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Maduro decide que la ruta económica es más aumentos tarifarios y más impuestos

lunes 27 de enero de 2020, 22:00h
Zenaida Amador (KonZ).-La agenda política marca la pauta en Venezuela. Sin embargo, hay otra agenda que viene moviéndose en paralelo para sentar las bases económicas con las que el régimen de Nicolás Maduro espera sortear la crisis durante el año 2020. Es la agenda de los ajustes tarifarios e impuestos.
Maduro quiere establecer el IVA para las compras en dólares / Foto: VTV
Maduro quiere establecer el IVA para las compras en dólares / Foto: VTV

Este lunes 27 de enero los pasajes del sistema de transporte subterráneo Metro experimentarán un aumento de 2.400%. Pero no es una medida aislada, se trata de una política para sincerar los precios de los servicios públicos que Nicolás Maduro, en su urgencia por conseguir recursos, quiere impulsar a la par de una reforma tributaria.

El Metro, que inició operaciones en Caracas hace más de 30 años y fue emblema del desarrollo que vivía Venezuela, hoy está colapsado y casi inoperativo, tal como ocurre con el resto de los servicios públicos del país administrados por el chavismo bajo una política de fuertes subsidios.

Aunque el porcentaje de aumento luce abrumador, la verdad es que la tarifa subirá de unos 0,0005 dólares por pasaje a 0,0135 dólares, lo que sigue siendo un número simbólico para un servicio de transporte subterráneo. No obstante, el ingreso básico del venezolano es de 6 dólares mensuales.

El colapso de los servicios públicos fue uno de los factores críticos de 2019 que más afectó la calidad de vida de los venezolanos, sometidos a fuertes racionamientos de electricidad, agua potable, gas doméstico y gasolina. Si bien los subsidios fueron un arma política del chavismo durante largos años, las cuentas de la nación, abatidas por años de despilfarro y corrupción, así como de destrucción de la fuente primaria de ingresos -que es la industria petrolera-, no tienen capacidad para seguir suministrando prácticamente gratis los servicios públicos.

A mediados de enero Maduro le ordenó a su vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, trabajar en la actualización tarifaria de los servicios. “Que no se rezaguen las tarifas de ningún servicio, es un error, el pueblo quiere pagar sus servicios públicos y recibir un buen servicio, pero no se pueden rezagar”.

Señaló que hay que “hacer un proceso de cambio y transformación en todos los servicios públicos y buscar nuevas fórmulas para garantizarle al pueblo su transporte, su electricidad, su servicio de agua, el gas, todos los servicios que tenemos que darle al pueblo”.

El colapso de los servicios públicos fue uno de los factores críticos de 2019 que más afectó la calidad de vida de los venezolanos, sometidos a fuertes racionamientos de electricidad, agua potable, gas doméstico y gasolina. Si bien los subsidios fueron un arma política del chavismo durante largos años, las cuentas de la nación, abatidas por años de despilfarro y corrupción, así como de destrucción de la fuente primaria de ingresos -que es la industria petrolera-, no tienen capacidad para seguir suministrando prácticamente gratis los servicios públicos.

Maduro, aun en medio de un año electoral, sabe que la precariedad está a punto de dejar paralizada la prestación de algunos de esos servicios básicos. Parece que finalmente decidió corregir las distorsiones que su propia gestión causó, aunque tendrá que hacer maromas para que estos incrementos no le jueguen en contra de su agenda política.

En agosto de 2018 intentó ajustar el precio de la gasolina a niveles internacionales, pero su estrategia no funcionó. Actualmente las fallas de suministro de combustible son tan agudas que en algunas zonas del país los usuarios esperan días en cola para poder surtirse.

En verdad no luce claro si podrá impulsar un aumento sustancial de la gasolina en el contexto actual.

En el bolsillo de otros

Maduro sabe que necesita equilibrarse con los pocos ingresos que percibe la nación para seguir sosteniendo los programas sociales que le garantizan control sobre la población objetivo a sus fines políticos mientras avanza en sus estrategias. Por eso trabaja, en paralelo, en una reforma tributaria, lo que no deja de llamar la atención dado el nivel de empequeñecimiento de la economía y de vulnerabilidad del sector privado que todavía sigue en pie en el país.

Aun así, habla de llevar adelante “una profunda revolución fiscal”. De hecho, consignó un paquete de leyes ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) para “conceder recursos provenientes del flujo natural de la economía e invertirlos en el robusto sistema económico y social de Venezuela para proteger a los distintos actores de la economía”.

Al presentar estas leyes dijo que esencialmente involucraban reformas del Código Orgánico Tributario y de la Ley de Aduanas, pero luego se ha conocido que tiene preparadas otras medidas para sacar partido de la dolarización desordenada que se vive en la economía.

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En tal sentido, uno de los miembros de la ANC, Gerson Hernández, le dijo a agencia Bloomberg que se prepara una reforma al Impuesto al Valor Agregado para pechar las crecientes ventas que se realizan en dólares.

No hay que olvidar que actualmente en Venezuela más del 50% de las transacciones se hacen en dólares, según cálculos de firmas como Ecoanalítica para la que ese porcentaje pudiera crecer a 70% a lo largo del año.

La agencia de noticias señaló que el borrador de la reforma ordena a los minoristas y proveedores que deben emitir recibos en la moneda o criptomoneda en la que se realizó la compra, lo que refleja la cantidad equivalente en bolívares y el tipo de cambio aplicado.

La reforma, dijo Hernández, pudiera estar lista en las próximas semanas. “Tenemos que adaptarnos a los nuevos tiempos”.

Además, Maduro está impulsando el uso del petro como una vía informal de sustituir al bolívar, que si bien es la moneda de curso legal ya no tiene poder de compra y es casi imposible su reflotamiento en medio de la hiperinflación.

Algunos analistas estiman que Maduro pudiera usar el petro como un mecanismo para cesar la emisión monetaria que sistemáticamente venía utilizando para financiar el déficit fiscal y, de esta manera, intentar corregir errores de fondo de sus políticas económicas pasadas. Pero no existe claridad de cómo terminará por darse este cambio monetario en el país ni si habrá disciplina fiscal por parte del régimen.

En todo caso se trata de una compleja combinación de medidas que están por cambiar una vez más la cotidianidad de los venezolanos.

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