konzapata.com

En la guerra del petróleo entre Rusia y Arabia Saudita el más perjudicado es Maduro

martes 10 de marzo de 2020, 20:00h
Juan Carlos Zapata (KonZ).- Rusia quiere castigar a los Estados Unidos y Arabia Saudita castigar a Rusia. Vladímir Putin pretende con precios bajos del petróleo hacerle difícil la vida a las empresas que en Estados Unidos explotan el shale oil. Arabia Saudita pretende que Rusia no tome ventaja en cuotas de mercado, respondiendo al desafío de Putin de no sumarse a la propuesta de la OPEP del recorte de la producción para contrarrestar la contracción de la demanda como consecuencia de la epidemia mundial del coronavirus. La rabia ha ocasionado un desplome de los precios. ¿Hay piso?
Las cuentas de Maduro entran un terreno difícil / Foto: @NicolasMaduro
Las cuentas de Maduro entran un terreno difícil / Foto: @NicolasMaduro

El FMI y el Banco Mundial habían alertado. Si la epidemia del coronavirus se extiende, la economía se va a resentir, bajando las previsiones de crecimiento. La incertidumbre es hoy el factor predominante. El FMI y el Banco Mundial no tuvieron que esperar tanto tiempo. Ya no hay buenos pronósticos. En medio del escenario de incertidumbre, Arabia Saudita y Rusia se declaran la guerra. La nueva guerra del petróleo. Y cada quien por razones diferentes, pero partiendo desde posiciones parecidas: la rabia, la desmesura, la venganza.

Pero esta guerra tiene un coletazo directo contra un actor, socio de Arabia Saudita en la OPEP y aliado y peón de Moscú en América Latina. Se trata del régimen de Maduro. Si las finanzas de Maduro eran escasas con una producción de petróleo de 700.000 barriles diarios y a un precio por encima de los 50 dólares, ahora menguarán hasta mínimos con un precio cercano a los 20 dólares.

Lo que no midieron es que no había punto de resistencia en los precios. Ya venían bajando desde que en enero las noticias sobre el coronavirus se extendieron desde China por el mundo y los analistas y el FMI y el BM comenzaron a medir las consecuencias en Pekín, y comenzaron a observar las reacciones de las empresas, y el consumo, y cómo en vez de disminuir, la epidemia avanzaba por Europa, Asia y América. La demanda de crudo entonces registró una tendencia a estancarse y los precios a bajar. La OPEP, con Arabia Saudita a la cabeza buscó un acuerdo de recorte sumando a Rusia, tal como había ocurrido en años anteriores. Esta vez Rusia no se sumó. El mercado respondió a la baja, y esta semana, con la réplica de Arabia Saudita de lanzar más petróleo al mercado como una forma de castigar a Rusia, los precios se han derrumbado. Han caído, manteniéndose todavía por encima de los 30 dólares, aunque hay pronósticos de que se vayan hasta los 20 dólares. Sólo el Brent ha perdido un 50% del precio desde enero.

Ya es un hecho que la demanda se deteriora. Y si entre Rusia y Arabia Saudita suman más de 2 millones de barriles nuevos en el mercado, ello se traducirá en una sobreoferta. Rusia dice que puede soportar la caída. Que su industria petrolera es fuerte, y las finanzas del país también, al punto de aguantar “cualquier nivel de precios con el fin de mantener la cuota de mercado”: Palabras del ministro de Energía ruso, Alexander Novak. Arabia Saudita es más débil en este sentido, teniendo por delante la salida a bolsa de Aramco, la empresa petrolera estatal. Arabia Saudita ya pasó en los años 80 por una guerra de precios que sólo benefició a los consumidores y benefició a otros actores del mercado que aumentaron su participación en el mercado, entre otros a la extinta Unión Soviética.

Se derrumban los precios del petróleo. ¿Piensa Maduro en el golpe Estado o en el golpe económico?

Leer más

Moscú y Riad han pensado en sus intereses. No hay duda que los productores de shale oil se van a resentir. Y no hay duda que Rusia también. Algunos analistas han observado en la posición de Moscú más desafío que comodidad, en cuanto a finanzas se refiere.

Pero esta guerra tiene un coletazo directo contra un actor, socio de Arabia Saudita en la OPEP y aliado y peón de Moscú en América Latina. Se trata del régimen de Maduro. Si las finanzas de Maduro eran escasas con una producción de petróleo de 700.000 barriles diarios y a un precio por encima de los 50 dólares, ahora menguarán hasta mínimos con un precio cercano a los 20 dólares. Sobre todo porque el régimen de Nicolás Maduro es un importador de comida, importador de aditivos para el petróleo, importador de fuel oil, importador de gasolina, inclusive, como ironizó por estos días un experto petrolero, “importador de la gasolina que luego se va por la vía del contrabando”.

¿Podrá Maduro aguantar con la producción petrolera en mínimos y el precio en caída libre?

Leer más

Las cuentas de Maduro entran un terreno difícil. Moscú lo venía ayudando. Y por esa ayuda, Estados Unidos sancionó a una filial de Rosneft que se encargaba de comerciarle el petróleo. Moscú ni Riad pensaron en Maduro. Hace mucho tiempo que Moscú piensa en él. Tanto que Putin ha reconocido que la economía de Maduro es un desastre y que con la industria petrolera tiene un problema. Un problema de tal calibre que Maduro, antes de la caída de los precios, ya había decretado la restructuración, por tercera vez, de Petróleos de Venezuela. Putin sabe, en consecuencia, que con precios altos, con precios bajos, de todas maneras la economía de Maduro es un problema. Y parece que insalvable.

El libro Dr. Tinoco: vida y muerte del poder en Venezuela de Juan Carlos Zapata ya está disponible en Amazon y Kindle

Encuentralo Aquí