konzapata.com

La flexibilización cambiaria de Maduro llega cuando la economía de Venezuela está en ruinas

viernes 24 de enero de 2020, 20:00h
Zenaida Amador (Konz).- En 2019 Nicolás Maduro decidió iniciar el desmontaje del control de cambio que le sirvió de instrumento político a lo largo de 16 años. Lo hizo porque el colapso económico y la merma de ingresos de la nación habían colocado a Venezuela en una situación crítica, donde la escasez de productos básicos, incluyendo alimentos, era la constante. Nunca por convicción ideológica. Ahora habla del mercado en términos de autorregulación y de una relación ganar-ganar para los actores económicos. ¿Por cuánto tiempo?
Ahora Maduro habla del mercado en términos de autorregulación / Foto: Prensa Presidencial
Ahora Maduro habla del mercado en términos de autorregulación / Foto: Prensa Presidencial

Aristóbulo Istúriz, ejerciendo funciones de vicepresidente Ejecutivo, admitió en 2016 que “el control de cambio se colocó como una medida política, no como una medida económica”. Y se usó con fines políticos mientras la petrochequera así lo permitió.

Ahora Maduro señala con desprecio que “Cadivi no volverá más nunca”. Se refiere así a la Comisión de Administración de Divisas que Hugo Chávez constituyó en 2003 y que presentaba al mundo como una vía “para defender la soberanía económica del país, para defender las reservas internacionales, y para garantizar el abastecimiento de alimento, de medicinas, de gasolina, de bienes de consumo, de insumos productivos para la pequeña empresa, la mediana empresa, las grandes empresas”.

El cambio se dará ahora, cuando el aparato productivo está pulverizado. “Ahora vamos a un modelo autorregulado, autosostenido. A un modelo de generación de inversión y riqueza permanente de todo el país, de ganar-ganar. Lo que viene es un proceso de ganancias compartidas y expansión económica sostenida”, prometió Maduro este miércoles.

Cadivi fue el primero de varios mecanismos del control cambiario para centrar la administración de las divisas en manos del chavismo, como Sitme, Sicad, Cencoex, Simadi, Dipro y Dicom. Cada uno era lanzado para superar los errores de su predecesor y así, tras tres lustros de ensayos fallidos, el fracaso y la crisis económica son los únicos resultados en términos prácticos para los venezolanos, aunque no pasó igual para quienes se beneficiaron del negocio cambiario.

Maduro habla de ese capítulo como algo negativo y anuncia la ruptura definitiva “con el modelo cadivero”, pero nada dice sobre los funcionarios involucrados en esa malversación, ni en las redes de empresarios afines al chavismo que han florecido gracias a esto.

Edmée Betancourt, cuando estuvo en la presidencia del Banco Central de Venezuela en 2012, dijo que al menos 20.000 millones de dólares les fueron otorgados a empresas de maletín a través del sistema cambiario. Luego, Jorge Giordani, quien fue uno de los ideólogos de Chávez para instaurar el modelo socialista en Venezuela, reconoció que fueron malversados alrededor de 300.000 millones de dólares gracias al control de cambio.

Las investigaciones que Maduro dijo haber iniciado sobre el tema en 2013, cuando recién llegó al poder, no pasaron del plano de las declaraciones.

Preparando el camino

La vía hacia la flexibilización del mercado cambiario comenzó en agosto de 2018 con la derogación de la Ley de Ilícitos Cambiarios. Esa primera medida abrió el espacio a la compra y venta de divisas en casas de cambio autorizadas, apuntalándose en el creciente flujo de remesas que los venezolanos en el exterior enviaban a sus familiares en el país.

Nicolás Maduro ya no sabe qué inventar en materia económica (Y la crisis sigue)

Leer más

Según dijo el entonces vicepresidente del Área Económica, Tareck El Aissami, la idea era darles a las personas naturales y jurídicas “las más amplias garantías para el desempeño de su participación en el modelo de participación” que se estaba dando en la economía.

Luego el Banco Central reformó el Convenio Cambiario que establecía el control dando paso a la libre convertibilidad. Sin embargo, mantuvo en la norma el Dicom, el sistema de administración controlada de divisas del momento; lo que ha dejado en entredicho el desmontaje del control.

Así, tras años de perseguir, incluso con cárcel, a las empresas y a los ciudadanos que movían divisas fuera del régimen de control, ahora Maduro aúpa que el sector privado utilice sus propios dólares para importar y garantizar operaciones en una economía devastada, que entra en su séptimo año de recesión y lleva dos en hiperinflación.

Así es como Nicolás Maduro está enterrando al bolívar (la moneda orgullo de Venezuela)


Leer más

Pues sí, el cambio se dará ahora, cuando el aparato productivo está pulverizado. “Ahora vamos a un modelo autorregulado, autosostenido. A un modelo de generación de inversión y riqueza permanente de todo el país, de ganar-ganar. Lo que viene es un proceso de ganancias compartidas y expansión económica sostenida”, prometió Maduro este miércoles.

Es el giro que conviene en la coyuntura, sufriendo los rigores de las sanciones internacionales y del rechazo del grueso de la comunidad internacional. Para lograr su sostenimiento en el poder necesita mitigar la crisis, que durante 2019 llevó a unos 100.000 venezolanos a huir del país cada mes, y eso sólo es posible permitiendo la flexibilización que el chavismo siempre negó.

La semana pasada ya había dicho que 2020 es el año “de la economía real, de la economía que satisface necesidades y servicios del país”, para lograrlo “hay que dedicar toda la inteligencia, todo el esfuerzo, donde hay que generar los mayores consensos operativos con los actores económicos, con los factores de la economía privada nacional, con los inversionistas internacionales y con la clase obrera del país”.

Se trata de una apertura, al menos por ahora.

El libro Doña Bárbara con Kalashnikov de Juan Carlos Zapata ya está disponible en Amazon y Kindle


Encuentralo Aquí