo masivo de más de 6.000.000 de personas. Esto se llama tragedia humanitaria.

Dijo la Presidenta de Bolivia que el Estado central confiscó del presupuesto de las gobernaciones 3.500 millones de dólares. En Venezuela, el Estado central de Chávez hizo lo propio. Y peor si se trataba de una gobernación liderada por un dirigente de la oposición. Chávez implementó la práctica de los presupuestos paralelos. Dijo Áñez que así se financió una élite privilegiada en el poder. No hay diferencia con lo ocurrido en Venezuela. Sólo que aquí, los números se pierden de vista.

De hecho, cuando Áñez se refiere a la corrupción, apunta el abuso de poder para usar recursos públicos a favor del partido en el poder y también para financiar otros partidos en el extranjero. ¿No les suena conocida esta historia? Con el PSUV y casi toda la región. Con decir que Evo Morales y el MAS fueron de los primeros en ser financiados por Chávez.

Dijo que se encontraron “casos sin ninguna responsabilidad”. Y lanzó una frase que calza en el caso de Venezuela: Que Bolivia era “un mundo en el que para robar no se agotaba el ingenio ni la complicidad”. Tanto así que “hasta un senador del MAS se inventó un pueblo para construir obras fantasmas” con recursos del Fondo Indígena. Bueno, en Venezuela se inventaron hasta empresas de maletín. Y todos fueron cómplices del saqueo de al menos 300.000 millones de dólares. Y se sigue robando. Bajo la mirada cómplice de los grupos en el poder. Y cuando se les señala sólo dicen: Que presenten las pruebas. Así han dicho siempre, desde los tiempos de Chávez.

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Áñez menciona el caso de la planta de urea que se montó donde no debía y los costos pasaron de 1.200 millones de dólares a 1.500 millones. En Venezuela, toda empresa, toda fábrica, toda planta que tocó el chavismo no sólo es que la destruyó sino que le inyectó dinero que se perdió. El exZar de PDVSA, Rafael Ramírez, saca la cuenta y dice que no sabe qué se hicieron 700.000 millones de dólares que entraron por ingresos petroleros. Aquella planta de urea no se ubicó en el lugar que debía por una razón política: favorecía el entorno de la ciudad de Santa Cruz, dominada por la oposición.

Áñez señaló que la empresa de telecomunicaciones, Entel, era la caja chica del MAS. Que se detectó un daño de 1.700 millones de bolivianos. En Venezuela, ya se sabe lo que pasó con CANTV, y el destino que tuvieron los Infocentros, inoperativos. Que el caso de Bolivia también remite al chavismo. Porque de todos los telecentros funcionan en Bolivia sólo el 35%, y eso, esporádicamente, dijo Áñez.

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Cosa peor. En el Ministerio de Cultura de Bolivia se encontró una fábrica de bombas molotov. Dijo la Presidenta que ese ministerio fomentaba la cultura de la violencia. ¿Y en Venezuela? La práctica es habitual. Desde los organismos públicos se fomenta la violencia. Porque el terror se ha convertido en política de Estado.

Áñez termina el balance con el caso de los médicos cubanos, que también es parecido al de Venezuela. Encontraron, y eso ya lo analizamos en KonZapata, que hecha la evaluación, se detectó que menos de un tercio del personal eran médicos. Que se supone que ganaban 1,40 dólares mensuales, y tenían viáticos y gastos de comida y transporte. Todo eso arrojaba gastos de 9.000 bolivianos por cada uno de ellos. Pero que sólo el 20% era en realidad para los médicos. El 80% restante para el poder cubano. En 13 años, Evo Morales no informó al país de los detalles del convenio. Y dicho esto, reacciona de inmediato Cuba, acusando a Jeanine Áñez de golpista y presidenta autoproclamada.

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